FIRMA PARA BAJAR EL SUELDO A LOS POLITICOS
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Aquí tienes la oportunidad que tanto clamas sobre los SUELDOS DE LOS POLÍTICOS Y SUS JUBILACIONES, mientras que el pueblo se queda con un sueldo de 624 € y tiene que cotizar 35 años a la SS.Lee atentamnte y FIRMA
Tenemos en nuestras manos una herramienta ideal que puede hacernos mucho bien: la posibilidad de que los políticos no sigan blindándose una vida de derechos civiles por encima del resto de las personas en España. Todos hemos oído que los políticos se jubilan con menos años de cotización de su vida profesional que los demás ¿por qué? Todos sabemos que la pensión que les queda es del 100% de su sueldo, ¿por qué? Todos conocemos que los cargos de Gobierno (independientemente de sus resultados de gobierno) son sueldos vitalicios para presidentes de Gobierno y Autonómicos, ¿por qué? Los cargos de ministro son del 100% durante 10 años y luego lo que caiga, ¿por qué? No digamos nada de los políticos que tienen varios sueldos correspondientes a diferentes cargos públicos y que sí son compatibles a diferencia de los funcionarios y militares (por ejemplo) que no pueden tener otros, ¿por qué? Todos vemos con resignación que los partidos políticos y los sindicatos viven de nuestro presupuesto y no de sus afiliados, ¿por qué? Y así podríamos escribir un libro lleno de privilegios que no trascienden a la vida de los ciudadanos pero que se cocinan con unanimidad en el congreso… ¿por qué?
Bueno pues por todos estos POR QUÉS tenemos la obligación moral de firmar y frenar esta chulería de la casta política de este país…
SE HA AGREGADO EN LA PÁGINA WEB DE PETICIÓN PÚBLICA, UNA RESPUESTA A TRAVÉS DE LA FIRMA DE TODOS LOS ESPAÑOLES INTERESADOS EN QUE LOS POLÍTICOS NO COBREN SUS SUELDOS Y DEMÁS PREBENDAS DEL ERARIO PÚBLICO DE UNA FORMA DESMEDIDA. CUANDO SE LLEGUEN A LAS 500.000 FIRMAS SE PASARA EL TEXTO CON EL LISTADO DE TODOS LOS FIRMANTES AL SENADO CON COPIA A TODOS LOS GRUPOS POLÍTICOS.SI QUIERES VER LA EXPLICACIÓN DE LO QUE COBRAN LOS POLÍTICOS PINCHA EN ESTE ENLACE (MERECE LA PENA):noalossueldosdelospoliticos.blogspot.com/
SI QUIERES IR DIRECTAMENTE A LA RECOGIDA DE FIRMAS PINCHA EN ESTE ENLACE:www.peticionpublica.es/?pi=P2011N5259
POR FAVOR, MANDA ESTE MAIL A TODOS TUS CONTACTOS DE TU COMUNIDAD O FUERA, PERO SI MANDAS UN CORREO MASIVO NO OLVIDES PONERLOS EN CCO.
NO HUYAS DE LA VERDAD Y LE DES LA ESPALDA. ENTRE TODOS PODEMOS LOGRARLO. GRACIAS POR TU COLABORACIÓN.
viernes, 21 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Me gustan los catalanes (Ramón Chao; La Voz de Galicia)
Artículo aparecido en La Voz de Galicia.
Me gustan los catalanes porque a lo largo de su historia acogieron e integraron a íberos, fenicios,
cartagineses, griegos, romanos, judíos, árabes y toda clase de charnegos y sudacas, sin conocer los problemas que afectan ahora a Francia; es un ejemplo.
Me gustan los catalanes porque ya el 7 de abril de 1249 el rey Jaime I nombró a cuatro prohombres de Barcelona (los paers) para dirimir los conflictos de la ciudad sin violencias ni reyertas. Esos hombres sabios, que pasaron a cien en 1265, (el Consell de Cent), iniciaron el sistema del gobierno municipal de Barcelona. Gracias a ellos reinó allí la concordia, y antes de empuñar las armas prefirieron siempre emplear la razón.
Me gustan los catalanes porque en toda su historia no han ganado ni una sola guerra, y encima les da por conmemorar como fiesta nacional una de las batallas que perdieron en 1714 a manos de las tropas de Felipe V de Borbón. Cataluña había dejado de ser una nación soberana. Desde entonces, cada 11 de septiembre muchos catalanes y catalanas, como hay que decir ahora, se manifiestan para reclamar sus libertades.
Me gustan las catalanas porque una de ellas, joven y bien plantada por cierto, no vaciló en pegarse a mi espalda durante cuatro días en el asiento trasero de una Vespa cuando recorrí la península en pos de Prisciliano.
