martes, 14 de noviembre de 2017

EL TIEMPO SACRALIZADO DE LOS PEQUEÑOS MISTERIOS (Nikos Vardhicas)

EL TIEMPO SACRALIZADO DE LOS PEQUEÑOS MISTERIOS

Nikos Vardhikas 

Al tratar este tema, una vez más corremos el riesgo de no hacer  otra cosa que derribar puertas abiertas. Sin embargo, como hay cada vez más cierre de puertas, es bueno tratar de  mantenerlas abiertas.
Así como los tres monoteísmos acentúan cada uno un aspecto de la oposición entre la letra y el espíritu, así los tres cristianismos reconocen a este último derechos en grado variable

Judaísmo -- Letra
Cristianismo --Espíritu
Islam –equilibrio pero diferenciación 
(No hace falta decir que estas distinciones no son absolutas.
Ortodoxia -- Espíritu del Espíritu abrahámico
Catolicismo -- tentativa de la ciudad de Dios a la edad Media
Protestantismo -- letra del Espíritu

En efecto, más allá de las diferencias de mentalidad (entre Griegos/Eslavos, Latinos/Francos y otros alemanes), históricas (Sustratos Celta, Egipcio o puramente Ario, la diferencia entre los tres Cristianismos es sobre todo una diferencia de los medios de gracia que ponen a disposición de los fieles; la cuestión de la conciencia de estos medios también puede plantearse, peros sigue siendo una cuestión secundaria.

El Protestantismo ha rechazado conscientemente el medio de la tradición patrística y de la sucesión apostólica y ha vaciados totalmente todo simbolismo, limitándose voluntariamente a una perspectiva que sólo puede ofrecer más que  la salvación por la fe y la moral – con lo que algunos esoteristas occidentales están totalmente de acuerdo.

El Catolicismo ha sufrido el cambio de condiciones exteriores a la que se había identificado demasiado estrechamente; era legítimo querer abrazar estas condiciones, pero una mayor conciencia del carácter esencialmente esotérico del cristianismo y, por lo tanto, del carácter a pesar de todo excepcional de este enredo, podría haber permitido la supervivencia de la tradición fuera del modo comatoso. Este carácter comatoso se convierte en evidente por las reformas que vacían siempre un poco más el simbolismo de los ritos, de las fiestas, etc., operando una protestantización  de facto.

La ortodoxia sigue siendo consciente del carácter mixto de su depósito; su debilidad es la del Cristianismo mismo: cómo asumir y sacralizar la laicidad que deja fuera de él (sin alterarse a sí mismo). Habiendo dicho esto, la salvación misma, en modo cristiano, es más difícil de obtener que en el Islam o el Islam o el  Judaísmo, puesto que el literalismo en este modo conduce directamente a un callejón sin salida; bastaría pensar en el sentido literal de que podría tener nociones como la Trinidad, la Madre de Dios, o la Eucaristía. Sin una comprensión esotérica, el Ccristianismo se convierte (y a menudo se ha convertido) en moralismo mucho más plano de lo que pueden alcanzar las otras formas, y de que no se puede evitar ninguna desviación.

Es innegable que el Catolicismo, la Ortodoxia y las otras iglesias orientales conservan, en grados diversos, un simbolismo y una tradición que permiten (a priori) un pasaje de lo exotérico a lo esotérico. De acuerdo con San Basilio el Grande (y otros Padres), aparte de los casos específicos de vías iniciáticas como el hesicasmo, esta tradición guardada no pública y que no es otra cosa que la doctrina de la deificación, no es solamente  divulgada de manera  acroamatica y en secreto, sino también proclamado en los tejados, pero en forma velada: la ordenación de ritos, que no provienen de las Escrituras, sino de su sentido, no es el menor de sus posibles velos.

La realización metafísica, por lo tanto, no puede separarse completamente de la vida eclesial, entendida en sus sentido oriental (modo de vida conforme al sentido de ritos y dogmas que se convierten en modelos); esto debería ser evidente , dado el carácter de los misterios cristianos (sacramentos, en Oriente) y el papel central que juega la cadena ininterrumpida constituida por el clero. Contrariamente   a lo que parece creer F- Schuon (1) cuando habla de una negación, en la  teología ordinaria al menos, de la unión metafísica o de la Visión Beatifica desde esta vida,

El Cristianismo oriental admite la importancia capital de un esfuerzo por el comienzo, al menos,  de la deificación desde esta vida- y esto en una teología que no es ni secreta ni individualista. La constitución, pues, de vías separadas que serían exclusivamente iniciáticas basándose ante todo en los misterios cristianos, no puede ser, si no se trata de grupos de estudio, más que una upaya expresamente creada para tomar en cuenta los modos diferentes de comprensión.

