viernes, 22 de marzo de 2024

DE SERVO ARBITRIO. (León Chestov.)

 

Athènes et Jérusalem

León Chestov.

Flammario 1967. Pp.143-144

DE SERVO ARBITRIO.

Habiendo leído los primeros escritos de Platón, Sócrates dijo: ¡Cuanto ha mentido este joven a mi cuenta! No obstante Platón nos ha dicho también muchas cosas verdaderas de Sócrates. En mi opinión, la Apología refleja exactamente el tono y las ideas del discurso pronunciado por Sócrates ante sus jueces. Sócrates les dijo ciertamente que el aceptaba su veredicto. Así como lo exigía de él su demonio, el debía someterse a un juicio que él consideraba inicuo y repugnante, y someterse no externamente, sino internamente. Pero aun así cuando Sócrates se ha sometido, esto no nos impone en absoluto la obligación de someternos también. Nos queda aún el derecho y - ¿Quién sabe?- la  posibilidad de arrancar a Sócrates de su destino en contra de lo que Sócrates ha dicho, en contra de lo que él ha deseado, de arrancar a Sócrates, conta su voluntad, de las manos de los atenienses. Y si nosotros ( o alguno más fuerte que nosotros) lo arrancamos por la fuerza ¿ esto significa que le hemos  quitado  su libre arbitrio? A primera vista, en efecto, le hemos quitado: ¿ no le hemos arrancado de las manos de los atenienses contra su voluntad? Y no obstante, no le hemos privado de su voluntad, nosotros hemos hecho lo contrario… Sapienti sat  ¿ o bien es preciso aún dar algunas explicaciones?  En ese caso yo añadiría aún esto: la doctrina de Lutero sobre el servo arbitrio , la de Calvino sobre la predestinación e incluso la de Spinosa sobre la necesidad, no tendían en suma más que a alejar a Sócrates de su demonio que le sugería que era preciso someterse a la necesidad no solo exteriormente , por temor, sino interiormente, en conciencia. Ciertamente Aristóteles tiene razón: la necesidad no se deja convencer. ¿Pero se sigue de ahí que hay que amar la necesidad de todo corazón, con toda el alma y someterse a ella en conciencia? Someterse a ella por miedo, es otra cosa: pero en lo que se refiere a la conciencia, ella protestará siempre contra toda coerción. Y “nuestra conciencia”, la conciencia que nos enseña a “someternos” y a “aceptar”, no es más que un temor maquillado y disfrazado. Si por tanto  llegamos a cazar el demonio de Sócrates, si nosotros (o algún otro: nosotros no estamos a la altura de esta tarea) conseguimos arrancarle de las manos de “la historia”, le daríamos la libertad , esa libertad que todo hombre viviente, en el fondo del alma(en esa profundidad que la “luz de nuestra conciencia” y todas nuestras “luces” no alcanzan jamás y donde los demonios ya no tienen poder) -estima y ama por encima de todo, incluso cuando entonces la cubra de injurias ante los otros y la trate en alta voz de arbitraria y de capricho.

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