Me gustan los catalanes porque tienen de emblema un burro tenaz, trabajador y reflexivo, muy
alejado del toro ibérico cuyas bravas y ciegas embestidas lo abocan a la muerte. Estos animales son de una raza registrada, protegida, y prolíferos sementales. Al igual que el cava, se exportan a
numerosos países para mejorar la especie autóctona, como a Estados Unidos, donde crearon el
Kentucky-catalan donkey. Y allí no piensan, ni mucho menos, en boicotearlos.
Cierto es que en el carácter catalán confluyen las virtudes del asno. Pero los rasgos diferenciales no se limitan a los de este cuadrúpedo. La población catalana se define por una doble característica: el “seny” y la “rauxa”. El seny implica sabiduría, juicio mesurado y sentido común.
Tenía seny aquel catalán que iba en un compartimiento de un tren al lado de la ventanilla. Tiritaban de frío y los otros pasajeros le pidieron que la subiera: «Es igual», contestó a varias solicitudes, hasta que un mesetero se levantó furioso y alzó la ventanilla... ¡cuyo cristal estaba roto! «Es igual», volvió a repetir el buen hombre con toda su santa cachaza.
Al seny le responde la rauxa, asimilable a la ocurrencia caprichosa, la boutade (frase ingeniosa y
absurda). Cuando de joven y surrealista Dalí iba en el metro y veía a un cura con sotana, le decía:
«Siéntese, señora».
La alianza de estas dos facetas en un solo individuo forma el carácter catalán, que se comunica, se
comparte y se aprecia. El otro día al regresar a París en avión desde Barcelona quise ayudarle a un pasajero, dada la exigüidad del espacio, a ponerse el abrigo: «No, por favor, no se moleste, que
bastante trabajo me cuesta a mí sólo».
Me gusta Cataluña porque allí, según Arcadi Espada, don Quijote recobró la razón, sin duda
contagiado por el seny. Me hubiera dado mucha pena que el Ingenioso caballero muriera loco.
Me gusta Cataluña en fin y sobre todo porque uno de mis hijos eligió su capital para vivir en ella por ser una ciudad abierta, tolerante y discreta.
Firmado:
Ramón Chao, músico, escritor y periodista, Caballero de las Artes y las letras por el gobierno francés.
Y padre del cantante Manu Chao.
Me gustan los catalanes porque a lo largo de su historia acogieron e integraron a íberos, fenicios,
cartagineses, griegos, romanos, judíos, árabes y toda clase de charnegos y sudacas, sin conocer los problemas que afectan ahora a Francia; es un ejemplo.
Me gustan los catalanes porque ya el 7 de abril de 1249 el rey Jaime I nombró a cuatro prohombres de Barcelona (los paers) para dirimir los conflictos de la ciudad sin violencias ni reyertas. Esos hombres sabios, que pasaron a cien en 1265, (el Consell de Cent), iniciaron el sistema del gobierno municipal de Barcelona. Gracias a ellos reinó allí la concordia, y antes de empuñar las armas prefirieron siempre emplear la razón.
Me gustan los catalanes porque en toda su historia no han ganado ni una sola guerra, y encima les da por conmemorar como fiesta nacional una de las batallas que perdieron en 1714 a manos de las tropas de Felipe V de Borbón. Cataluña había dejado de ser una nación soberana. Desde entonces, cada 11 de septiembre muchos catalanes y catalanas, como hay que decir ahora, se manifiestan para reclamar sus libertades.
Me gustan las catalanas porque una de ellas, joven y bien plantada por cierto, no vaciló en pegarse a mi espalda durante cuatro días en el asiento trasero de una Vespa cuando recorrí la península en pos de Prisciliano.
Me gustan los catalanes porque tienen de emblema un burro tenaz, trabajador y reflexivo, muy
alejado del toro ibérico cuyas bravas y ciegas embestidas lo abocan a la muerte. Estos animales son de una raza registrada, protegida, y prolíferos sementales. Al igual que el cava, se exportan a
numerosos países para mejorar la especie autóctona, como a Estados Unidos, donde crearon el
Kentucky-catalan donkey. Y allí no piensan, ni mucho menos, en boicotearlos.
Cierto es que en el carácter catalán confluyen las virtudes del asno. Pero los rasgos diferenciales no se limitan a los de este cuadrúpedo. La población catalana se define por una doble característica: el “seny” y la “rauxa”. El seny implica sabiduría, juicio mesurado y sentido común.
Tenía seny aquel catalán que iba en un compartimiento de un tren al lado de la ventanilla. Tiritaban de frío y los otros pasajeros le pidieron que la subiera: «Es igual», contestó a varias solicitudes, hasta que un mesetero se levantó furioso y alzó la ventanilla... ¡cuyo cristal estaba roto! «Es igual», volvió a repetir el buen hombre con toda su santa cachaza.
