martes, 30 de junio de 2026

SACRAMENTO. (Jean Marc Vivenza)

 

SACRAMENTO.

Le Dictionnaire de René Guénon

Jean Marc Vivenza

Le Mercure Dauphinois, Grenoble 2002

 

Para comprender bien el sentido de la doctrina

de los «Sacramentos» en Guénon —tema que, por otra parte, ha dado lugar muy a menudo

a numerosas interpretaciones erróneas—, conviene distinguir previamente lo que pertenece al

ámbito exotérico* de lo que pertenece al ámbito esotérico*. Esta

distinción inicial es la única que permite abordar adecuadamente

lo que realmente representan los sacramentos, y ello debido a la

forma puramente exotérica del cristianismo* desde su «descenso»

a este ámbito, «descenso» que es objeto, como es sabido,

de análisis divergentes, y al que es «probablemente imposible

asignar una fecha precisa ».

 

Ciertamente, pueden observarse numerosas similitudes entre los

ritos* exotéricos y los ritos esotéricos, y más aún en las

tradiciones que ignoran esta separación entre ambos ámbitos, como

nos lo ilustra la tradición hindú, pero, en opinión del propio

Guénon, el término «sacramento» debe reservarse exclusivamente «a una

cierta categoría de ritos religiosos propios de la

forma tradicional cristiana». Esto se explica por el hecho de que lo que

se designa con el nombre de «sacramentos» es «algo de lo que

sin duda no se encuentra en ningún otro lugar un equivalente exacto».

Aunque los sacramentos cristianos puedan percibirse, en cierto

nivel, como ritos de «agregación» (samskâra*), de los cuales el

Bautismo* es sin duda el que más se acerca a ellos,

poseen, sin embargo, una dimensión específica y original difícilmente

reducible a la noción general que se entiende bajo la denominación de «

ritos religiosos». Lo que sí es cierto, sin embargo, para Guénon, es que «

los sacramentos cristianos ya no tienen hoy en día ningún carácter

iniciático y no son, en realidad, más que ritos puramente exotéricos

[...]», debido a la amplia apertura de estos ritos y a que

su recepción está abierta a todos, sin impedimentos reguladores ni «

limitaciones» cualitativas, que son precisamente los signos distintivos de los

auténticos ritos iniciáticos.

 

(«Perspectivas sobre la iniciación», cap. XXIII, «Sacramentos y ritos iniciáticos

». «Perspectivas sobre el esoterismo cristiano», cap. II, «Cristianismo e iniciación

».)

 

lunes, 29 de junio de 2026

SACRIFICIO, EXPIACIÓN. (Jean Marc Vivenza)

 

SACRIFICIO, EXPIACIÓN.

Le Dictionnaire de René Guénon

Jean Marc Vivenza

Le Mercure Dauphinois, Grenoble 2002

 

En un principio, el primer Sacrificio (yâga) corresponde, según la

tradición védica, a la división de los miembros del Purusha* primordial,

de los que proceden todos los seres manifestados, «descripción simbólica del

paso de la unidad a la multiplicidad, sin el cual no podría

existir, de hecho, ninguna Manifestación*». En este sentido, cada

sacrificio debe considerarse como una imagen directa de ese primer

sacrificio cosmogónico, ese orden* (rita) fundamental que implica en

su totalidad una «desintegración» y una «reintegración», al tiempo que

hay que tener presente, como recuerdan los Brâhmanas, que la víctima no es

diferente del sacrificador, y esto de conformidad con las leyes iniciáticas

universales según las cuales «el iniciado es una ofrenda» (Taittiriya

Samhitâ, VI, 1, 4, 5), «la víctima es, en esencia, el propio sacrificador

» (Aitarêya Brâhmana, II, 11). Es innegable, a este respecto, que

el grado de Maestro, en la masonería*, ilustra bastante bien esta unidad entre

la víctima y el sacrificador, y ello tanto más cuanto que introduce, al menos

virtualmente, a la reintegración en «el estado primordial*».

Cabe señalar, por otra parte, en un ámbito más inmediato, que René

Guénon utilizaba el término «sacrificio», no en el sentido moral que le ha sido

conferido por el lenguaje moderno, sino en el sentido original que le es

propio, es decir, aplicándolo a los seres que asumen una misión de «

descenso» en el seno de la Manifestación. El «descenso» representa

, por tanto, una especie de «sacrificio», no por «altruismo», «humanismo» u

otras trivialidades «ideales» ensalzadas por los moralistas, sino por el

carácter particular de este proceso, que debe considerarse como un

auténtico «ritual» que pone en práctica el «sacrificio» primordial del «

Hombre Universal*» (Mahâ-Purusha), prototipo mismo de todos los

demás sacrificios posteriores.

