domingo, 23 de enero de 2022

Usurocracia, la nueva feudalidad

 

 

 

         Usurocracia, la nueva feudalidad

 

  Hoy los bancos son la “iglesia de Satanás”                                    y los bancos centrales sus correspondientes                                     “catedrales” 

(Carta abierta de Giacinto Auriti a los señores obispos)

 

1. Intercambiando cosas

 

En los tiempos pasados tradicionales la moneda en cuanto depositaria de un valor susceptible de fundamentar en intercambio de bienes y servicios, tenía un fundamento de carácter espiritual que estaba por encima incluso del poder real. La moneda estaba grabada con símbolos y alusiones del poder supremo. Es San Luís, rey de Francia, quien decía: “El pri­mer deber de un rey es acuñar dinero cuando sea necesario para la vida económica sólida de sus go­bernados”

Todavía en un periodo de excepción en varios sentidos, como fue el régimen franquista, los que tenemos ya una edad provecta recordamos aquellas  pesetas que llevaban la inscripción: “Francisco Franco caudillo de España por la gracia de Dios”, un recuerdo vago de los tiempos de la antigua monarquía tradicional (1). Curiosamente cuando advino la actual monarquía - que no todos consideran legítima- desaparecieron aquellas leyendas de las pesetas.

 

 Cualquier atentado al valor, forma o contenido de la moneda era considerado un delito capital que podía dar al traste con el orden social. No era casual que las monedas más importantes se acuñaran en metales nobles: oro o plata.

 

Tiempos que los modernos economistas designan imprecisamente como época de la fisiocracia, sin duda refiriéndose a la palabra griega fisis que solo de una manera imperfecta se puede traducir por naturaleza en el sentido moderno de la palabra, puesto que comprende también el ámbito sutil de lo psíquico, que no perciben nuestros sentidos externos. En cuanto al término cratos, poder, es si cabe aún más desacertado, pues el sentido espiritual en el que estaba inserto el antiguo orden monetario estaba en las antípodas del poder de la naturaleza.

 

Así la moneda en metal noble era de por si un impresionante testimonio de la garantía y veracidad del intercambio, que poco a poco se fue difuminando. La más importante substitución fue la del papel moneda, que en sus comienzos tan solo era un certificado de que se disponía de la cantidad de moneda metálica que indicaba el billete. Así se podía leer en los billetes, v.g, los de veinte duros: El Banco de España pagará al portador cien pesetas; firmado… el cajero. Por consiguiente los bancos centrales  constituían reservas para hacer frente a esas obligaciones teóricas.

 

De esta forma en vez de duros metálicos relucientes, contantes y sonantes –aquellos duros antiguos que tanto dieron en Cádiz que hablar…- se pasó a los billetes de banco de colores generalmente apagados - color caqui escatológico-, pues aun cuando fueran colores vivos el uso acababa fatalmente con la viveza. Se pasaba del metal a un papel que representaba derechos sobre el metal; un paso trascendental en el principio del incremento de abstracción.

 

La astucia que estaba en la recámara era la siguiente: no todos los poseedores de billetes van a reclamar a la vez la moneda metálica a la cual son en teoría acreedores en virtud de la posesión de los billetes, por lo que el número de billetes puede ser muy superior  a las monedas metálicas que efectivamente los respaldan, en realidad el banco central no les va a dar ni un gramo de metal. Además los billetes no estaban en posesión del ciudadano sino que era el banco central la que los creaba – robando su propiedad al ciudadano- y emitía en préstamo –castigándole aceptar una préstamo inexistente - . Así la cosa, el dinero circulante   en  billetes era muy superior al dinero en monedas metálicas.

 

 

De esta forma la circulación de billetes no se podía poner en correspondencia biunívoca con las monedas metálicas que en teoría respaldaban los billetes, de manera que se podía decir que los billetes representaban derechos abstractos o más bien elípticos como se decía antes del sujeto en ciertas frases gramaticales, es decir se suponía que existían tales monedas para respaldar todos los billetes; tan solo se suponía, como el valor en la antigua mili, pero realmente no estaban presentes, y no solo eso, para la mayoría de los billetes no existían las monedas de las cuales los billetes eran titulo de propiedad; incluso aunque existiera una reserva de moneda metálica, el banco central no tenía la menor intención de cambiar billetes por moneda metálica  . Es curiosa la cantidad de mentiras en la que se empezó a sustentar el mundo moderno.

 

Que duda cabe que la existencia de yacimientos metálicos, su explotación, el descubrimiento de nuevos yacimientos o el agotamiento de los antiguos yacimientos, influía en el valor real de intercambio de la moneda, lo que propició un nuevo paso en el incremento del principio de abstracción: la moneda fiduciaria, que de una manera precisa se define como: la que representa un valor que intrínsecamente no tiene. Es decir esta moneda fiduciario no tiene ningún valor material; la abstracción llega en ese aspecto al grado de la nada; es, o debería ser, sencillamente un medio de intercambio de bienes y servicios  entre los ciudadanos - lo que se denomina valor inducido-, de manera que fuera de esa función carece de valor.

En teoría si la moneda de papel no era más que un medio de intercambio de bienes y servicios, podía ser una liberación con relación a la existencia mayor o menor de metales que respaldaran la circulación monetaria. Pero modernamente el dinero no es eso, o mejor dicho no es solo eso; en el actual sistema monetario todo billete sin excepción tiene, en virtud de su emisión bancaria mediante préstamo, una contrapartida de poder avasallante, que al revés que los yacimientos metálicos, puede crecer sin medida. Poder que primero expropia a los ciudadanos el valor de intercambio que solo ellos pueden dar al dinero y segundo obliga a los ciudadanos a aceptar una deuda inexistente.  De este poder se habla poco o nada en los medios académicos o políticos.    

En cuestiones de aritmética elemental conviene ponerse en posición de maestrillo de primaria y adoptar un método mayéutico de dar a luz en el entendimiento, como hace algunos milenios intentó Sócrates. Así pues narremos una anécdota del pasado. Allá por el siglo XIII un arriero de la Moraña trasportaba trigo desde Madrigal a Hiendelaencina para suministrar comida a los mineros y que a su vez le pagaban en plata lo que entonces eran 100 reales de vellón, es decir una equivalencia justa entre la cantidad de trigo y la cantidad de plata. Y con esta plata convenientemente acuñada con las formas y signos de la ordenanza real el arriero era propietario nada más y nada menos que de 100 reales de vellón. Tiempos felices en que el villano era propietario de su dinero y el estado tenía soberanía monetaria y existía un principio equivalencia y justicia en los intercambios. 