Al seny le responde la rauxa, asimilable a la ocurrencia caprichosa, la boutade (frase ingeniosa y
absurda). Cuando de joven y surrealista Dalí iba en el metro y veía a un cura con sotana, le decía:
«Siéntese, señora».
La alianza de estas dos facetas en un solo individuo forma el carácter catalán, que se comunica, se
comparte y se aprecia. El otro día al regresar a París en avión desde Barcelona quise ayudarle a un pasajero, dada la exigüidad del espacio, a ponerse el abrigo: «No, por favor, no se moleste, que
bastante trabajo me cuesta a mí sólo».
Me gusta Cataluña porque allí, según Arcadi Espada, don Quijote recobró la razón, sin duda
contagiado por el seny. Me hubiera dado mucha pena que el Ingenioso caballero muriera loco.
Me gusta Cataluña en fin y sobre todo porque uno de mis hijos eligió su capital para vivir en ella por ser una ciudad abierta, tolerante y discreta.
Firmado:
Ramón Chao, músico, escritor y periodista, Caballero de las Artes y las letras por el gobierno francés.
Y padre del cantante Manu Chao.
martes, 14 de diciembre de 2010
Una pipa al atardecer (José Jiménez Lozano, Diario de Ávila 12-12-2010)
DOMINGO 12 DE DICIEMBRE DE 2010 DIARIO DE ÁVILA
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES
Una pipa al atardecer
Las gentes corrientes y molientes se preguntan cada dia más, aunque sea en voz baja, si quienes gobiernan en el mundo no podrían estar más civilizados. Pero lo cierto es que un bárbaro como Genserico se rió mucho, cuando para hacerle entrar razón se puso ante sus ojos la belleza de las villas romanas, la dulzura de las muchachas y los niños, o la gloria de los libros. Se rió. Todo eso le era tan ajeno, o quizás le resultaba tan odioso como a Lenin los chaletitos suizos, y mucho más cuando se le informó que eran de gentes modestas y trabajadoras, porque para él este esfuerzo era pura pudrición burguesa y había que llevársela por delante.
Un biógrafo austríaco del Príncipe de Metternich, Raul Auernheimer nos habla de dos encuentros paralelos entre dos bárbaros y dos hombre civilizados. El primero tuvo lugar, en Dresde. entre Napoleón y Metternich. Llegado un mornento de la entrevista, éste se permitió destruir los proyectos de grandeza bélica de Napoleón, diciéndole que ya sólo le quedaba un ejército de niños. Y Napoleón contestó muy seguro: «Aunque la victoria me cueste un millón de soldados»; pero
Metternich no le dejó concluir y le atajó muy tranquilo: «Abramos las ventanas, sire, para que toda Europa pueda oír sus palabras». De manera que, entonces, Napoleón, enfurecido, se puso a pasear por la habitación, y, al pasar ante Metternich, tiró su sombrero a los pies de éste que no se inmutó en absoluto, y al fin fue el propio Napoléon el que tuvo que agacharse a recogerlo. Y Metternich dijo entonces: «Sire, estáis perdido».
La segunda estampa es la del encuentro en Bertechsgaden, en 1938, entre el Canciller del III Reich, Adolf Hitler, y el muy civilizado ministro austríaco Doctor Schuschnigg. Aquél sacó en esta entrevista sus pésimos modales, y toda su bruticie de fabricante de mentiras y barbarie; y, cuando Schuschnigg acababa de encender un cigarrillo, Hitler le indicó que le apagase porque le molestaba el humo del tabaco; y el cortés y delicado Schuschnigg, lo apagó. Pero Metternich, comenta su biógrafo, no lo hubiera apagado sino que hubiera seguido fumando, mostrando en ello un intenso placer, y quizás no hubiera ocurrido que, cuatrosemanas después de este encuentro entre Hitler y Schuschnigg, aquél invadiera Austria; porque, desde luego, todo el mundo sabe que el día en que Metternich no alcanzó su sombrero a Napoleón, éste comenzó a echar a andar hacia su caída.
Pero entre nosotros, en el «Espíritu del tiempo» está el sentido de anti-autoridad, y, por lo tanto, una gran espontaneidad hacia la servidumbre, «Para nuestro bien», nos hemos convertido en recogedores de sombreros.
Por eso Kierkegaard pintaba al hombre dueño de sí mismo «el caballero de la fe» que fuma su pipa al atardecer, sentado tranquilamente a su puerta, y preguntándose adónde irá el mundo tan deprisa, si no sabe adónde va.
