NÚMERO DE SACRAMENTOS
Teología Bizantina
Juan Meyendorff
Ediciones Cristiandad. Madrid 2002, pp 353-355
TEOLOGÍA SACRAMENTAL: EL CICLO DE LA VIDA
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En su obra La vida en
Cristo -un comentario al bautismo, a la
confirmación y a la eucaristía- Nicolas Cabasilas escribe: «En este mundo
presente, los santos son capaces no solo de estar preparados para la vida
[eterna en Cristo], sino también para vivir y actuar incluso ahora según [los
principios] de esa vida» 1 El Reino de Dios,
una anticipación del cumplimiento escatológico, ya es accesible en el Cuerpo de
Cristo. Para los bizantinos, la posibilidad de «ser en Cristo», de «participar»
en la vida divina -el estado «natural» de la humanidad- se manifiesta
esencialmente en los sacramentos o misterios de la Iglesia. Esos
sacramentos se interpretan no tanto como actos aislados, a través de los cuales
se concede a los individuos una gracia «particular» por los ministros legítimos
que actúan con recta intención, cuanto coma aspectos de un único misterio de la
Iglesia, en el que Dios comparte la vida divina con la humanidad, redirmiendo
al hombre del pecado y de la muerte y derramando sabre el la gloria de la inmortalidad.
1 Cabasilas, De vita in
Christo l, 3; PG 150, 496D.
1. EL NOMERO DE LOS
SACRAMENTOS
La teología bizantina ignora la distinción occidental entre
«sacramentos» y «sacramentales», y nunca se comprometió
formalmente con una estricta limitación del número de los
sacramentos. En el periodo patrístico no había un término técnico para
referirse a los «sacramentos» como categoría específica de la acción eclesial;
se utilizaba primariamente el termino mysterion,
en sentido genérico de «misterio de salvación» 2
y solo de manera subsidiaria, para referirse a las acciones particulares que conferían la salvación. El termino se
empleaba en este segundo sentido, en concurrencia con otros como «ritos», o
«santificaciones» 3. En el siglo IX, Teodoro
Estudita presento un Catálogo de seis sacramentos: «iluminación» (bautismo),
«sinaxis» ( eucaristía), unción sagrada (confirmación), ordenación, tonsura monástica,
y servicio de difuntos 4. La doctrina de los
«siete sacramentos» aparece por primera vez, de modo especffico, en la
Profesion de Fe exigida al emperador Miguel Paleologo por el papa Clemente IV
en 1267 5. Naturalmente, el texto de esa Profesión
habia sido preparado por teólogos latinos.
El origen obviamente occidental de ese estricto número de
sacramentos no fue obstáculo para que fuera ampliamente aceptado entre los
cristianos orientales a partir del siglo XIII, incluso entre los más acérrimos
opositores a la unión con Roma. Al parecer, esa aceptación fue resultado no
tanto de la influencia de la teología latina, cuanto de la fascinación típicamente
medieval y bizantina por los números simbólicos; el número siete, en
particular, evocaba una asociación con los siete dones del Espiritu segun Is
11,2-4. Pero entre los autores bizantinos que aceptaban los siete sacramentos
se
2 Vease, por ejemplo,Juan Crisóstomo, Homn. 7,1 in I Cor.; PG 61,55.
3 Juan Crisóstomo, Catechèses
baptisrnales (ed. A. Wenger, SC 50, Paris 1957, II, 17) 143.
4 Ep. II, 165; PG 99,
1524B.
5 G. M.Jugie, Theologia dogmatica
Christianornrn orientaliurn III (Paris 1930) 16.
pueden encontrar diferentes listas en abierta competencia. El
monje Job (siglo XIII), autor de una disertación sobre los sacramentos, incluye
en la lista la tonsura monástica, igual que Teodoro Estudita, pero combina en
un solo sacramento la penitencia y la unción de enfermos 6. Simeon deTesalónica (siglo XV) también admite
el carácter sacramental de la tonsura monástica, pero la clasifica en unión con
la penitencia 7y considera la unción como
sacramento aparte. Porsu parte, Joasaf, metropolita de Éfeso y contemporáneo ce
Simeon, declara: «Creo que los sacramentos de la Iglesia no son siete, sino más»,
y da una lista de diez, en los que se incluyen la consagración de una iglesia,
el servicio dedifutos y la tonsura monastica 8
.
Es evidente que la Iglesia bizantina jamás se comprometió
formalmente con una lista concreta. Numerosos autores aceptan la serie habitual
de siete sacramentos -bautismo, confirmación, eucaristía, orden sagrado,
matrimonio, penitencia y unción de enfermos-, mientras que otros ofrecen una
lista más abultada, e incluso algunos subrayan la importancia especial y
exclusiva del bautismo y de la eucaristía, elementos básicos de la iniciación
cristiana en una «vida nueva».
9
Por ejemplo, Gregorio Palamas proclama que «en estos dos [
sacramentos] radica la totalidad de nuestra salvación, pues la entera economía
del Dios-hombre se recapitula en ellos». Y Nicolas Cabasilas escribe su famosa
obra La vida en Cristo como
comentario al bautismo, confirmación y eucaristía.
6 Citado por G. M,Jugie, ibid.,17-18.
7 Desacrarnentis, 52; PG
155, 197A.
8 Responsa canonica (ed.
A. I. Almazov; Odessa 1903) 38.
9 Horn. 60
(ed. S. Oikonomos; Athenae 1860) 250.
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