viernes, 19 de abril de 2019

INTERNACIONALISMO Y PACIFISMO (Jacques du Perron)


INTERNACIONALISMO Y PACIFISMO

La Gauche vue de Droite 
Jacques du Perron Ed. Pardès. Puiseaux 1993


Pero, además de estas razones más o menos sentimentales, la izquierda se ve obligado a rechazar a una institución que se opone rotundamente al principio de universalidad de la utopía. Si los utópicos han presentado hasta ahora su ideal en forma de ficción es porque la humanidad está todavía en una fase imperfecta de la evolución de las sociedades, pero esta ficción pretende ser un modelo perfecto para el futuro, destinado a ser imitado por todas las naciones y esparcirse por toda la tierra. Un estado utópico donde reina  la igualdad, la virtud, la felicidad, la paz, donde todos los deseos de los ciudadanos se cumplen, no deben soñar en la guerra; por lo tanto se encuentra en una situación de inferioridad, material pero no moral, hacia vecinos menos virtuosos y malintencionados. Conscientes de esta dificultad, los teóricos de la ciudad ideal han establecido siempre su construcción imaginaria en una isla lejana, desconocida para todos. Desde la exploración completa de nuestro globo, esta ficción ya no es sostenible. Por lo tanto, sólo queda una solución, que es la de convertir a los estados vecinos de Utopía cuyo régimen político ejemplar extendiéndose de una persona a otra eventualmente ganará todo el planeta. Eso es lo que decía Fourier en el siglo pasado: "Empiezad por establecer una faltansterio y verás que el ejemplo será contagioso".

Por lo tanto, la izquierda no puede ser más que internacionalista, no obstante, debe tener en cuenta la resistencia de los Estados que aún no se han convertido y procede por pasos sucesivos. Por lo tanto, su internacionalismo será pues relativo, puede incluso aliarse con el nacionalismo que se supone que es su peor enemigo…sin embargo, la experiencia ha demostrado que el nacionalismo a menudo abrió el camino a la Revolución si no al Comunismo. Así Stalin ha combinado hábilmente el nacionalismo con el internacionalismo, y La historia le ha dado la razón contra Trotsky, a quien le hubiera gustado, muy imprudentemente, saltarse los pasos, intentando hacer estallar la Revolución en todas partes del mundo. Rusia puede, por lo tanto, confundir fácilmente a quienes le reprochan con la mayor facilidad de no haber establecido un verdadero régimen comunista, basta con responder que al estar rodeada de enemigos, se ve forzada a  mantener un ejército necesario para su defensa, con todas las desventajas que esto implica, principalmente, el mantenimiento temporal del Estado.

Para la izquierda, el internacionalismo y el pacifismo están vinculados: en tanto que las patrias no estén abolidas, los riesgos de la guerra se producirán; la verdadera paz sólo puede ser universal, no podrá reinar más que sobre las ruinas de estas estructuras arcaicas llamadas patrias . Lo que supone la formación de un estado mundial capaz de imponer el orden y uniformidad sobre todo el planeta. Un estado que peligra de convertirse en la peor de las  tiranía, cuyo declive sería improbable, incluso si se imagina la supresión de las clases sociales y la unidad del género humano  - tal es el sueño de la Izquierda-.
Esta, además, no puede prescindir del pacifismo, fiel reflejo de su angelismo y su moralismo, uno de sus mejores activos, porque contribuye en gran medida a asegurarle una alta reputación de idealismo y a ganarle un número de corazones generosos; este idealismo se vuelve  irrealismo cuando la guerra es negada como un fenómeno natural y presentado como un accidente, una interrupción, debido a la organización equivocada de las sociedades humanas, Después de haber negado la existencia de una naturaleza  humana inmutable, el Partido del Progreso no tiene ninguna dificultad en reducir el instinto de agresividad a un fenómeno puramente contingente, así que no le importan las enseñanzas de Freud sobre la hostilidad primaria que enfrenta a los hombres los unos contra los otrosí, y esos deseos instintivos que renacen con cada niño: el incesto, el canibalismo, el asesinato.