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES
Una pipa al atardecer
Las gentes corrientes y molientes se preguntan cada dia más, aunque sea en voz baja, si quienes gobiernan en el mundo no podrían estar más civilizados. Pero lo cierto es que un bárbaro como Genserico se rió mucho, cuando para hacerle entrar razón se puso ante sus ojos la belleza de las villas romanas, la dulzura de las muchachas y los niños, o la gloria de los libros. Se rió. Todo eso le era tan ajeno, o quizás le resultaba tan odioso como a Lenin los chaletitos suizos, y mucho más cuando se le informó que eran de gentes modestas y trabajadoras, porque para él este esfuerzo era pura pudrición burguesa y había que llevársela por delante.
Un biógrafo austríaco del Príncipe de Metternich, Raul Auernheimer nos habla de dos encuentros paralelos entre dos bárbaros y dos hombre civilizados. El primero tuvo lugar, en Dresde. entre Napoleón y Metternich. Llegado un mornento de la entrevista, éste se permitió destruir los proyectos de grandeza bélica de Napoleón, diciéndole que ya sólo le quedaba un ejército de niños. Y Napoleón contestó muy seguro: «Aunque la victoria me cueste un millón de soldados»; pero
Metternich no le dejó concluir y le atajó muy tranquilo: «Abramos las ventanas, sire, para que toda Europa pueda oír sus palabras». De manera que, entonces, Napoleón, enfurecido, se puso a pasear por la habitación, y, al pasar ante Metternich, tiró su sombrero a los pies de éste que no se inmutó en absoluto, y al fin fue el propio Napoléon el que tuvo que agacharse a recogerlo. Y Metternich dijo entonces: «Sire, estáis perdido».
La segunda estampa es la del encuentro en Bertechsgaden, en 1938, entre el Canciller del III Reich, Adolf Hitler, y el muy civilizado ministro austríaco Doctor Schuschnigg. Aquél sacó en esta entrevista sus pésimos modales, y toda su bruticie de fabricante de mentiras y barbarie; y, cuando Schuschnigg acababa de encender un cigarrillo, Hitler le indicó que le apagase porque le molestaba el humo del tabaco; y el cortés y delicado Schuschnigg, lo apagó. Pero Metternich, comenta su biógrafo, no lo hubiera apagado sino que hubiera seguido fumando, mostrando en ello un intenso placer, y quizás no hubiera ocurrido que, cuatrosemanas después de este encuentro entre Hitler y Schuschnigg, aquél invadiera Austria; porque, desde luego, todo el mundo sabe que el día en que Metternich no alcanzó su sombrero a Napoleón, éste comenzó a echar a andar hacia su caída.
Pero entre nosotros, en el «Espíritu del tiempo» está el sentido de anti-autoridad, y, por lo tanto, una gran espontaneidad hacia la servidumbre, «Para nuestro bien», nos hemos convertido en recogedores de sombreros.
Por eso Kierkegaard pintaba al hombre dueño de sí mismo «el caballero de la fe» que fuma su pipa al atardecer, sentado tranquilamente a su puerta, y preguntándose adónde irá el mundo tan deprisa, si no sabe adónde va.
Etiquetas:
Barbarie,
Civilización,
José Jimenez Lozano
viernes, 10 de diciembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
Una idea por página (José Jiménez Lozano, Diario de Ávila, 28-11-2010)
DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE DE 2010
DIARIO DE ÁVILA
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
(Premio Cervantes)
Una idea por página
Hace muchos años que Paul Goodman tuvo ya el muy pertinente aviso de una de las grandes revistas americanas - y ya entonces grande sólo quería decir de muchos dineros y mucha caciquería - acerca de que no convenía que hubiera en cada página más de una idea, y luego la cosa ha tenido mucho éxito, y se han ampliado los espacios necesarios para que una idea pueda aparecer, porque se supone que el nuevo lector es mucho más sensible al acoso del pensar que el de solamente unos años atrás.
Goodman se reía, pero también protestaba de que se tuviese un concepto tan bajo y despreciador de los lectores, pero de entonces acá ha llovido mucho, y han cambiado mucho las cosas; y no es tampoco correcto políticamente que un lector vaya a tener sobresaltos por ese abuso del pensar, y la tesis de la gran revista ya es un triunfo casi completo, con algunas raras resistencias. De manera que leer, que siempre había sido algo serio, se ha convertido en algo perfectamente ligero, y es ahora un distinguido hobby.
Luego vino la instalación de la gramática convencional de tanto uso en los dos grandes universos totalitarios de nuestro tiempo, y, según ella, se llama, por ejemplo «reestructuración empresarial» al despido, «individuo de etnia diferente» a un gitano - con lo que La gitanilla de Cervantes debe enseguida corregirse diciendo, pongamos por caso La muchacha de otra etnia, en el caso de que muchacha pueda decirse, que quizás no - , y a un anciano, rico en días, aunque en realidad sea al revés; y todas estas finuras lingüísticas se concilian luego con el lenguaje más brutal, grosero y miserable, como producido por tres neuronas o cuatro; pero esto, se nos asegura que es por causa de la libertad y de la evitación de represiones, sobre las que Freud precisamente pensaba que se asentaba la cultura. ¡Que error! ¡Qué inmenso error!