2. El préstamo

La cosa cambia si nos situamos en el siglo XXI, tras los fastos de Reforma, revolución inglesa, creación del Banco de Inglaterra en 1694, revolución francesa, revolución rusa y algunos episodios desafortunados  como un par de guerras mundiales multimillonarias en resultados mortíferos; en suma jalones del progreso imparable de la historia, o algo parecido. Escena: un comerciante de electrodomésticos de Betanzos ha agotado sus plazos y necesita pagar urgentemente a sus proveedores y no tiene dinero. Da igual que en su sótano disponga de una no despreciable cantidad de oro; el oro, a diferencia de los viejos  tiempos, no puede transformarse en dinero de acuerdo a lo prescrito por las ordenanzas reales, necesita pagar con dinero de curso legal.

Nuestro hombre piensa: ¿y quien carallo tiene dinero sino el  banco?, y ni corto ni perezoso acude a solicitar un préstamo al banco. Entra en el patio de operaciones del banco y cuando le llega su turno tiene lugar un intercambio comercial “sui generis” denominado préstamo bancario: nuestro comerciante solicita un préstamo de 500.000 euros, comprometiéndose a pagarlo o devolverlo en un año; escrupuloso pagador de las deudas contraídas desde tiempos inmemoriales, el banco concede el préstamo a nuestro héroe. Pero el banco no toma dinero de sus reservas, de algún depósito o del dinero depositado por otros clientes, no; el empleado bancario, actuando en nombre del banco, no hace más que teclear en el ordenador un crédito de 500.000 euros en la cuenta del cliente, y  por este simple acto, mágico donde los haya, acaba de crear dinero a partir de la nada, por valor de 500.000 euros en forma de préstamo, que por otra parte es la única forma en que se crea modernamente el dinero (2) .

 

"La actual creación de dinero de la nada hecha por el sistema bancario es idéntica a la creación de la moneda de los falsificadores. La única diferencia es que son muchos los que se benefician”

 

Maurice Allais, premio Nobel en Economía en 1988

 

Así pues se ha producido un insólito intercambio: el cliente se compromete a pagar 500.000 euros a cambio no de una cantidad equivalente de dinero que posee el banco, sino a cambio de una anotación. Es decir el cliente ha aceptado pagar 500.000 euros a cambio de una anotación, a cambio de unos signos, a cambio de unas impresiones visuales, a cambio  de una especie humo gris que impresiona su retina, con el añadido cruel de que el banco consigue convencer al cliente que le está prestando dinero del bueno. Y además las disposiciones legales consideran que el banco es el propietario de esos 500.000 euros que acaba de crear a partir de la nada. De esta forma ese moderno ciudadano es deudor de un dinero considerado propiedad del banco, mediante una operación de préstamo que carece en absoluto de equivalencia alguna; en un contexto en el que la antigua  soberanía monetaria del estado se ha transformado en un poder coercitivo mediante el se emite moneda, que solo es adquirible mediante una operación préstamo que hace al ciudadano deudor, que no propietario, de una sociedad por acciones con fines de lucro que se llama banco. El ciudadano de a pie con el curso del tiempo ha pasado pues de ser portador propietario del dinero a ser deudor y la banca la propietaria del dinero, maravillas sorprendentes del progreso.

Se trata de la mayor estafa de todos los tiempos, que pasó desapercibido porque es demasiado evidente.

 

(SAUS Sindicato Antiusura , seminario sobre "La moneda euro y la soberanía monetaria") (3)

 

"Los pocos que entienden el sistema, o bien van a estar tan interesados en los beneficios de este, o tan dependientes de favores, que no habrá oposición de esa clase, mientras que por otro lado, la gran masa de personas, mentalmente incapaz de comprender las enormes ventajas, se hará cargo de su carga, sin queja, y tal vez sin sospechar que el sistema es contrario a sus mejores intereses. "

 

Hermanos Rothschild de Londres, 1863

 

Este tipo de operaciones se realizan a millones todos los días y es el fundamento del sistema de funcionamiento de la moderna economía en todo el mundo. Es decir se vive en medio de una locura, de un delirio universal, de un estupor catatónico ante el que nadie reacciona, tanto que se  llega a pensar: ¡no es posible! Pero desgraciadamente si es posible, incluso conviene aclarar la naturaleza de ese raro intercambio que es el préstamo bancario llevando su extraña lógica a otro tipo de intercambio. Un  ciudadano estragado su cacumen por los anuncios televisivos de un automóvil que promete no se que prestaciones  superferolíticas, incluido el beneficio de una titi despampanante; decide finalmente comprar un coche de la marca en cuestión y va a la tienda, donde un vendedor con dotes de sugestión magnética le consigue endosar un coche por valor de 100.000 euros, un coche que ha robado con uso de fuerza. Cierran la operación y firman los correspondientes papeles, pero el astuto vendedor se ha dado cuenta de la sugestionabilidad del cliente, que previamente ya está sugestionado por la propaganda televisiva, y procede a hipnotizarlo profundamente de manera  que sale de la tienda sin llevarse nada en propiedad, pero creyendo que es propietario de un flamante coche, de manera que deberá pagar 100.000 euros al legítimo propietario en cuanto se entere que está en sus manos, deuda forzosa producto del engaño. De esta forma el pobre cliente ha pagado 100.000 euros por un coche robado, una restitución forzosa de la deuda al legítimo propietario que vale 100.000 euros y encima tiene un título de compra que le hace propietario teórico de ese coche; total que la broma le ha salido por 200.000 euros y no tiene nada entre manos, salvo unos garabatos y guarismos en un papel. 

De esta forma se puede comprender que un préstamo bancario es una operación en que solo el principal le cuesta al honrado ciudadano nada menos que un 200%: 100% por expropiación forzosa –o robo forzosos- del valor del dinero que corresponde al ciudadano y no al banco y 100% por castigo de pago de una deuda que no existe – derecho de pernada posterior-; si además se añaden intereses y recargos varios que pueden suponer un 60%, la broma sale por un 260%, todo eso de un dinero que debería ser sencilla y llanamente propiedad del ciudadano desde un principio. La cosa es sencillamente bestial, pero lo grave no es eso, sino que los ciudadanos más conscientes e informados tan solo consideran usurario el importe de los intereses, porque, salvo excepciones, no llegan a comprender bien la naturaleza del contrato de préstamo bancario y no comprenden la verdadera transacción del principal. El interés es lo que se podría denominar pequeña usura -60%, en el fondo el chocolate del loro-, mientras  que el conjunto de principal e intereses – 260%- es lo que constituye la gran usura. Desgraciadamente la gente desconoce lo que es la gran usura. Pasa algo análogo con la gran guerra santa y la pequeña guerra santa; el musulmán de a pie conoce perfectamente la pequeña guerra de pillaje, robo y destrucciones varias, pero la gran guerra santa de las recónditos y sutiles interpretaciones de los hadizs que hacen los sufíes está fuera de su horizonte mental y espiritual.