Este hombre «en misión» es, por tanto, una auténtica «víctima» debido

a la obligación que le imponen las leyes divinas de salir a

la luz y aparecer en el mundo como portador de un

mensaje «trascendente», de ahí la tentación habitual que se observa

en los Profetas y los Avatâras* de rechazar esta «misión» para

permanecer en la sombra, en la noche de lo no manifestado. René Guénon

precisa que la idea del Sacrificio también encierra un sentido

complementario, sentido que nos proporciona la etimología de la palabra «

sacrificar»: sacrum facere, es decir, el acto de «hacer sagrado», lo cual es

en definitiva el objetivo mismo del Sacrificio. Por ello, los «sacrificados» son

seres «apartados», diferenciados de los seres comunes, al igual que aquellos

que han alcanzado la liberación* mediante la realización del Ser*, completando,

en cierto modo, la jerarquía de los grados espirituales.

 

(Símbolos de la Ciencia Sagrada, cap. XLVI, «Reunir lo que está

disperso». Iniciación y realización espiritual, cap. XXXII, «Realización

ascendente y realización descendente».)

jueves, 25 de junio de 2026

Esoterismo (Jean Marc Vivenza)

 

ESOTERISMO.


Histórica y literalmente, el esoterismo designa el aspecto interior de una

doctrina*, lo que es "elevado", incluso oculto, y por tanto reservado a un

número muy reducido de adeptos cualificados para recibir una enseñanza

más profunda*. Aunque esta distinción ha desaparecido en la filosofía

moderna*, era sin embargo una constante en todas las doctrinas

tradicionales, que utilizaban una especie de "doble lenguaje" para

transmitir sus conocimientos, es decir, un primer nivel a menudo

simbólico y alusivo que, bajo el velo de ciertas formas muy precisas,

difundía conocimientos de carácter secreto o misterioso (cf. la alquimia, la

arquitectura, las matemáticas, etc.).

Esta distinción, presente en las doctrinas tradicionales, se aplica también

a las formas religiosas, en particular el judaísmo y el islam*, que tienen

una doble esencia religiosa y metafísica. " Guénon escribe: "La vertiente

religiosa de la doctrina, que es en efecto la más externa y la más accesible

a todos, puede describirse muy exactamente como exoterismo*, y su

vertiente metafísica, que constituye su sentido profundo, puede describirse

como esoterismo*, y que por otra parte se considera como la doctrina de

las élites*”.

Sin embargo, por lo que se refiere a las doctrinas orientales, y más

concretamente a la India védica, Guénon pensaba que esta distinción entre

esoterismo y exoterismo no podía aplicarse realmente, en el sentido de que

la unidad de esta tradición le confiere un lugar único e idéntico a ninguna

otra. Esta unidad original y tradicional hace que "según Guénon, sólo

podemos participar realmente de esta unidad en la medida en que

asimilamos la Tradición*, y, como esta tradición es metafísica por esencia,

podríamos decir que, si todo hindú es naturalmente un metafísico, es

porque debe serlo de algún modo por definición". Así pues, no podemos

hablar estrictamente de Brâhmanismo esotérico, sino de un aspecto más o

menos desarrollado de la misma tradición.

Aunque Guénon no duda de la existencia de un esoterismo cristiano en

la Edad Media*, insiste en la necesidad de un enfoque más específico de

esta cuestión.

Punto fundamental, que a menudo se malinterpreta, con el fin de aclararlo

lo más claramente posible. En efecto, Guénon deja claro que se refiere a

un "esoterismo cristiano" y no a un "cristianismo esotérico", es decir, a

una forma especial de cristianismo*. El esoterismo cristiano es la vertiente

interior de la tradición cristiana y no tiene nada que ver con el ámbito

religioso; se trata de un orden de cosas completamente distinto, que está

totalmente fuera del alcance de las distintas Iglesias. El Esoterismo

cristiano se mantiene estrictamente en su propio terreno, totalmente

independiente de las jerarquías religiosas "oficiales", "que sólo ejercen su

legítima jurisdicción en el ámbito exotérico".

Recordemos, pues, e insistamos en el hecho, como subraya Guénon, de

que "el esoterismo es esencialmente algo distinto de la religión*, y no la

parte 'interior' de una religión como tal, aun cuando tome de ésta su base y

su punto de apoyo", lo que debe entenderse de manera plenaria, pues de lo

contrario es fácil equivocarse radicalmente sobre el carácter propio del

conocimiento esotérico.

 

(Introducción general al estudio de las doctrinas hindúes, cap.

"Esoterismo y exoterismo". Apreciaciones sobre el esoterismo cristiano, cap. III,

"Erreurs diverses concernant l'initiation", cap. VIII, "Le saint Graal").


