jueves, 25 de julio de 2013

La búsqueda del si mismo


     La búsqueda del Sí mismo                                                         


                           (Atmâ-Vichâra)  autor: Ramana Maharshi


 


            ¿El sentido del “yo” no es natural a todos los seres, puesto que lo enuncian corrientemente en expresiones como : “Yo venía”, “Yo iba”, “Yo hacía” o “Yo era”? Por la reflexión descubrimos que el “Yo” es identificado con el cuerpo porque los movimientos y funciones similares son lo propio del cuerpo. ¿Pero el cuerpo puede ser esta “consciencia del Yo”? El no existía antes del nacimiento, está compuesto de los cinco elementos está ausente durante el sueño, y finalmente, se convierte en un cadáver. No, eso es imposible. Ese sentido del “yo” que emana del cuerpo es por otra parte denominado ego, ignorancia, ilusión, impureza, o si individual. El  propósito de todas las Escrituras es esta búsqueda(del Si mismo). Se dice que la aniquilación del sentido del ego es la Liberación. ¿Cómo se puede desde entonces permanecer indiferente a esta enseñanza? El cuerpo, que es tan insensible como un trozo de madera, ¿puede brillar y actuar en tanto que “yo”? No. Por consiguiente dejar de lado ese cuerpo insensible como si fuera verdaderamente un cadáver. No murmuréis incluso “yo”, sino investigad con agudeza en vosotros lo que es ese “yo” que brilla ahora en vuestro corazón. Bajo la ola incesante de los diferentes pensamientos, surge la consciencia continua, ininterrumpida, silenciosa y espontánea del “Yo-Yo”, en el fondo del corazón. Si se lo aprehende y se permanece tranquilo aniquilará completamente el sentido del “Yo-Yo” en el cuerpo y desaparecerá el mismo como alcanfor quemado. Los Sabios y las Escrituras proclaman que esto es La Liberación.

            El velo de la ignorancia no puede nunca ocultar completamente el Sí Mismo ¿Cómo podría hacerlo? Incluso el ignorante no puede dejar de decir “Yo”. Ese velo oculta solamente la realidad de “yo soy el Si Mismo” o que “yo soy pura Consciencia” y  hace confundir el “yo” con el cuerpo.

            El Si Mismo resplandece por si mismo. No hay ninguna necesidad de darle de algún modo una imagen mental. El pensamiento que lo concibe es él mismo una condición limitativa porque el Si Mismo es el Esplendor que trasciende oscuridad y luz; no se lo puede concebir con el mental (manas).Tal imagen entraña una limitación, mientras que el Si Mismo brilla espontáneamente  en tanto que Absoluto. Esta búsqueda del Sí Mismo por la meditación adoradora cambia hacia el estado de reabsorción del mental en el Si Mismo y conduce a la Liberación y a la Felicidad absoluta. Los grandes Sabios han declarado que la Liberación no podía ser alcanzada mas que con la ayuda de esta investigación adoradora del Sí Mismo. El ego bajo la forma del pensamiento “yo”(ahankâra) siendo la raíz del árbol de la ilusión, su destrucción abate la ilusión lo mismo que se abate un árbol cuando se le cortan las raíces. Este método simple de aniquilación del ego es el único digno de ser denominado bhakti (vía de amor), jnâna (conocimiento), yoga (unión) o dhyâna (meditación).

            En la consciencia “Yo soy  el cuerpo” están contenidos los tres cuerpos[1] constituidos por las cinco envolturas[2] . Si este modo de consciencia es eliminado, todo el resto cae por ello mismo; todos los otros cuerpos dependen de él. No es necesario eliminarlos separadamente porque las Escrituras declaran que solamente el  pensamiento es el lazo que los retiene. Finalmente, las Escrituras afirman que el mejor método es someterle a Él, el Si Mismo, el mental o lo mental bajo la forma del pensamiento “yo” y, guardando una tranquilidad absoluta, no olvidarse de El.

 



[1] El mundo sensible, el mundo sutil y el mundo informal (causal) correspondientes respectivamente a los estados de vigilia, de sueño con ensueños y de sueño profundo.
[2] Las envolturas corporal, anímica, mental, intelectiva y “de beatitud”.

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