 

" consideramos la paja de la pequeña usura y se ignora la viga de propiedad popular de la moneda y de la gran usura.

 
"Lo que escandaliza es que ahora reconocen todos la plena validez de la teoría de la" propiedad popular de la moneda", pero presumiblemente por plagio de la cultural no la aplican los jueces.

 

(SAUS Sindicato Antiusura , seminario sobre "La moneda euro y la soberanía monetaria") (3)



Así pues, como dice el profesor Giacinto Aurita, vivimos una esclavitud monetaria sometida al señorío bancario:

El ciudadano tiene la ilusión de ser propietario del dinero que tiene en el bolsillo, mientras que no es más que deudor. El banco, de hecho, emite dinero solo prestándolo, por lo que el dinero circula gravado con la deuda.

El signo de la esclavitud monetaria es debido al hecho que la propiedad nace de las manos del banco o, mejor dicho, del banquero que emite prestando y préstamo es la prerrogativa del propietario
.

(Giacinto Auriti Esclavitud monetaria: una monstruosidad histórico nació en 1694 con el Banco de Inglaterra. )(3)

 

Con este coste de partida del dinero es difícil cuando no imposible la puntualidad en los pagos, lo que ha dado lugar a una  epidemia de "suicidio por insolvencia”, enfermedad social que no tiene precedentes en la historia y en la que el deudor, en tanto  que víctima, es humillado como si fuera el responsable: el "listo que no  paga”. Pero también, y mas importante, este mecanismo de atar el dinero con deuda reduce a la mitad el valor original del dinero, el poder adquisitivo que tendría si fuese distribuido directamente al pueblo soberano, sin costo alguno. Todo ello es signo de una enfermedad social que no tiene precedentes en la historia, la  llegada de la usurocracia .

La moneda es la sangre del mercado, que actualmente el señorío bancario  retira o emite arbitrariamente de acuerdo con sus intereses especulativos, produciendo anemias monetarias perniciosas cuando conviene a sus intereses, de manera que la escasez de los bienes queda subordinada a la escasez de dinero. Los salarios de los trabajadores, como expresión que son de una obligación contractual  que se refiere a una expresión numérica fija, ven alterado y vaciado su poder adquisitivo por los cambios de inflación debidos al poder unilateral y arbitrario de la banca central, que el tener el poder de emisión de moneda mediante préstamo, tiene la capacidad de crear inflación y a continuación lamentarse por la necesidad de controlarla y reducirla con el pretexto de defender el poder adquisitivo del dinero, encareciendo el precio del dinero, y todo en su propio beneficio. La inflación desde luego no está causada por el empleador.

El usurero tiene interés en condicionar escasez del PIB a la escasez de la moneda, ya que tiene la propiedad de la moneda - el señorío – en falta, además del equivalente del crédito por haber dado, a coste cero, los préstamos.

(G.Auriti Como liberar al continente del señorío de la gran usura.) (3)

Así las cosas se juntan el hambre con las ganas de comer, a la desmesura del   dinero fiduciario de papel, sin correspondencia alguna ya con los bienes de los cuales se supone respaldo, se suma ahora la creación de dinero bancario mediante préstamo, fuente de multiplicación del dinero en circulación. Es lo que se llama dinero bancario, dinero creado por los bancos a través de las operaciones de crédito y que se expresan en forma de depósitos a la vista de sus clientes que al emitir cheques (o realizar transferencias) para disponer de sus saldos, crean nuevos medios de pago en el flujo monetario de un país. También denominado dinero secundario o depósito. Y ¿cuanto se multiplica ese flujo? Los manuales académicos de economía  no acaban de precisarlo de manera exacta,  hablan de que un banco puede poner una cantidad de dinero en circulación de cuatro, cinco, seis o más veces en circulación  del dinero propiedad efectiva del banco, según sea la reserva estipulada para hacer frente una disposición inmediata de dinero por parte del deudor. V.g. si para un préstamo de  1000 euros se retienen solo 200 para posibles urgencias de billetes del deudor, entonces a partir 200 euros el banco crea un dinero que no tiene, eufemísticamente denominado dinero bancario, por valor de 800 euros en otras palabras multiplica por 4 el dinero; estas cifras que verdaderamente no dan una imagen real de lo que efectivamente ocurre. Inútil repetir que al igual que en la creación y emisión de moneda por parte del banco central, la creación y emisión de dinero bancario por parte de los bancos comerciales e industriales posee las notas características de expropiación forzosa del  dinero al ciudadano y castigo al pago de una deuda inexistente.

 

El actual sistema monetario basado en la emisión mediante préstamo ha conseguido una creciente desvinculación entre los flujos monetarios y los flujos de mercancías, creando una hipertrofia de la esfera financiera, en buena parte en manos de los bancos, cada vez más independiente de los movimientos reales de mercancías, que constituye un lugar geométrico privilegiado del beneficio. En ese lugar es donde las grandes empresas y los grandes tenedores de liquidez –los bancos- pueden lograr beneficios exorbitantes mucho más altos de los que proporciona la actividad productiva, debido, entre otras causas, a la generalización de operaciones especulativas y a una política financiera y monetaria propensa a establecer una tónica alcista de los tipos de interés, que implica una retribución alta de los capitales financieros, en su mayor parte en manos de los bancos.  Solo como ilustración se puede decir que solo en los mercados de divisas circulan diariamente una exorbitante cantidad situada entre 1 y 1,2 billones de dólares, siendo estas unas cifras ya atrasadas que probablemente sean muy superiores hoy día, cuyo respaldo y garantía son los depósitos y ahorros de toda la vida de la gente, así como las reservas y fondos de encaje de los bancos centrales. . Es decir con el actual sistema monetario son más interesantes las sutilidades y piruetas de la ingeniería financiera que la producción real, lo que en otras palabras se denomina economía de casino.

 

“La inestabilidad financiera se convierte en un estado permanente como consecuencia de la hipertrofia de la circulación monetaria (que llega a ser 40 veces mayor que la circulación real)”.