Otro paso en este proceso fue la invención de la enseñanza y el aprendizaje lúdicos, que significa que pensar, resolver un problema, escribir algo que no sea pura banalidad, e incluso el simple leer, no necesita esfuerzo alguno. Y se rebajaron los niveles como se bajan las combas para que salte el hermanito pequeño y se ponga contento porque no le han discriminado, como si no fuera pura discriminación lo que se acaba de hacer con él.
Item más, otro descubrimiento ha sidoel de que, en vez de pensar, es mejor utilizarlos métodos simplificadores del chiste del sargento instructor del pelotón de reclutas queprogresaban inadecuadamente, y a los queel dicho suboficial explicaba cómo se fundía un cañón, diciendo que era suficiente con tomar un agujero de las debidas proporciones y forrarle de bronce. Todo el mundo entendía perfectamente. ¿Qué necesidad habría de complicar las cosas, si todo puede hacerse así de sencillo?
Es lógico que durante tanto tiempo hayan tenido estas recetas tanto éxito y hayan sido noticias de la gran novedad en las primeras planas.
DIARIO DE ÁVILA
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
(Premio Cervantes)
Una idea por página
Hace muchos años que Paul Goodman tuvo ya el muy pertinente aviso de una de las grandes revistas americanas - y ya entonces grande sólo quería decir de muchos dineros y mucha caciquería - acerca de que no convenía que hubiera en cada página más de una idea, y luego la cosa ha tenido mucho éxito, y se han ampliado los espacios necesarios para que una idea pueda aparecer, porque se supone que el nuevo lector es mucho más sensible al acoso del pensar que el de solamente unos años atrás.
Goodman se reía, pero también protestaba de que se tuviese un concepto tan bajo y despreciador de los lectores, pero de entonces acá ha llovido mucho, y han cambiado mucho las cosas; y no es tampoco correcto políticamente que un lector vaya a tener sobresaltos por ese abuso del pensar, y la tesis de la gran revista ya es un triunfo casi completo, con algunas raras resistencias. De manera que leer, que siempre había sido algo serio, se ha convertido en algo perfectamente ligero, y es ahora un distinguido hobby.
Luego vino la instalación de la gramática convencional de tanto uso en los dos grandes universos totalitarios de nuestro tiempo, y, según ella, se llama, por ejemplo «reestructuración empresarial» al despido, «individuo de etnia diferente» a un gitano - con lo que La gitanilla de Cervantes debe enseguida corregirse diciendo, pongamos por caso La muchacha de otra etnia, en el caso de que muchacha pueda decirse, que quizás no - , y a un anciano, rico en días, aunque en realidad sea al revés; y todas estas finuras lingüísticas se concilian luego con el lenguaje más brutal, grosero y miserable, como producido por tres neuronas o cuatro; pero esto, se nos asegura que es por causa de la libertad y de la evitación de represiones, sobre las que Freud precisamente pensaba que se asentaba la cultura. ¡Que error! ¡Qué inmenso error!
Otro paso en este proceso fue la invención de la enseñanza y el aprendizaje lúdicos, que significa que pensar, resolver un problema, escribir algo que no sea pura banalidad, e incluso el simple leer, no necesita esfuerzo alguno. Y se rebajaron los niveles como se bajan las combas para que salte el hermanito pequeño y se ponga contento porque no le han discriminado, como si no fuera pura discriminación lo que se acaba de hacer con él.
Item más, otro descubrimiento ha sidoel de que, en vez de pensar, es mejor utilizarlos métodos simplificadores del chiste del sargento instructor del pelotón de reclutas queprogresaban inadecuadamente, y a los queel dicho suboficial explicaba cómo se fundía un cañón, diciendo que era suficiente con tomar un agujero de las debidas proporciones y forrarle de bronce. Todo el mundo entendía perfectamente. ¿Qué necesidad habría de complicar las cosas, si todo puede hacerse así de sencillo?