Porque, el método es siempre el mismo, para la realización metafísica: convertirse en lo que se comprende. De esa manera han podido existir iniciaciones sacerdotales (basadas en los ritos y la contemplación), reales (basada en los sentimientos y produciendo poesía, y las Cortes de Amor o sobre la acción y el deber) e iniciaciones artesanales ( basadas sobre las obras : construcciones arquitectónicas o formas artísticas, etc.).

Todos estos métodos no podían más que tomar su punto de partida  y su apoyo  en la Iglesia y sus ritos, contrariamente a lo que algunos imaginan. En todo caso, esta diferenciación  no ha existido en todas partes porque no es estrictamente necesario; quien puede lo más puede lo menos. El hecho es que la única vía verdadera iniciática cristiana que permanece operativa es la que había predominado de todas formas en Oriente, la vía sacerdotal. Nada de anormal en esto, ya que, por naturaleza, es esta la que tiene menos necesidad de adaptarse a las circunstancias. Aparte del caso de los monjes, esta vía es siempre (teóricamente) accesible para aquellos que puede penetrar (convertirse) lo que la vía sacerdotal continúa proponiendo: la vida eclesial.

Ciertamente, para que esta forma opere, es necesario imperativamente que el esoterismo no  cierre la puerta, que es por otro lado  cada  vez más

(1) De la unidad transcendente de las religiones p. 143
, el caso, no sólo externamente, por ignorancia colosal de las posibilidades esotéricas por parte de los sacerdotes propiamente dichos (lo que sería un mal menor, manteniéndose irónico por lo menos), por no decir más que eso, pero también fundamentalmente, por alteración de los ritos y sus símbolos. También hay que decir que esta vía, por su propia naturaleza, es ya accesible desde el principio a un número menos grande de fieles que tienen que confiar en su guru interior que no le era, por ejemplo, en la vía artesanal con el guru colectivo o en la forma caballeresca con el gurú monástico o eclesiástico (cf. La Orden del Temple y Orden de San Bernardo).
Por lo tanto, este camino debe necesariamente pasar por la contemplación personal (pero no  individual) y por las pruebas monacales, entendidas literal o simbólicamente. La experiencia mística es una puesta en valor personal de la fe común, escribió V. Losski. Sin embargo, este El texto está redactado en términos orientales. Para ponerlo al gusto guenoniano debería ser traducido (y esto le da, en el modo de expresión occidental su verdadero sentido, sin deformarlo): la realización metafísica es una integración, dentro del ser de los que pueden, del  sentido de los dogmas exotéricos.

R. Guénon ha dado, en su obra, dos definiciones diferentes de lo que es exotérico. Según una es lo que es  ofrecido indiferentemente a todos; según la otra, eso es lo que es asimilable por todos. Si el exoterismo se limitara a esta última  definición; no habría ningún esoterismo posible sobre esta base;  si, por contra, mantenemos la primera, el sentido tanto de los dogmas como de los rituales permanecería como la base de la realización espiritual. También se podría pensar que en el espíritu de Guénon, las dos definiciones se combinan, así: entre lo que se ofrece a todos (como es el caso de los dogmas monoteístas), llamaremos exoterismo la corteza asimilable por todos (y esoterismo el núcleo, el sentido cubierto por esa misma corteza).

Algunos de los continuadores habituales de Guénon han elegido manifiestamente que se limitarse a la letra de la definición restrictiva, creyendo que el exoterismo, es decir, la Iglesia en sus dogmas y ritos, sólo entiende lo que es asimilable por todos; de donde la necesidad de un esoterismo que utilice ritos y símbolos totalmente diferentes. En esta perspectiva, la  famosa necesidad del esoterismo toma la forma de un cierto oportunismo espiritual.
Pasaremos ahora a un ejemplo que es bastante fácil de seguir de contemplación ofrecida por las fiestas anuales que santifican tiempo y espacio (1). Aquellos que actualizan la doctrina cristiana son naturalmente los que celebran la vida de Jesús: Anunciación, Encarnación, Bautismo, Transfiguración, Pasión y la Resurrección, Ascensión y Pentecostés. Entre ellas, las cuatro primeras son fijos (solares) y cubren todo el año (opera un cuadrante del círculo) y los tres últimos son móviles (lunares) y cubrir un período de cincuenta días (la Ascensión siendo colocada en el cuarentena).

