viernes, 3 de julio de 2026

NÚMERO DE SACRAMENTOS (Juan Meyendorff)

 

NÚMERO DE SACRAMENTOS

Teología Bizantina

Juan Meyendorff

Ediciones Cristiandad. Madrid 2002, pp 353-355

 

TEOLOGÍA SACRAMENTAL: EL CICLO DE LA VIDA

 

 
En su obra La vida en Cristo -un comentario al bautismo, a  la confirmación y a la eucaristía- Nicolas Cabasilas escribe: «En este mundo presente, los santos son capaces no solo de estar preparados para la vida [eterna en Cristo], sino también para vivir y actuar incluso ahora según [los principios] de esa vida» 1 El Reino de Dios, una anticipación del cumplimiento escatológico, ya es accesible en el Cuerpo de Cristo. Para los bizantinos, la posibilidad de «ser en Cristo», de «participar» en la vida divina -el estado «natural» de la humanidad- se manifiesta esencialmente en los sacramentos o  misterios de la Iglesia. Esos sacramentos se interpretan no tanto como actos aislados, a través de los cuales se concede a los individuos una gracia «particular» por los ministros legítimos que actúan con recta intención, cuanto coma aspectos de un único misterio de la Iglesia, en el que Dios comparte la vida divina con la humanidad, redirmiendo al hombre del pecado y de la muerte y derramando sabre el la gloria de la inmortalidad.

1 Cabasilas, De vita in Christo l, 3; PG 150, 496D.

 

1.  EL NOMERO DE LOS SACRAMENTOS

 

La teología bizantina ignora la distinción occidental entre

«sacramentos» y «sacramentales», y nunca se comprometió

formalmente con una estricta limitación del número de los sacramentos. En el periodo patrístico no había un término técnico para referirse a los «sacramentos» como categoría específica de la acción eclesial; se utilizaba primariamente el termino mysterion, en sentido genérico de «misterio de salvación» 2 y solo de manera subsidiaria, para referirse a las acciones particulares que conferían la salvación. El termino se empleaba en este segundo sentido, en concurrencia con otros como «ritos», o «santificaciones» 3. En el siglo IX, Teodoro Estudita presento un Catálogo de seis sacramentos: «iluminación» (bautismo), «sinaxis» ( eucaristía), unción sagrada (confirmación), ordenación, tonsura monástica, y servicio de difuntos 4. La doctrina de los «siete sacramentos» aparece por primera vez, de modo especffico, en la Profesion de Fe exigida al emperador Miguel Paleologo por el papa Clemente IV en 1267 5. Naturalmente, el texto de esa Profesión habia sido preparado por teólogos latinos.

El origen obviamente occidental de ese estricto número de sacramentos no fue obstáculo para que fuera ampliamente aceptado entre los cristianos orientales a partir del siglo XIII, incluso entre los más acérrimos opositores a la unión con Roma. Al parecer, esa aceptación fue resultado no tanto de la influencia de la teología latina, cuanto de la fascinación típicamente medieval y bizantina por los números simbólicos; el número siete, en particular, evocaba una asociación con los siete dones del Espiritu segun Is 11,2-4. Pero entre los autores bizantinos que aceptaban los siete sacramentos se

 

2 Vease, por ejemplo,Juan Crisóstomo, Homn. 7,1 in I Cor.; PG 61,55.

3 Juan Crisóstomo, Catechèses baptisrnales (ed. A. Wenger, SC 50, Paris 1957, II, 17) 143.

4 Ep. II, 165; PG 99, 1524B.

5 G. M.Jugie, Theologia dogmatica Christianornrn orientaliurn III (Paris 1930) 16.

pueden encontrar diferentes listas en abierta competencia. El monje Job (siglo XIII), autor de una disertación sobre los sacramentos, incluye en la lista la tonsura monástica, igual que Teodoro Estudita, pero combina en un solo sacramento la penitencia y la unción de enfermos 6. Simeon deTesalónica (siglo XV) también admite el carácter sacramental de la tonsura monástica, pero la clasifica en unión con la penitencia 7y considera la unción como sacramento aparte. Porsu parte, Joasaf, metropolita de Éfeso y contemporáneo ce Simeon, declara: «Creo que los sacramentos de la Iglesia no son siete, sino más», y da una lista de diez, en los que se incluyen la consagración de una iglesia, el servicio dedifutos y la tonsura monastica 8 .

Es evidente que la Iglesia bizantina jamás se comprometió formalmente con una lista concreta. Numerosos autores aceptan la serie habitual de siete sacramentos -bautismo, confirmación, eucaristía, orden sagrado, matrimonio, penitencia y unción de enfermos-, mientras que otros ofrecen una lista más abultada, e incluso algunos subrayan la importancia especial y exclusiva del bautismo y de la eucaristía, elementos básicos de la iniciación cristiana en una «vida nueva».

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Por ejemplo, Gregorio Palamas proclama que «en estos dos [ sacramentos] radica la totalidad de nuestra salvación, pues la entera economía del Dios-hombre se recapitula en ellos». Y Nicolas Cabasilas escribe su famosa obra La vida en Cristo como comentario al bautismo, confirmación y eucaristía.

 

6 Citado por G. M,Jugie, ibid.,17-18.

7 Desacrarnentis, 52; PG 155, 197A.

8 Responsa canonica (ed. A. I. Almazov; Odessa 1903) 38.

           9  Horn. 60 (ed. S. Oikonomos; Athenae 1860) 250.

 

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