martes, 24 de enero de 2017

Virtud y Gnosis ((Abbé Henri Stéphane 1907-1985)

TRATADO VII.8 

Virtud y Gnosis

(Abbé Henri Stéphane 1907-1985, Introducción al esoterismo cristiano, Capítulo VII. La realización espiritual)

Virtud y Gnosis son dos caras inseparables de una misma realidad. La Virtud sin la Gnosis degenera en beatería, tontería, moralismo, sentimentalismo, caporalismo, hipocresía, fariseísmo; la Caridad, que debería ser la Puerta de la Gnosis, decae al nivel de la filantropía y de la ayuda mutua social. La Gnosis sin la Virtud no es más que orgullo desecante, pereza, habilidad mental vana  y estéril.

La Gnosis comporta dos aspectos: el uno teórico, el otro “prácticoo efectivo. La Gnosis teórica es el conocimiento de los principios sin el que la Virtud degenera en lo que hemos dicho más arriba: El  hombre virtuoso que ignora que “solo Dios es bueno“(Luc XVIII, 1 9), que solo Brahman es real y que el mundo y el ego son ilusorio, no es más que un fariseo y un hipócrita.
La Escritura dice: “No hay un justo, incluso uno solo, todos se han salido de la vía, se han pervertido  “(Romanos III, 11-18) ; Todo hombre es mentiroso” (Salmo 116, 11); Vanidad
vanidades, todo es vanidad (Eclesiastés I, 1). El hombre debe practicar la Virtud sin creerse virtuoso, e incluso sin saber incluso que es virtuoso. La Gnosis teórica ilumina la Virtud; esta fecunda la Gnosis y la vuelve efectiva. La Gnosis efectiva es realización de la Identidad por el Conocimiento: “tú eres eso 39l; la Virtud es la conformidad de todo ser a su Arquetipo principial.

La Virtud comporta tres componentes: la Humildad, la Caridad, Veracidad, que corresponden respectivamente al simbolismo ascendente o al aspecto “benéfico” y primordial de las tres gunas aún en equilibrio indiferenciado en Prakriti: tamas es la humildad del Substancia primordial, la pasividad y la sumisión; rajas es la extensión, el fervor, la caridad; sattva es la luz, el conocimiento, la verdad. Estos tres componentes corresponden a los tres misterios: la Anunciación, la Visitación  y la Navidad 40.

Así enfocada, la Virtud (o las virtudes) es un “ estado de ser “, no en el sentido guénoniano de los Estados múltiples del  ser o de los grados de  Existencia, sino en el sentido de del estado primordial de la Sustancia Universal siempre virgen, estado que permite al Padre engendra allí el Hijo único, este nacimiento eterno del Verbo que realizan el Conocimiento efectivo que no es otro que la Gnosis.

A nivel muy bajo del hombre caído, la virtud se presenta bajo la forma exterior de la Ley Moral o de los Diez Mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, etc. esta corteza exterior, que oculta el núcleo interior de la Virtud gnóstica , no es que un símbolo o una clave  respeto de la virtud apofática que se identifica a la Gnosis. En cuanto a la Gnosis, se presenta bajo la  forma teórica de conocimiento de los principios, revistiendo así una forma mental que no es
aún más que una corteza y un símbolo con relación a la Gnosis efectiva. Ayudado de estas dos muletas (ley moral  y conocimiento doctrinal)

39, ver nota 1 página 300.
40. Según el Sâmkhya y el Bhagavad Gitâ,  todas las producciones de Prakrti,
la Naturalezao “Sustancia universal, están caracterizadas por un mezcla en proporciones  variables de tres guna o “calidades fundamentales: sattva, tendencia luminosa y ascendente; rajas, tendencia apasionada y expansiva; tamas, tendencia indeterminada y descendente. La doctrina de las tres guna es susceptible de numerosas aplicaciones e interpretaciones.

el hombre caído debe guardarse bien de abandonarlas so pena de decaer aún más. Se puede asignar el mismo papel a los Ritos que son los ayudantes formales, indispensables a los
principiantes, y vehículos de la Gracia que los constituye su núcleo informal. Estas muletas caerán por ellas mismas cuando el instante metafísico del Renacimiento espiritual” llegue ;
sin embargo el candidato a la Liberación” debe saber que las muletas son las muletas, que un símbolo es un símbolo, que una llave es una llave. La llave no es la Puerta, la Puerta no es  el  Templo, el Templo no es el Santuario.

