jueves, 8 de octubre de 2026

Gran Aquitecto (Jean-Marc Vivenza)


GRAN ARQUITECTO.


Jean –Marc Vivenza . Le Diccionaire de René Guénon. Le Mercure Dauphinois. Grenoble 2002 


Guénon considera que Prajâpati*, es decir, el Señor de los seres creados

que, por engendrar a todos los seres y cosas, los considera como su propia

descendencia, es también Vishwakarma, es decir, el "Gran Arquitecto del

Universo*". Hay que recordar que Vishwakarma realiza y es a la vez la

víctima del sacrificio* que realiza, un sacrificio ritual de carácter

cosmogónico en el que se manifiesta la oblación de Dios, lo que nos

remite, escribe Guénon, "al simbolismo masónico del grado de Maestro"

en el que el iniciado se identifica con la víctima antes de renacer. Podemos

ciertamente ver en ello una correspondencia no poco interesante entre

Hiram y Osiris, a través del sacrificio de Prajâpati.


(Símbolos de la Ciencia Sagrada, cap. XLVI, "Reunir a los dispersos").

Véase Absoluto, Creación, Dios, Geometría, Masonería, Prajapati.

DEMIURGO (Jean-Marc Vivenza)


DEMIURGO.

Jean –Marc Vivenza . Le Diccionaire de René Guénon. Le Mercure Dauphinois. Grenoble 2002 


El Demiurgo es el que ejerce una acción creadora sobre la materia

"En otras palabras, la forma en que las personas actúan en relación con el

mundo en el que se encuentran.


La visión creadora del Demiurgo es, pues, las más de las veces una

visión antropomórfica, que equipara erróneamente y mediante una

formidable confusión metafísica el poder creador de Dios* -que, no lo

olvidemos, hace todas las cosas de la "nada "*- con el modo individual

"artesanal" del ser humano, que utiliza el material ya creado para elaborar

sus obras.


A este , Guénon indica lo importante que es distinguir claramente entre

el Gran Arquitecto* de la Masonería* y los dioses de las diversas

religiones, que no son más que aspectos del Demiurgo. El Gran Arquitecto

es algo muy superior, quedando reservado el papel de artesano del

Universo* a la colectividad de los seres individuales, identificables con el

protoplasto Adán (primer formador).


(Introducción general al estudio de las doctrinas hindúes, cap. VII,

"Simbolismo y antropomorfismo". La Gran Tríada, cap. XI, "Spiritus,

Anima, Corpus". Aperçus sur l'ésotérisme islamique et le Taoïsme, cap.

IX, "Création et manifestation". Études sur la Franc- maçonnerie et le

Compagnonnage, t. II "À propos du Grand Architecte de l'Univers".

Mélanges, Ire partie, cap. I, "Le Démiurge").


Véase Creación, Dualismo, Emanación, Moralismo.

MORAL (Jean- Marc Vivenza)


MORAL.

Jean –Marc Vivenza . Le Diccionaire de René Guénon. Le Mercure Dauphinois. Grenoble 2002 


La moral se presenta generalmente de dos modos distintos:


a) - el modo religioso, en el que las normas éticas dependen

declaraciones dogmáticas (la Ley de Manu, el Decálogo, etc.).

b) - el modo filosófico, cuando la Moral se totalmente libre de toda

subordinación religiosa.


Huelga decir que el punto de vista tradicional no puede concebir, o

más exactamente admitir, que una ley moral, una regulación social, esté

desligada de una perspectiva espiritual precisa, y no imagina ni por un

momento que exista una "Moral independiente". Esta situación, que

caracteriza nuestra época moderna, pero que hunde sus raíces en los

griegos y los romanos, no es más que el resultado de una larga

degradación de la civilización, fruto relativamente claro de una lenta

penetración de elementos "sentimentales" en la esfera social. La

omnipresencia del moralismo en nuestro tiempo es, pues, el resultado de

una degeneración del pensamiento religioso que, al secularizarse, ha

traducido los principios ancestrales en una especie de código reductor, y

ha hecho que la mentalidad contemporánea se pliegue a imperativos

categóricos que no parecen tener ninguna fuente trascendente particular.

Por otra parte, examinando el problema de la moral desde un ángulo

metafísico o doctrinal, Guénon, partiendo del hecho de que la distinción

entre el Bien y el Mal es, "en última instancia", evidentemente ilusoria,

se pregunta, no sin razón, si esto no implica, como consecuencia directa,

la inexistencia pura y simple de la Moral, Pues si la diferenciación entre

el Bien y el Mal no existe en la realidad, "lo mismo debe suceder con la

moral", escribe, "pues es bastante obvio que la moral se funda en esta

distinción, que la presupone esencialmente". Pero esto sería sin duda

una afirmación exagerada, pues la Moral existe, pero, precisa, "en la

misma medida que la distinción entre el Bien y el Mal, es decir, para

todo lo que pertenece al dominio del Demiurgo*". Su dominio es el de

la Acción* exterior ejercida sobre el mundo bruto, un dominio donde la

voluntad* del hombre produce por sí sola las múltiples distinciones

contradictorias, un mundo de limitación donde domina el "Príncipe de

este mundo". Por eso la Moral sólo está ligada al plano material, "pero

desde el punto de vista universal ya no tiene razón de ser", puesto que el

punto de vista universal ve desaparecer todas las distinciones y

oposiciones. Esto explica fácilmente por qué la Moral sólo se aplica al

único dominio de la acción*, "y la acción presupone el cambio, que sólo

es posible en lo formal o manifiesto". A este respecto, podemos

comprender mejor lo que significa la ausencia de Moral, dado el fin

efectivo de todas las distinciones

entre el Bien y el Mal en el Mundo no formal e inmutable, que no está

sujeto al cambio ni a las modificaciones contingentes del mundo

manifestado, y que, por tanto, está libre de acción, lo que significa

concretamente que "el ser que ya no pertenece al Imperio del Demiurgo

carece de acción". Esta es la razón por la que el Veda*, que se centra

únicamente en una perspectiva puramente metafísica*, no contiene en sí

mismo ninguna moralidad.


Sin embargo, debemos tener cuidado en señalar que es importante no

confundir nunca los diferentes niveles de realidad y de verdad, ni

malinterpretar los diferentes planos del Universo, "pues lo que se dice

de uno puede no ser cierto de otro". Así, la moral existe necesariamente

en el plano social, que es esencialmente el dominio la acción; pero no

puede hablarse de ella cuando consideramos el plano metafísico o

universal, puesto que entonces ya no hay acción.


(Mélanges, cap. I, "Le Démiurge". Introducción general al estudio

doctrinas hindúes, cap. IV, "Tradición y religión", cap. VIII,

"Pensamiento metafísico y pensamiento filosófico").


Véase Acción, Creación, Demiurgo, Laicismo, Karma*, Voluntad.