 

(Juan Torres López, Pensiones públicas ¿y mañana qué? , Editorial Ariel Madrid 1996 p. 143) 

Un problema es la fragilidad de esa colosal burbuja financiera, tanto mayor cuanto mayor sea la burbuja:

 

“Nadie sabe cuando ni como se va a producir la crisis monetaria internacional que desencadene el hundimiento de especulación y valores ficticios. Lo que es seguro que estos acontecimientos son inevitables”

 

(J.K. Galbrait , Apocalypse Tomorrow, , Le Nouvel Observateur ,6 de febrero de 1986) (4)

 

3. Usura

 

Cómo se ha llegado a este extremo de cosas es algo demasiado complejo de elucidar, pero sin duda tiene mucho que ver con la noción confusa que se tiene acerca del significado de la usura; comenzando por la incapacidad de distinguir la pequeña y la gran usura y limitándose, en el mejor de los casos, la información acerca de la usura tan solo a la pequeña usura. En el imaginario europeo ha existido una constante que atribuía la usura a una característica  racial y fatal de los antaño denominados pérfidos judíos, lo que en principio se corresponde poco con el hecho de que los primeros banqueros en Europa fueran en mayoría  genoveses, venecianos o pisanos, y además cristianos. Por tanto en principio se debería dirigir las pesquisas más al ámbito del catolicismo occidental y romano que no a la sinagoga.

 

Las generaciones españolas de edad adulta tuvieron oportunidad de oír lo que era la usura cuando aprendían en la escuela, un poco a manera de loros repetidores, el catecismo Ripalda; obviamente los pocos miembros de estas generaciones que recibieron educación laica quedaron ayunos de tal cosa. Conviene traer a colación las preguntas y respuestas referentes a la usura, que estaban en el contexto del séptimo mandamiento: no robar.

 

P. ¿Qué más nos veda este Mandamiento?

R. La USURA y los MONOPOLIOS ABUSIVOS.

 P. ¿Qué es la USURA?

R. Cobrar un tipo de interés superior al usual y razonable.

 P. ¿Qué es el MONOPOLIO?

R. Aprovechamiento exclusivo de alguna industria o comercio.

Las respuestas son elásticas, resbaladizas, altamente enigmáticas, hoy nos atreveríamos a decir que políticamente correctas; un poco más y la respuesta hubiera sido, al estilo gallego, una nueva pregunta: ¿y para qué?  Conviene recordar que este catecismo de Jerónimo Ripalda se editó en 1617, época en que empezaba a imponerse la casuística, bien desarrollada en los medios jesuíticos.

 

El caso es que pecado condicional, o tal vez tendencia pecaminosa, nada de eso fue un firme valladar para impedir que hoy vivamos inmersos en una usurocracia sumarísima, que aúna a la vez el pecado de la usura y del monopolio; un monopolio monetario que a su vez crea una demanda monetaria cautiva; una feroz feudalidad ante la que palidecen las tiranías del pasado, y además este sistema tiránico no se ha excomulgado fulminante y taxativamente como herejía diabólica.  En medio de este panorama urge saber si hay o ha habido algún Robin Hood, paladín de la justicia frente a la monstruosa señoría usorocrática, que haga concebir algún rayo de esperanza. 

 

Si ha habido rebeldes de diverso pelaje a la feudalidad usurocrática, unos en las ideas y otros en los hechos, aunque muchas veces ideas y hechos se han dado a la vez. Una de las figuras señeras en la denuncia de la usura, de la gran usura, ha sido el Giacinto Auriti (1923-2006) que ha enseñado en la Universidad de Roma y de Teramo, Filosofía del derecho, derecho internacional, derecho de navegación, promotor de Saus, Sindicato Antiusura. Dedicó 36 años de su vida a estudiar en tesis y congresos la naturaleza de la usura, el contrato de préstamo bancario, la emisión de moneda, la Soberanía monetaria, las rentas de la ciudadanía, el poder constitucional monetario y otras muchas cuestiones.

 

Una de las ideas directrices de Auriti es retornar al ciudadano la propiedad de nuestro dinero. En sus propias palabras: HOY NUESTRO DINERO nace PROPIEDAD de la banca que la emite prestándola. Queremos que nazca PROPIEDAD del CIUDADANO y que sea ACREDITADA a cada uno de ellos como "RENTAS DE LA CIUDADANÍA."… Porque la democracia significa soberanía política popular, las personas también deben tener la soberanía monetaria que es parte constitutiva de esa política y parte constitutiva y esencial en un sistema de verdadera democracia, o integral en la que la moneda debe ser declarada, a título original, propiedad de los ciudadanos desde el momento de su emisión. (3)

 

De conformidad con lo anterior propone la función monetaria como cuarto poder constitucional en todos los países europeos y en la Unión Europea, que sustituya a los bancos centrales y al  BCE (Banco Central Europeo) como meta de la liberación del continente de señorío de la  gran usura, y el advenimiento de la democracia integral en la que los pueblos europeos tengan no sólo la soberanía política, sino también la monetaria:

 

… se impone la necesidad de instaurar la “función monetaria”, el cuarto poder constitucional del estado. Desde el Tratado de Maastricht sólo considera la fase de la emisión, al cuarto poder del Estado debe atribuirse a todos los otros poderes que son:


  a) la programación del PIB, que debería ser adecuada a los incrementos monetarios,
 
  b) la aceptación de dinero que en teoría podría ser rechazada si no se adaptan a las exigencias sociales y incremento productivo
 
  c) la adquisición a título originario de la propiedad de la moneda a favor de los ciudadanos europeos como "renta de ciudadanía, propiedad del portador, sin reservas"
 
  d) la interpretación del art. 107 de T. d. Maastricht. en el sentido de que condicione el aumento de la liquidez monetaria a los incrementos productivos y

no viceversa.

 
  e) la propiedad del dinero debe darse a los que crean el valor aceptándola, sería excluida explícitamente la posibilidad de que el Banco Central Europeo emita moneda prestándola, porque en ese caso, los Estados Europeos serían expropiados y endeudados por el dinero propio sin examen.
 
  f) el reconocimiento del principio de que el valor del euro nace, en el acto de la aceptación y debido a la aceptación (y sin reservas), propiedad del portador,
también evidente en la eliminación de la declaración tradicional de valor: " pagable a la vista f.do ... El Gobernador del Banco Central ", que no aparece más en el euro. (3)

 

 

En realidad nada de esto se ha producido: Con la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, el BCE,  banco privado suma de los bancos centrales nacionales privados ha asumido la acrecentada propiedad de la moneda en el momento de la emisión, con la violación de las diversas constituciones nacionales.


 La Constitución Europea no es otra cosa que la tentativa del BCE de eliminar los obstáculos que las constituciones nacionales interponen a la realización del poder monetario pleno, sin garantías, sin responsabilidad, sin control, ahogando más y más a los europeos en las deudas.
(3)

 

Al revés de las propuestas-deseo de Auriti, hoy día el señorío bancario es si acaso más fuerte que nunca, ni siquiera el presidente del BCE en Francfort se nombra por algún procedimiento democrático, por indirecto que sea; jamás había llegado tanto a invertirse la antigua soberanía monetaria arrojándola al poder de la Bestia.