Actitud no sólo antinatural sino también antitradicional, lo que no es de extrañar: la concepción fundamentalmente antireligiosa del mundo, propia de la Izquierda, encuentra  aquí otra ocasión de manifestarse. Las promesas de paz universal, prodigada por los nuevos profetas de la Era de 0ro, están en absoluta contradicción con las enseñanzas de la Tradición, como lo prueba inmediatamente el examen de textos sagrados antiguos. Así el Bhagavad-Gitâ, que es parte del corpus de las escrituras santas hindúes, se dirige más especialmente a la casta guerrera para que los obligue a acomodarse para cumplir con su deber y mantenerse firme en la vía que suya, la de la guerra. No olvidemos que el concepto de "guerra santa" es constituye uno de los "pilares" del Islam y que el Profeta dijo que la la sangre de los héroes está más cerca del Señor que la tinta de los sabios y las oraciones de los devotos. La guerra, madre de todas las cosas, según Heráclito, es sagrada porque está incluida en el "plan divino" de la creación, y las civilizaciones antiguas siempre han venerado a un dios de la guerra.

El pacifismo es entonces más importante de lo que parece a primera vista, porque pone de relieve la irreductible oposición que separa dos visiones del mundo: la de derechas basada en la aceptación del plan divino y del sentimiento trágico de la vida, la de la izquierda basada en la búsqueda de la felicidad y sobre una visión optimista.

Pero sobre todo, es importante saber que el Partido del Progreso mantiene un equívoco sobre la naturaleza de su pacifismo, teniendo cuidado de no precisar que es pacifista a largo plazo pero no a corto plazo; debe luchar sin cesar y con la mayor determinación por la causa que eligió. Los obstáculos en el camino que lleva hacia la sociedad igualitaria del futuro son numerosos y están custodiados por adversarios bien decididos. Aunque algunos teóricos presentan a el advenimiento del socialismo como inevitable, el revolucionario se hace un deber preparar e incluso acelerar este advenimiento. También la izquierda no ha dudado en retomar la doctrina religiosa de la guerra santa; hay guerras injustas, son las guerras conducidas por los capitalistas los imperialistas - y las guerras justas - son las guerras revolucionarias. Lenin puede entonces estudiar a Clausewitz cuidadosamente, y preparar con la conciencia tranquila sus instrucciones para grupos terroristas, como prodigará más tarde, después de la conquista de poder, sus consejos a los agentes de la Cheka. Según Hahlweg (Lenin und Clausewitz), la originalidad de Lenin radica en el hecho de que da más importancia a la guerra de clases que para la crisis económica del capitalismo predicho por Engels y Marx. 11 En consecuencia el  pacifismo de izquierda es una de las cosas de las más relativas y podemos incluso preguntarnos si la Revolución, considerada como una entidad, no odiaría tanto a la guerra como al "guerrero", el tipo humano tradicional condenado a desaparecer en la Ciudad del Futuro. Lo que establecería un paralelo con el odio que experimentado, bajo el Antiguo Régimen, por el Tercer Estado con respecto a los dos primeros "Estados" o órdenes, religiosos y caballerosos. Los revolucionarios y utópicos, no  ignoran los estrechos lazos que unen en todas civilizaciones tradicionales, la casta sacerdotal y la casta guerrera, y tienen una aversión insuperable a lo que podríamos llamar “ética samurai”con todos los deberes que ello implica:  desprecio del confort e incluso la vida, el sentido del honor y el sacrificio,  respeto por la religión y la jerarquía -  deberes que se sitúan forman en las antípodas de la ética burguesa que justifica la búsqueda de los bienes materiales.

Por lo tanto, está permitido acoger con escepticismo los sentimientos altruistas  de los pacifistas, como hacía Spengler, que les dedicó unas líneas vengadoras: "Ellos gritan: más nunca guerra. Pero quieren lucha de clases. Están indignados cuando se ejecuta a un asesino sádico, pero en secreto se regocijan al conocer  

11, Citado por Carl Schmitt en su Teoría del Partisano.

el asesinato de un oponente político. ¿Alguna vez han objetado algo en contra de los carnicerías bolcheviques? “12 Demos un paso más  , y preguntémonos con Berdiaev si las ruidosas manifestaciones de angelismo y  moralismo de izquierda no servirían para ocultar una  voluntad de potencia, muy poco pacifista, que tendería a para lograr “un muy  astuto desarme  de los pueblos cristianos y los viejos ejércitos, para formar el nuevo ejército internacional del reino terrestre".13

12 Olwald Spengler. Años decisivos
13 N. Berdaiev



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