Es lógico que durante tanto tiempo hayan tenido estas recetas tanto éxito y hayan sido noticias de la gran novedad en las primeras planas.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Condones infantiles voladores (Ilia Galán, Diario de Ávila 20-11-2010)
«Condones infantiles voladores»
El Diario de Ávila 20 de noviembre de 2010
Una niña rumana se queda embarazada con diez años con grave embarazo para nuestra sociedad, otro muchacho de trece años violó a dos de ocho e intentó atacar a otro en Cataluña pero no se le puede juzgar. Nuestro subnormal sistema legal, parido por malvados o necios, permite que ciertos crímenes no tengan consecuencias negativas, de manera que se anima a la repetición de violaciones, robos,y otras atrocidades. Señales como esta se repiten en una sociedad desquiciada como la nuestra. De los no tan lejanos tiempos del tirano calvo. en los que un beso público en la boca era un delito, se ha pasado a lo contrario, con todos los excesos propios de estas tierras sin medida, pasionales y locas. A los niños se les enseña a fornicar cuanto antes mejor, los periódicos nacionales animan a ello y además se habla de repartir preservativos infantiles. Por un lado, un afán de seguridad llena de normativas nuestras vidas para que los infantes no se golpeen en un parque con un columpio, se prohíbe el tabaco por los riesgos que en nuestra salud pue den darse. Nos obligan a colocarnos en el coche un cinturón o nos impiden comer ciertos alimentos…,llegándose en estos empeños a un nuevo puritanismo que se defiende con fervores pseudo-religiosos. Por otra parte se anima, despreciando consideraciones morales, al roce sexual, como si fuese lo mismo saludarse dándose la mano que el pene, como si no se implicaran las pasiones de una forma especial, como si dicho acto no tuviese nada que ver con sus posibles consecuencias: enfermedaes sexuales, embarazos no deseados etc. Un menor no puede ser responsable de sus delitos pero puede abortar y tener hijos. No es serio. Sensata es la tradición: a un joven no hace falta animarle para tener relaciones maritales, pues el estallido hormonal ya le lleva en dirección contraria. Al revés, hay que enseñarle a dominarse, a ser señor de sus deseos, porque la mayoría no están maduros para afrontar una posible familia. El sexo no es solo un juego y por eso mismo esa pulsión tan poderosa se ha intentado educar y controlar en las civilizaciones.El gobierno actual, esbirro de los banqueros a quienes sirve, ya que no sabe desarrollar una política social parece que se ha concentrado en la región que va desde el ombligo al culo y ahí centra sus políticas contra la Iglesia, sobre el aborto o para instaurar el reino de gaylandia. Con esos presupuestos intenta destruir la educación con reformas imbéciles y además imponer por la fuerza, una asignatura sobre el uso de nuestros genitales, adoctrinando con el pansexualismo. Los padres hemos de rebelarnos e intentar que nuestros hijos sepan qué es el bien y el mal. cómo funciona nuestro sistema de reproducción y cuándo hay que darle uso. No todo vale, y las discotecas no debieran ser lugares pringados de semen donde se inicien los menores a entregarse sin condiciones al primero que llegue. Del amor y el respeto, de la virtud, no se habla porque ya no se cree en nada. Asi que ya están considerando algunos la distribución en nuestros parques infantiles de condones a niños desde los ocho años. para que jueguen con estos nuevos globos.
Ilia Galán
El Diario de Ávila 20 de noviembre de 2010
Una niña rumana se queda embarazada con diez años con grave embarazo para nuestra sociedad, otro muchacho de trece años violó a dos de ocho e intentó atacar a otro en Cataluña pero no se le puede juzgar. Nuestro subnormal sistema legal, parido por malvados o necios, permite que ciertos crímenes no tengan consecuencias negativas, de manera que se anima a la repetición de violaciones, robos,y otras atrocidades. Señales como esta se repiten en una sociedad desquiciada como la nuestra. De los no tan lejanos tiempos del tirano calvo. en los que un beso público en la boca era un delito, se ha pasado a lo contrario, con todos los excesos propios de estas tierras sin medida, pasionales y locas. A los niños se les enseña a fornicar cuanto antes mejor, los periódicos nacionales animan a ello y además se habla de repartir preservativos infantiles. Por un lado, un afán de seguridad llena de normativas nuestras vidas para que los infantes no se golpeen en un parque con un columpio, se prohíbe el tabaco por los riesgos que en nuestra salud pue den darse. Nos obligan a colocarnos en el coche un cinturón o nos impiden comer ciertos alimentos…,llegándose en estos empeños a un nuevo puritanismo que se defiende con fervores pseudo-religiosos. Por otra parte se anima, despreciando consideraciones morales, al roce sexual, como si fuese lo mismo saludarse dándose la mano que el pene, como si no se implicaran las pasiones de una forma especial, como si dicho acto no tuviese nada que ver con sus posibles consecuencias: enfermedaes sexuales, embarazos no deseados etc. Un menor no puede ser responsable de sus delitos pero puede abortar y tener hijos. No es serio. Sensata es la tradición: a un joven no hace falta animarle para tener relaciones maritales, pues el estallido hormonal ya le lleva en dirección contraria. Al revés, hay que enseñarle a dominarse, a ser señor de sus deseos, porque la mayoría no están maduros para afrontar una posible familia. El sexo no es solo un juego y por eso mismo esa pulsión tan poderosa se ha intentado educar y controlar en las civilizaciones.El gobierno actual, esbirro de los banqueros a quienes sirve, ya que no sabe desarrollar una política social parece que se ha concentrado en la región que va desde el ombligo al culo y ahí centra sus políticas contra la Iglesia, sobre el aborto o para instaurar el reino de gaylandia. Con esos presupuestos intenta destruir la educación con reformas imbéciles y además imponer por la fuerza, una asignatura sobre el uso de nuestros genitales, adoctrinando con el pansexualismo. Los padres hemos de rebelarnos e intentar que nuestros hijos sepan qué es el bien y el mal. cómo funciona nuestro sistema de reproducción y cuándo hay que darle uso. No todo vale, y las discotecas no debieran ser lugares pringados de semen donde se inicien los menores a entregarse sin condiciones al primero que llegue. Del amor y el respeto, de la virtud, no se habla porque ya no se cree en nada. Asi que ya están considerando algunos la distribución en nuestros parques infantiles de condones a niños desde los ocho años. para que jueguen con estos nuevos globos.