Le Dictionnaire de René Guénon

Jean Marc Vivenza

Le Mercure Dauphinois, Grenoble 2002

P. 147

Exoterismo (Jean Marc Vivenza)

 

EXOTERISMO.


El exoterismo representa el aspecto externo, no cerrado, de una

doctrina*. Es el dominio expuesto a los ojos del mayor número, lo que

concierne a la multitud, la parte abierta y claramente manifestada de la

Tradición*.

No olvidemos que existe una correlación entre el Exoterismo y el

Esoterismo*, lo que significa que, lejos de ser mutuamente excluyentes u

opuestas, las dos caras de una misma doctrina idéntica están, por el

contrario, estrechamente vinculadas y son complementarias. Lo que el

Exoterismo proclama sin rodeos, el Esoterismo lo revela bajo el velo de

los símbolos.

René Guénon escribe que "donde no hay exoterismo, ya no hay razón para

hablar de esoterismo". El exoterismo puede distinguirse del esoterismo,

por lo que se refiere a una doctrina, en la medida en que diferenciamos

entre "la concepción y la expresión, siendo la primera enteramente

interior, mientras que la segunda no es más que su exteriorización;

podemos así decir que la concepción representa el esoterismo, y la

expresión el exoterismo, y esto de una manera necesaria, que resulta de la

naturaleza misma de las cosas". Por eso, insiste Guénon, en toda doctrina

auténticamente metafísica habrá siempre una parte de lo inexpresable* que

corresponderá al esoterismo, y una parte ampliamente accesible que

representará el aspecto exotérico de esta misma doctrina. Podríamos pues

decir, utilizando una comparación de René Guénon, que la "letra" es de

naturaleza exotérica, mientras que el "espíritu" es esotérico. Por lo tanto,

no hay ninguna razón para oponer Exoterismo

Por el contrario, este último toma su base y su punto de apoyo necesario

del primero, y en realidad no son más que los dos aspectos o las dos caras

de una misma doctrina". Sobre este tema, son interesantes los comentarios

de René Guénon sobre el "Tratado" de Seyidi Mohyiddin ibn Arabi,

titulado simbólicamente "La corteza y el núcleo" (El Qishr wa el-Lobb),

que desarrolla esta complementariedad esencial entre la ley religiosa

externa (shariyâh), destinada a aplicarse a todos, y la "Gran Vía", que él

llamó la "Gran Ruta", El nombre de "carretera" que lleva asociado nos da

una buena idea de su función, y del núcleo (el-lobb), es decir, la haqîqah*,

que como Verdad esencial* sólo está reservada a quienes logran

alcanzarla.

Sobre esta cuestión, Guénon escribió que los que aspiran a la iniciación*

deben adherirse en primer lugar a una forma tradicional de orden exotérico

y deben observar todas sus prescripciones porque, escribió, "primero hay

que adherirse a lo exterior para luego poder penetrar en lo interior. No

puede haber otro camino que éste". Es fácil convenir en que no se puede

ser más claro a este respecto.

(Introduction générale à l'étude des doctrines hindoues, cap. IX,

"Ésotérisme et exotérisme". Iniciación y realización espiritual, cap. VII,

"Necesidad del exoterismo tradicional". Aperçus sur l'ésotérisme

islamique et le taoïsme, cap. I, "L'ésotérisme islamique", cap. II, "L'écorce

et le noyau").


Le Dictionnaire de René Guénon

Jean Marc Vivenza

Le Mercure Dauphinois, Grenoble 2002 

P. 159

sábado, 13 de junio de 2026

Demostración (Anthony de Mello)

 

DEMOSTRACIÓN


“¿Existe Dios?” preguntó un día el Maestro.

“Si” respondieron a una los discípulos.

“Falso”, dijo el Maestro.

“No”, replicaron los discípulos.

“Falso de nuevo”, insistió el Maestro.

“Pues ¿ cual es la respuesta?”, preguntaron los discípulos.

“No hay respuesta”

“¿Por qué?, si puede saberse”

“Porque no hay pregunta”, respondió el Maestro.

Más tarde lo explicaba “Si no puedes decir nada de Aquel que supera todo pensamiento y toda palabra, ¿ cómo puedes preguntar algo acerca de él?


(Anthony de Mello S.J. Obra Completa T I p. 533)

 

viernes, 5 de junio de 2026

Limitación (Anthony de Mello)

 

LIMITACIÓN

“¿Existe un Dios?”, preguntó el marxista

              “No, ciertamente, tal como la gente lo imagina” respondió el Maestro.

“Cuando hablas de ‘gente’, ¿a quién te refieres?”

“A todo el mundo”

(Anthony de Mello S.J. Obra Completa T I p. 532)