 

4. Nuevas experiencias.

 

Auriti no solamente se dedicó a investigar la moneda y la usura, sino que, de acuerdo con sus ideas, puso en práctica una experiencia denominada SIMEC (SIM/bolo EC/onométrico de valor inducido). Se trató de una experiencia provocadora y convincente efectuada en la pequeña ciudad de Guardiagrele, en la provincia de Teramo. El SIMEC es una hoja de papel afiligranado que Auriti llamó un timbre. No es una moneda sino una experiencia que pretende constatar concretamente lo que es el “valor añadido”, base conceptual de la moneda corriente. El sistema, adoptado en le año 2000, funcionó.. Se fundaba en el rechazo del control de la moneda por los bancos (que es una práctica adquirida y no obstante completamente ilegal) haciendo la moneda propiedad del portador.

 

 La experiencia local triunfó; la prensa de los Abruzaos registró un crecimiento del comercio y se habló incluso de un volumen en circulación de alrededor de cuarenta mil dólares diarios. La Guardia de las Finanzas intervino para poner fin al SIMEC: Auriti  ganó la causa, pero la dinámica había sido interrumpida. El señorío bancario carece de amabilidad y de sentido del humor, por lo que, celoso de perder el más mínimo terreno de su dominio, procede a utilizar el poder para aplastar a cualquier competidor.

 

No obstante inspirándose explícitamente en el SIMEC, se renovó la experiencia en Nápoles con el SCEC (Solidaritá Che Cammina). Los SECEC –moneda de intercambio- pueden ser utilizados en los establecimientos comerciales adheridos a la iniciativa (la lista está constantemente puesta al día en www.progettoscec.com) o por los particulares que ofrecen a cambio desde una lección de griego a baby-sitting. Los establecimientos determinan exactamente la parte de sus productos que se van a intercambiar en la red SCEC, y reciben los títulos de dinero SCEC correspondientes; el valor en la red es del orden de un 20% más barato que en los comercios ordinarios. La SCEC , que ahora es realidad en la región de Nápoles, se ha exportado a California y a Chile.  Esperemos que no se aplaste en un futuro próximo, (5)

 

Naturalmente existieron otras experiencias anteriores y similares en los aspectos básicos a las mencionadas; la más importante de las cuales fue la Red de Trueque Argentina que tuvo imitaciones en otros países sudamericanos. Comenzó a funcionar en 1995 y se expandió a raíz de la crisis bancaria de 2001 denominada de  “los corralitos”; llegando a ser un refugio de hasta un  30% de la población de Argentina, actuando como una especie de Cruz Roja económica en aquella catástrofe. Un esfuerzo de unos seres humanos que decidieron no resignarse ante la expulsión, exclusión y el olvido, planteando proyectos de autosuficiencia y desarrollo local, que llevaron a la práctica microemprendimientos en los que nadie creía, en medio de una conmoción productiva. Y sobre todo la percepción de un crecimiento innovador que no se detiene ni se agota. Aún con programas de gobierno que "tapan" el problema social con clientelismo político y asistencialismo.

 

Los fundamentos del club de trueque son  tan simples como audaces:

 

¿Es posible hacer reparar el frigorífico sin pagar una peseta, pero ofreciendo a cambio el propio trabajo, sea comida macrobiótica, tartas, cuidado de niños o enfermos, clases de idiomas o una consulta ginecológica? Sí, es posible.

¿Se puede contratar un servicio de traducciones y abonar con productos de huerta, un tratamiento odontológico, con clases de solfeo, masajes o clases de informática? Sí, es posible.

El dinero condiciona seriamente nuestra realización plena como seres humanos. La ayuda recíproca debiera sustituir a la competencia estéril, el lucro y la especulación.

El Club del Trueque forma parte de una Red de autoayuda empresaria donde el objetivo no es el lucro, sino mejorar la calidad de vida. El trueque multirecíproco que practicamos es un sistema de intercambio sencillo e imaginativo mucho más evolucionado que el trueque recíproco de la antigüedad. En él, cada socio produce artículos o servicios y a la vez también consume lo que otros miembros del club ofrecen sin necesidad de usar dinero (productor-consumidor o prosumidor). El dinero es reemplazado por una herramienta de intercambio que en nuestro club se llama «NODINE» (no dinero), el cual es generado por uno mismo a través del propio trabajo y su valor inicial es equivalente a la moneda del mercado. Esto permite que grupos de personas de una misma región o de diferentes regiones y países intercambien bienes y servicios en un trato recíproco y amigable, con conciencia ecológica en donde todos salen ganando y ninguno pierde.

¿Ventajas? Comprar cosas o utilizar servicios sin meter la mano en el bolsillo.

Función del trueque: vincular a los productores con los consumidores sin tener que recurrir al dinero para sus transacciones. Y su finalidad es no sólo facilitar la inserción de la gente al mercado, sino también, que quienes ingresan tengan la oportunidad de capacitarse, crear su empresa, su propia producción, sin intermediarios y sin recurrir a préstamos bancarios, es decir, intentar un emprendimiento sin morir en el intento. (6)

Esta red facilitaba la utilización de las capacidades humanas desaprovechadas, no en el sentido de de proporcionar un trabajo asalariado por cuenta ajena, sino en el sentido de que es uno mismo quien ofrece la ocupación, y no el club quien la da.

La magnitud de la extensión de esta experiencia económica sin dinero bancario, con moneda de intercambio y sin usura  no se había producida nunca antes; lo que, faltaría más,  hizo reaccionar al despótico señorío bancario para liquidar esas novedades y peligrosas disidencias y poner las cosas en el orden debido. A nivel nacional el Club de trueque representaba un duro contraste con relación a la política que llevó al desastre y representaba además una amenaza para las políticas clientelares asistencialistas –el PER argentino-.  A nivel internacional la cosa era más grave todavía puesto que era el fin del ensayo neoliberal de la convertibilidad y aparecía un fenómeno "grotesco" para el capitalismo, una economía que no reivindicaba el dinero. El FMI emitió su juicio, puso fecha límite a las cuasi-monedas para que no quedara ninguna.

A esto se sumó la "proscripción" periodística que se mantiene hasta día de la fecha, en donde ningún medio nacional argentino menciona los acontecimientos de los distintos clubes de trueque, que siempre se han mantenido de pie y la campaña que organizó Canal 9 argentino durante once días ininterrumpidos dando anticipos por la mañana, tarde y noche sobre los negocios turbios del trueque y su descrédito, que luego se demostraron falsos.

Por eso, desde un sector del poder se saqueó el sistema trueque con la introducción de más de mil millones de bonos falsos, y lanzando una feroz campaña de difamación. Y se profundizaron las amenazas telefónicas y las amenazas con armas largas en  el entorno del Club.