Ilia Galán
El huevo de la serpiente.
Juan Manuel de Prada
XLsemanal 21 noviembre 2010
Al establecer que son 'inherentes' a la persona, los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quisieron significar que eran derechos de naturaleza prepolítica, constitutivos de la persona , y también apolíticos, porque no son construcciones del poder, que independientemente de su orientación ideológica debe luchar por su preservación. En los últimos años, sin embargo, se está imponiendo una nueva versión de los derechos humanos que no es sino el camuflaje con el que se trata de satisfacer intereses particulares, a veces de naturaleza criminal. Los derechos humanos han dejado de ser definiciones objetivas, para convertirse en acuñaciones moldeables según la conveniencia social del momento, según las preferencias ideológicas de una determinada formación política que ostenta coyunturalmente una mayoría parlamentaria.
Quienes promueven esta desnaturalización de los derechos humanos actúan de forma muy astuta: su objetivo es crear artificialmente una 'opinión publica' favorable a la que es obligatorio adherirse, si no se quiere ser arrojado al infierno de los réprobos. Para lograrlo desarrollan un activismo incansable en las conferencias internacionales, donde se redactan textos en los que se habla de derechos inexistentes (por ejemplo, el llamado 'derecho a la salud reproductiva y sexual'); tales textos carecen de valor jurídico, pero tienen una gran importancia política, pues por estar bendecidos desde instancias corno la ONU crean un espejismo de 'consenso internacional' y aparecen revestidos de una legitimidad de la que en realidad carecen. Paralelamente, desde organismos internacionales como la turbia organización Mundial de la Salud –especialista en proclamar epidemias fantasmagóricas de gripe- se fabrican argumentos seudocientífico que a fuerza de ser repetidos, se convierten en verdades inatacables.
Los documentos sin valor legal emanados de las conferencias internacionales y las manipulaciones seudocientíficas son luego esgrimidos por los lobbies promotores de estos 'nuevos derechos que actúan siguiendo un plan conjunto que tiene como objetivo modelar la opinión pública e introducir en el lenguaje político las manipulaciones seudocientíficas mencionadas. Paralelamente, los distintos Gobiernos de los Estados, acogiéndose a la apariencia de legitimidad que les proporcionan los documentos sin valor jurídico de los organismos internacionales, promueven legislaciones nacionales que consagran los 'nuevos derechos', creando el espejismo de que responden a una demanda social. La sociedad, para entonces, ha dejado de resistirse; y quienes aún se oponen se consideran contrarios al progreso, a la tolerancia y a los derechos humanos. No importa que, en realidad, sean sus únicos defensores, porque los conceptos de progreso, tolerancia y derechos humanos han sido usurpados. Y todo el que ose discutir tales falsos derechos se convierte de inmediato en un intolerante, en un retrógrado, en un fanático, en un ser asocial... en un delincuente incluso. Porque lo que se pretende es que, de aquí a unos pocos años, todo el que se oponga a esta redefinición de los derechos humanos sea condenado a la muerte civil.
Quienes promueven la redefinición y desnaturalización de los derechos humanos afirman que no existe otra moral que la que determina la ‘opinión pública’- esa opinión pública que previamente han modelado asu antojo- o las mayorías parlamentarias. Y así por ejemplo, se nos hace creer que el aborto es aceptable por la sencilla razón de que la mayoría vota a su favor, o
porque existen partidos que gozando de una abultada representación, defienden que sea legalizado. Entonces. hemos de concluir, también el genocidio debería aceptarse , si quien lo perpetra fuese elegido democráticamente, como los alemanes de los años treinta hicieron con Hitler. ¿Por que no? Es pura lógica.