El que ignora que muletas son muletas, enyesa la Virtud al nivel del moralismo, la Gnosis al nivel del intelectualismo, y el Rito al nivel del formalismo. Es la suerte a la cual está abocado el  exoterismo que no está alimentado más en las fuentes del esoterismo y se encuentra reducido al  estado de corteza o de cáscara vacía. Un árbol muerto, vaciado de su savia, puede aún permanecer de pie algún tiempo, y guardar su apariencia, pero un día u otro acabará por  hundirse.

Se objetará, sin duda, que un árbol aún de pie no está aun totalmente muerto, lo que equivale a decir que el exoterismo religioso tal como se nos aparece desde exterior, puede aún, a despecho de sus formas decadentes o degeneradas pero no desviadas hablando propiamente , servir de soporte a la Gracia y llevar frutos en el orden espiritual. Esta objeción nos parece exacta sobre todo teniendo en cuenta que es muy difícil o imposible saber lo que pasa en el interior de las almas y de conocer las intenciones y el juicio de Dios. Pero no es menos verdad  que la decadencia de las formas, y la incomprehensión de su contenido y de su simbolismo se oponen a la acción de la Gracia un obstáculo considerable. No se puede por otra parte comprender  la causa profunda de esta decadencia y de esta incomprensión más que si  se conoce por otra parte las condiciones o las características del “momento presente que son las de la fase última del Kali yuga 41. Ahora bien este conocimiento parece escaparse a los representantes oficiales del exoterismo , a pesar de ciertos pasajes evangélicos sobre el
Fin de los  Tiempos “y de un libro profético, reconocido como

41. La edad de los conflictos al final del tiempo en la tradición hindú.

canónico, tal como el Apocalipsis; allí también, una suerte de ignorancia sistemática o de ceguera impide a los depositarios del exoterismo de ver los límites de éste. El conocimiento les permitiría, en una cierta medida, no dejarse presionar por una multitud de ilusiones y de aberraciones inherentes a un exoterismo que no recibe ya ninguna luz de un esoterismo ignorado. Pero ahí eso es aún una consecuencia del Kali yuga que está por así decir en la “lógica de las cosas”, si bien más que en el límite el árbol muerto, del que hablábamos más arriba, terminará por caer. Por  el momento, se puede decir que asistimos a su agonía, más o menos rápida, y cuya decadencia final no es sin duda para los hombres de esta generación.

En cualquier caso, tenemos el deber de reconocer, a la luz de un esoterismo que no es sin duda más que teórico, los límites del exoterismo, lo que nos permite, en una cierta medida ,  evitar las aberraciones múltiples que denunciábamos desde el principio bajo el nombre de beatería, tontería, moralismo, sentimentalismo, etc.

Dicho de otra manera, ya sería mucho algo e incluso mucho si, a falta de un esoterismo efectivo, se pudiera, mediante un conocimiento doctrinal teórico, volver al exoterismo, inevitable
debido al momento cósmico”, una determinada dignidad, una cierta consistencia y una determinada resistencia a todos los asaltos de la subversión moderna, sabiendo que
la aproximación, inevitable también del “final del ciclo, no puede más que favorecer la aparición de todas las formas de la subversión que el Evangelio predice en que lo designa por “la abominación de la desolación establecida en el lugar santo “, en el cual han dejado de  creer
nuestros progresistas de toda índole 42.

42. Sobre la relación del esoterismo y el exoterismo en el cristianismo, ver Jean Tourniac, Simbolismo masónico y tradición cristiana, p. 35-38 y 213-225. 

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