Más tarde la experiencia de Argentina se exportó por imitación  a varios países del entorno: Perú, Chile y en especial Venezuela donde, al revés que en Argentina,  contó con el apoyo del gobierno, que invitó a ponerla en práctica a algunos argentinos con experiencias pasadas en el Club de Trueque. No obstante también en Venezuela es objeto de todo tipo de ataques y calumnias por parte de la oposición y de otros poderes que actúan a través de la oposición, que pretende convencer a la opinión de que la moneda-trueque no es más una cartilla de racionamiento. La razón de todos estos clubes de trueque y monedas de intercambio que florecieron como setas en diversas partes del mundo, se debe al fenómeno de la exclusión masiva a que ha dado lugar la usurocracia, es decir a masas sin dinero y excluidas por tanto del circuito de la economía monetaria, unas veces por crisis bancarias, otras por depresión económica y otras por pobreza severa sempiterna. En la mayoría de los casos no se conocía la crítica del sistema monetario y de la usura de Giacinto Auriti, Cliford H. Douglas, Louis Even y otros miembros del reducido elenco de opuestos al actual sistema monetario. Es curioso observar como incluso en algunos portales de estos clubes no parecen haber profundizado en el fenómeno de la gran usura, tal vez por ignorancia o tal vez porque el personal no alcanza a comprender más que la pequeña usura (7). Otro invariante de estos movimientos alternativos es su tendencia a la formación de ghettos, aunque a veces se han unido en red esos ghettos y se ha llegado a algo más importante; pero en cualquier caso nunca se reivindica, como propone G. Auriti,  el cambio de moneda a nivel estatal o continental: desde la introducción del cuarto poder monetario en la constitución, y los países iberoamericanos son repúblicas constitucionales, hasta la prohibición del actual préstamo bancario  y la condonación de deudas. Es algo así como los más díscolos y rebeldes  siervos de la gleba que escapaban al bosque huyendo del señor tiránico y cruel, pero que no pretenden descabezarle.

También en España existen hoy día pequeñas redes de trueque con sus correspondientes monedas (7), pero más antiguas que estas fue una propuesta de  intercambios al margen de los bancos de Juan Prada Bécares, que  propuso hace más de cuarenta años, entre 1950 y 1956, en diversos periódicos nacionales un sistema de centro de compensación de deudas de manera que  se pudieran compensar deudas sin la intermediación bancaria. Explícitamente no se menciona una moneda de intercambio, pero la esencia del mecanismo de intercambio no se desdibuja por ello. Según las palabras del propio Juan Prada :

 

Pongamos un ejemplo ideal y de rendimiento pleno, para dar idea del ahorro máximo y de los menos completos que se pueden producir. Siempre de una enorme proporción si la generalidad de los hombres (H), entran en la comunicación.

 

Basta que un hombre (H) reconozca una deuda y ponga su importe a disposición.

 

Idealicemos con diez hombres (H).

 

El primero se lleva una pieza única de una pieza (P) para la que la tienda le da un mes de plazo de pago para su precio de 1.000 euros.. A un amigo le gusta la pieza y el primero se la cede y el H2 debe 1.000 euros al H1. H3 se la pide y debe 1.000 a H2 y así sucesivamente pasa con H4, H5, H6, H7, H8, H9 Y H10.

 

Los diez reconocimientos, se van anulando automáticamente y el pago de H10 va directo a la tienda. Si, para colmo, entre las comunicaciones como deudor, la tienda tiene indicada una deuda de 1.000 euros con cualquier H de la cadena, todas las cuentas quedan compensadas sin que nadie se mueva y sin esperas. Cuando menos, todos los pagos se reducen al del H10 a la tienda que vendió.

 

En las circunstancias bancarias actuales vamos a poner que todos los implicados tienen cuenta en el mismo banco. Cada uno hace un giro a su acreedor y el H1 paga a la tienda en su momento. El banco no ha invertido absolutamente nada y ha percibido unos beneficios, comisiones y truquitos, que han hecho perder a todos. Se ha beneficiado diez veces. Estos movimientos son millones y millones de euros que se cargan sobre los ciudadanos no solo como gastos diversos sino también como molestias múltiples y riesgos de abusos.

 

 Acostumbrarse a comunicar a un centro de compensación las deudas que se deben. Se quieren y se pueden pagar, no cuesta nada y recibe beneficios en lugar de los gastos que se derivan de la insolidaridad humana, que pagan todos en beneficio de unos listos,

(Juan Prada Bécares, Martes 19 mayo 2009)(8)

Es curioso que se pudieran publicar estas cosas en un régimen de censura periodística como era el franquista; tal vez el señorío bancario descansaba sin sobresaltos con un régimen dictatorial, tanto que a veces se le escapaban a su atención cosas como esta; pero no duró mucho esa inaudita libertad, la prensa acabó rechazando la publicación de artículos sobre este tema.  

 

5. Cuestiones críticas.

Una proposición aún más radical que la de los clubes de trueque es la del budista francés Richard Trigaux que pretende una “verdadera economía” cuyo fin sea el desarrollo pleno de las actividades que dan sentido a nuestra vida y a la de todos; sentido que es sin duda dominio del espíritu. Esta economía se basa en unos círculos de actividad organizados en estructura de red; se fundamenta en el don gratuito, sin dinero ni contabilidad; la realización práctica de esta economía reposa únicamente sobre la iniciativa responsable, no siendo accesible más que a gentes que posean una fuerte motivación; en el actual estado de cosas lo más que cabe esperar que pequeños grupos de ayuda mutua o cooperativas de una economía de transición a la verdadera economía fundamentalmente basadas en  el uso de la moneda- trueque.

Con relación al actual sistema monetario advierte las contradicciones del despilfarro de capacidades humanas  que genera

Por ejemplo en el sistema de dinero, donde es preciso dar dinero para que un trabajo se haga, esto conduce a una situación absurda a la cual la mayor parte de los países pobres   deben hacer frente hoy día. Muchos trabajadores válidos pero sin dinero para pagarlos, lo que lleva al paro allí donde hay una necesidad urgente de trabajo para la supervivencia de base. Si estas gentes rechazan trabajar sin remuneración, no obtendrán nada en ningún momento. Pero si aceptan trabajar sin remuneración, no tendrán ciertamente resultado inmediato, pero la economía del país despegará, y más tarde habrá suficiente riqueza para todo el mundo. Este problema existe también en los países ricos, donde no hay dinero más que para el trabajo rentable a corto término, pero no para la cualidad o la significación de la vida. Así condicionar artificialmente el trabajo con la renta es una preconcepción limitativa. (9)  

Que nos recuerda aquella otra declaración de Auriti acerca del hambre en el mundo:

Los pueblos del Tercer Mundo antes de ser desgarrados por el hambre se encuentran desgarrados por la deuda. 50.000.000 de personas mueren de hambre cada año, no por falta de alimentos, sino de dinero para comprarlos (como queda demostrado por la habitual de destrucción de los excedentes de productos agrícolas). Dado que el dinero en circulación es emitido, a coste nulo, por los bancos centrales, sólo prestándolo, pruebas evidentes que las lagunas monetarias son arbitrariamente planificadas por la parsimonia feroz de los grandes usureros que dominan el sistema monetario. Sólo sobre esta base se explica por qué Europa, con la llegada del euro peligra que haga parte del Tercer Mundo.