Pero es la lógica del mal. Si nos rebelamos contra el genocidio, ¿por qué no lo hacemos contra esta redefinición de derechos que está desarrollándose ante nuestros ojos? Porque hemos sido sobornados; porque el poder ha sabido aprovecharse de nuestras debilidades, de nuestros intereses egoístas, dándoles categoría de derechos. Somos más esclavos que nunca, porque hemos renunciado a nuestra capacidad de discernimiento moral. Éste es el drama de las democracias occidentales, éste es el huevo de la serpiente que están incubando y que acabará destruyéndolas.
www.xlsemanal.com/prada
wvw..juanmanueldeprada.com
Juan Manuel de Prada
XLsemanal 21 noviembre 2010
Al establecer que son 'inherentes' a la persona, los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quisieron significar que eran derechos de naturaleza prepolítica, constitutivos de la persona , y también apolíticos, porque no son construcciones del poder, que independientemente de su orientación ideológica debe luchar por su preservación. En los últimos años, sin embargo, se está imponiendo una nueva versión de los derechos humanos que no es sino el camuflaje con el que se trata de satisfacer intereses particulares, a veces de naturaleza criminal. Los derechos humanos han dejado de ser definiciones objetivas, para convertirse en acuñaciones moldeables según la conveniencia social del momento, según las preferencias ideológicas de una determinada formación política que ostenta coyunturalmente una mayoría parlamentaria.
Quienes promueven esta desnaturalización de los derechos humanos actúan de forma muy astuta: su objetivo es crear artificialmente una 'opinión publica' favorable a la que es obligatorio adherirse, si no se quiere ser arrojado al infierno de los réprobos. Para lograrlo desarrollan un activismo incansable en las conferencias internacionales, donde se redactan textos en los que se habla de derechos inexistentes (por ejemplo, el llamado 'derecho a la salud reproductiva y sexual'); tales textos carecen de valor jurídico, pero tienen una gran importancia política, pues por estar bendecidos desde instancias corno la ONU crean un espejismo de 'consenso internacional' y aparecen revestidos de una legitimidad de la que en realidad carecen. Paralelamente, desde organismos internacionales como la turbia organización Mundial de la Salud –especialista en proclamar epidemias fantasmagóricas de gripe- se fabrican argumentos seudocientífico que a fuerza de ser repetidos, se convierten en verdades inatacables.
Los documentos sin valor legal emanados de las conferencias internacionales y las manipulaciones seudocientíficas son luego esgrimidos por los lobbies promotores de estos 'nuevos derechos que actúan siguiendo un plan conjunto que tiene como objetivo modelar la opinión pública e introducir en el lenguaje político las manipulaciones seudocientíficas mencionadas. Paralelamente, los distintos Gobiernos de los Estados, acogiéndose a la apariencia de legitimidad que les proporcionan los documentos sin valor jurídico de los organismos internacionales, promueven legislaciones nacionales que consagran los 'nuevos derechos', creando el espejismo de que responden a una demanda social. La sociedad, para entonces, ha dejado de resistirse; y quienes aún se oponen se consideran contrarios al progreso, a la tolerancia y a los derechos humanos. No importa que, en realidad, sean sus únicos defensores, porque los conceptos de progreso, tolerancia y derechos humanos han sido usurpados. Y todo el que ose discutir tales falsos derechos se convierte de inmediato en un intolerante, en un retrógrado, en un fanático, en un ser asocial... en un delincuente incluso. Porque lo que se pretende es que, de aquí a unos pocos años, todo el que se oponga a esta redefinición de los derechos humanos sea condenado a la muerte civil.
Quienes promueven la redefinición y desnaturalización de los derechos humanos afirman que no existe otra moral que la que determina la ‘opinión pública’- esa opinión pública que previamente han modelado asu antojo- o las mayorías parlamentarias. Y así por ejemplo, se nos hace creer que el aborto es aceptable por la sencilla razón de que la mayoría vota a su favor, o
porque existen partidos que gozando de una abultada representación, defienden que sea legalizado. Entonces. hemos de concluir, también el genocidio debería aceptarse , si quien lo perpetra fuese elegido democráticamente, como los alemanes de los años treinta hicieron con Hitler. ¿Por que no? Es pura lógica.
Pero es la lógica del mal. Si nos rebelamos contra el genocidio, ¿por qué no lo hacemos contra esta redefinición de derechos que está desarrollándose ante nuestros ojos? Porque hemos sido sobornados; porque el poder ha sabido aprovecharse de nuestras debilidades, de nuestros intereses egoístas, dándoles categoría de derechos. Somos más esclavos que nunca, porque hemos renunciado a nuestra capacidad de discernimiento moral. Éste es el drama de las democracias occidentales, éste es el huevo de la serpiente que están incubando y que acabará destruyéndolas.
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Etiquetas:
discernimiento moral,
Juan Manuel de Prada,
Opinión pública
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