 

( Giacinto Auriti ¿De quien es el euro? mensaje a los pueblos europeo: eliminar deudas o personas? ) (3)

 

 

También en el ámbito académico y universitario más integrado y correcto, han surgido voces declamando contra el actual sistema monetario. Dentro del liberalismo más estricto se ha denunciado la existencia del monopolio monetario -sin profundizar, claro está, en la naturaleza usurario del préstamo bancario- e incluso se ha pedido la desaparición del Fondo Monetario Internacional (Milton Friedman); eso no obsta a que en la práctica los liberales más extremos se encuentran perfectamente cómodos en la usurocracia.

 

Uno de estos raros casos de teóricos liberales discordantes es el de  Georges Lane  profesor de economía del riesgo en la universidad de Paris Dauphine, defensor del Derecho y de las Libertades, que lanza opiniones tan respetables como contundentes contra el actual sistema monetario. Así por ejemplo:

 

La inflación es solamente un fenómeno monetario que no es inherente al capitalismo, ni al mercado, sino a la “política monetaria” de los hombres de Estado que tienen la vanidad de creer que puedan liberarse de las reglas del mercado, del capitalismo y del derecho para gestionar  el dinero  (10)

 

En adelante, la inflación encuentra su causa en la política monetaria o, más generalmente financiera de los hombres de Estado que se han arrogado progresivamente, con desprecio del derecho, en el curso de siglos, el monopolio de (la producción de) la moneda, y que por añadidura obliga a los ciudadanos a utilizar  o poseer la moneda producida. Ello demuestra una acción de los hombres de Estado buena para ellos y mala para el ciudadano y no fatalidad alguna.

(Op. Cit P.434)

En un contexto en que la moneda está suministrada por uno o varios productores en concurrencia, y donde los individuos no tienen obligación legal de aceptar la moneda que se les presenta o de utilizarla para hacer sus pagos, la inflación no existe, salvo circunstancias extraordinarias. …En resumidas cuentas en un sistema de concurrencia monetaria en que los hombres de Estado no han sido privilegiados por el legislador, la inflación es imposible.

(Op. Cit P.435)

La causa primera del fracaso del seguro es pues la política monetaria (o financiera) descentrada que autoriza el legislador. La inflación de la cantidad de moneda, tan nefasta para la técnica del seguro, no es posible más que por un monopolio monetario reglamentario y una demanda de moneda cautiva. La razón exacta del fracaso del seguro de capitalización se encuentra por tanto en la gestión monetaria de los hombres de estado.

(Op. Cit P.435)

 

Como hombre de doctrina, tan fino por otra parte con el bisturí de la crítica, sorprende a veces la adhesión  ideológica de Lane a ciertas afirmaciones; así es cuanto menos dudoso que el actual sistema monetario no sea inherente al capitalismo. ¿La usurocracia no se podría considerar un corolario del afán de lucro?.

 

La cuestión de la inflación hace referencia al dinero como repositorio o depósito de valor, algo así como el armario o la alacena donde se pone a buen recaudo el valor. Esta es la razón por la que se ahorra, por la que se contratan seguros de vida, o por la que se capitalizan pensiones de vejez. El actual sistema monetario impide que la moneda sea un repositorio seguro de valor; las inflaciones no previstas deterioran gravemente el poder adquisitivo de las rentas resultantes del ahorro; de un ahorro por otra parte que hoy día en su mayor parte tiene un fundamento especulativo de casino.

 

El actual sistema de seguridad social en régimen de reparto diseñado en épocas en que la estructura demográfica era muy distinta de la actual, se encuentra abocado a enormes dificultades; pero es dudoso que la solución sea un régimen de capitalización privado en el contexto de un sistema monetario que acabará vaciando a las rentas de su poder adquisitivo. Si Lane hubiera sido coherente con su análisis del sistema monetario se podría  haber ahorrado su crítica, por otra parte certera, al actual e insostenible sistema de seguridad social en reparto, puesto que al fin y al cabo no propone sino salir de Málaga para ir a Malagón.

 

 

 

Es bien conocido que los problemas inherentes a la energía, al agua, a los alimentos, a la contaminación, al descomunal monopolio usurocrático monetario y también a la explosión demográfica son cada día más difíciles de resolver, por lo se habla ya de un “excedente social” que, valga la redundancia, “sobra” en el planeta. La eliminación de este sobrante se hace con hambrunas, con guerras, con epidemias, con gigantescas migraciones y otros procedimientos que desdicen del alto grado de progreso alcanzado en nuestros días.

 

 

En lo que se refiere a los países desarrollados no es difícil apreciar de donde proceden los “excedentes sociales”: los trabajadores que antes veíamos en el campo, las fábricas y los puertos ya no están ni son necesarios. Los han reemplazado las máquinas, los robots, las computadoras, las redes electrónicas integradas y las telecomunicaciones, ya advertido por J.Rifkin allá en el año 1996 en su obra “El fin del trabajo”.

 

“Un número cada vez menor de trabajadores serán necesarios para fomentar la producción de bienes y servicios. El valor de mercado de la mano de obra disminuye y seguirá haciéndolo”.  (11)

 

A la vista de estos efectos focalizó su atención en el denominado “tercer sector” o sector de la economía social -alternativa al sector mercado y al sector público- que engloba las actividades sociales sin ánimo de lucro,; sector que puede ser posible receptor del paro creciente de las naciones desarrolladas modernas. El tercer sector debería estar subsidiado por el estado, subsidio que  se financiaría mediante transferencias de impuestos obtenidos en el sector mercado y en el sector público, Además de las dificultades de obtener recursos fiscales para las transferencias diseñadas, que más de un crítico a puesto de manifiesto, se deja a salvo a la usurocracia como poder intocable y poderoso; con lo que todo queda en un dudoso paliativo asistencial , que estaría permanentemente combatido por el señorío usurocrático. Aunque de hecho ya existía la “divisa social “como moneda de trueque o intercambio de tiempos y saberes  en  el  tercer sector de U.S.A , en ningún momento se le ocurrió alterar el orden establecido de los poderes y menos que ninguno el señorío bancario.

 

En lo que se refiere a “excedentes sociales” de lo que se ha dado en llamar tercer mundo, basta observar lo que está ocurriendo en las fronteras entre España y Marruecos o entre México y Estados Unidos. En el caso de España se trata nada menos que de los “excedentes sociales” de todo un continente, África, que de momento comienza a vaciarla mediante redes mafiosas de inmigración de los elementos más valiosos y necesarios para el desarrollo de ese continente, es decir de momento no emigran a Europa los más pobres e indigentes como afirma el progresismo lacrimoso y conmiserativo, sino los más preparados, los más audaces, los más capaces de pagar a las mafias, los que tiene más contactos, en suma los que más necesita África; aunque a los actuales poderes africanos parece sobrarles todo, lo necesario y lo innecesario. Lo peor está aun por venir

 

“A quien manifestaba reservas sobre el flujo de inmigrantes de la orilla sur a la norte del Medite­rráneo, un ministro le hizo notar que no era sólo cuestión de búsqueda de trabajo y que, dadas las condiciones del Sur del mundo, mas que sorpren­dernos de la inmigración, nos tendríamos que maravillar de que todavía fuera tan limitada. A me­nos que en el horizonte no se vislumbre la realiza­ción de la «profecía» del profesor Norman Myers: 200 millones de emigrados (refugiados) del cli­ma dirigidos hacia Europa, perseguidos por la aridez que avanza. Un mísero fin para todas las legislaciones antimigratorias. En el origen de todo está siempre, a fin de cuentas, el mismo problema: el exceso de población. Los llamados po­bres del mundo son ya cinco veces más numero­sos que los llamados ricos y si nada cambia muy pronto llegarán a ser diez veces más”. (12)

Se si­gue pasando por alto sobre un simple dato real: ni la hecatombe provocada por el hambre, ni la que viene del sida, ni el continuo descenso de la esperanza de vida en África, arañan siquiera mí­nimamente el crecimiento exponencial de la po­blación. Procrear sin cesar en estas condiciones significa renovar con activa locura un gigantesco rito de sacrificios humanos”.

 

 

(Op CIT pp 240-241)

 

En Áfri­ca, paradigma de subdesarrollo y miseria, en los últimos cincuenta años los habitantes han creci­do de 221 a 794 millones y «en los próximos diez años, a pesar de un fenómeno devastador como es el sida, el número de habitantes se doblará y lle­gará a dos mil millones en 2050». Si en los países pobres el crecimiento (donde lo haya) de la ren­ta nacional se ve siempre superado por el aumen­to de la población, la renta per cápita no hará más que descender y la miseria se hará invencible. ¿Y el control de nacimientos? Es sólo una palabra, dados los niveles culturales y los arraigados tradi­cionalismos”.

(Op Cit. p 106)

 

 

 

Es decir que a los “excedentes sociales” de dentro se suman los fuera, que si de momento parecen muchos en el futuro serán más todavía. En cualquier caso el objetivo es claro: eliminar “excedentes sociales” como sea. Por eso es preciso aniquilar al trueque, - el intercambio en base a una moneda propiedad del ciudadano y no de los bancos-, una herramienta que mostró su efectividad en la Argentina en el momento de una crisis aguda, con una capacidad que otras organizaciones sociales no pudieron mostrar, incluyendo por supuesto al mismísimo gobierno, por lo que es algo que hay que desterrar de la historia y de la memoria colectiva.

 

La crisis de “los corralitos” en la Argentina fue posterior a la aparición del libro de Rifkin, y también las soluciones que se dieron fueron más radicales, más amplias, más extensas y más efectivas puesto que a todo ciudadano se le dio la posibilidad de aportar su actividad en el doble aspecto de productor y consumidor –prosumidor- en el contexto de una moneda propiedad del portador, sin interferencias estatales ni usurarias de ninguna especie,

Es justamente desde Argentina desde donde nos advierten que estas catástrofes pueden ser sistémicas o provocadas deliberadamente. Por esto, habría que estar preparado para la próxima. Porque es poco probable que en los años venideros no ocurra otra y con más virulencia aún. En eso hay que seguir trabajando y de no ser posible la instauración constitucional del cuarto poder monetario o función monetaria del Estado como dice Giacinto Auriti, al menos prevenir todos los días para que los clubes de trueque estén bien armados cuando llegue el momento. Como los bomberos o quizá como decían los viejos requetés: echarse al monte, cual nuevo Espartaco .  

RES

 

Notas

(1) Pero  ya con varias anomalías desde un punto de vista tradicional, en el sentido de que Franco no poseía ninguna legitimidad de origen, ni tampoco legitimidad de ejercicio; tradicionalmente las dictaduras eran periodos limitados de excepción sin vocación vitalicia, una aberración esta última  típica de los tiempos modernos.

 

(2) Una explicación más detenida de este fenómeno se puede encontrar en:

 

http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/05/que-es-el-credito-social-para-que-1.html

http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/05/que-es-el-credito-social-para-que-2.html

(3) www.simec.org  (SIMEC SIM/bolo EC/conométrico  de valor inducido), en italiano. Se puede consultar en español “El ordenamiento internacional del sistema monetario” (separata), Sin la propiedad popular de la moneda

es imposible realizar la doctrina social de la iglesia” carta abierta de Giacinto Auriti a los señores obispos  en http://www.juntoafe.com.ar/index.htm , Propiedad del dinero y la inducción del valor al dinero en www.trueque-marysierras.org.ar/biblioteca2.htm . Se puede también consultar la etiqueta Auriti en http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/

 

 

 

(4) “Se convendrá que hay en eso un extraño vuelco de las cosas, que se comprende sin esfuerzo por lo que hemos expuesto precedentemente: puesto que la cantidad pura está propiamente por debajo de toda existencia, no se puede, cuando se fuerza la reducción al extremo como en el caso de la moneda (más destacable que todo otro porque con él ya se ha llegado casi al límite), desembocar más que en una verdadera disolución”. René Guenon, El reino de la cantidad y los signos de los tiempos)

 

(5)  www.progettoscec.com (SCEC  Solidarità Che Cammina)

 

(6) www.redglobaldetrueque.blogspot.com/  Red Global de Trueque Argentina

(7) www.kaosenlared.net/noticia/montseny-estrena-moneda-local

(8) Comunicación personal

 

(9) http://www.shedrupling.org, en francés.

 

(10) Georges Lane, La Securité Socia et comment s’en sortir, Editions du Trident  Paris 2007, P. 434

 

(11) Jeremy  Rifkin . El fin del trabajo, Nuevas tecnologías contra puestos de

trabajo: el nacimiento de una nueva era. Buenos Aires, Piados, 1997. p.

277.

 

(12) Giovanni Sartori, Gianni Mazzoleni. La tierra explota. Ed. Taurus . Madrid 2003 p 175-176) ver en http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/07/los-problemas-de-las-ayudas-los-paises.html