Estas últimas comienzan en el mismo momento que el ciclo de las cuatro primeras, en relación con el equinoccio de primavera; se trata de un segundo ciclo, que se superpone al primero y que es de una naturaleza completamente diferente. Este hecho, así como el simbolismo del  números cuatro (culminación terrestres) y el tres (celeste) y los números cuarenta (pruebas) y cincuenta (triunfo), indican que las cuatro fiestas  fijas son (es decir, pueden ser) los Pequeños Misterios (expansión horizontal) sobre el plano humano y ubicación del ser humano en el centro de este) y las tres fiestas móviles, los Grandes Misterios (transición a estados superhumanos). Aquí nos ocuparemos de los pequeños misterios solamente.

Al colocar las fechas de estas celebraciones en un círculo, estamos obligados a constatar los siguientes hechos:

- La Navidad y la Epifanía no hacen más que un período festivo de 12 días, reemplazaremos el bautismo de Cristo por la la fiesta de San Juan de verano (Nacimiento de Juan. Bautista, 24/6)

- no es posible hacer una rotación completa, comenzando por  la Anunciación, para seguir los hechos de la vida terrestre de Cristo en sentido cronológico.

1. Hemos verificado las fechas de las fiestas en Oriente; somos conscientes, sin embargo, de que Occidente ha poseído un simbolismo de calendario sofisticado y más zodiacal que el del Oriente (¿debido quizá a la herencia celta?)

Es posible considerar otro camino entre estos puntos, más conforme con la vida de Jesús: Anunciación-Navidad-Bautismo- Transfiguración. Se trata aquí de una vía brusca. Es preciso entre Anunciación y Navidad, remontar el tiempo, luego desciender a través del Centro (y los infiernos) desde la Puerta de los Dioses hasta la Puerta de los Hombres (¿realización descendente?), para acabar en la Transfiguración en tanto que el Transfigurado. Esta manera es peligrosa: hacer nacer a Dios en sí , sin pasar primero por el desprendimiento y la afirmación  que representa la retirada de Juan, es posible pero aún más difícil. Este camino no cambiaría en nuestro comentario más que el papel del Bautista.
Éste representaba, en la vía  lenta, un esoterismo completo es decir un exo-esoterismo; podría en la vía rápida representar la consagración expresa de un esoterismo organizado.
Este vía rápida pasa sin pausa de la Transfiguración a la Pasión, o de la iniciación virtual (resurrección de Lázaro, que tiene, en el evangelio de Juan, el lugar de la Estación de Navidad, aquí) al cumplimiento (la resurrección de Cristo). Esta vía ahorra las muertes de los Guías.

En la vía lenta, aunque se ha encontrado antes a Juan el Teólogo antes que  al Bautista, no se sufre la prueba de su muerte más que después del nacimiento y la muerte del Bautista. En la  vía rápida, el encuentro del Bautista reenvía inmediatamente a la Transfiguración; el Teólogo ya no aparece, indicando aquí un papel diferente del Bautista.
En cualquier caso, el personaje del teólogo no es susceptible de interiorización a través de una adoración, como la de María y el Bautista, como testimonian sus dos únicas apariciones en el calendario, comparado con nueve y siete para los otros dos. No es accesible más que a través de la inteligencia.




Por otra parte, la Transfiguración, término cronológico de la vida de Cristo antes de la Pasión, no está colocada en el equinoccio de otoño

¿EN QUÉ SENTIDO RECORRER, ENTONCES, EL CÍRCULO?

Creemos que el fiel que sigue los Pequeños Misterios no puede más que encontrar diversos Guías e identificarse aquí; en la Transfiguración no será por lo tanto Cristo transfigurado, sino uno de los discípulos que aquí asistió; por otra parte, no puede por este hecho terminar su recorrido en  la Transfiguración, sino que lo terminará  en Navidad/  al Bautismo. Es cuando se haya hecho nacer a Cristo en sí mismo que habrá actualizado la promesa de la Anunciación (y de los su propio Bautismo)  y que habrá realizado los Pequeños Misterios, a la vez como pequeño Jesús como Theotokos. Podrá, en el momento de la segunda  transición a la primavera seguir el ciclo de Pascua. ¿Qué discípulo será, entre Pedro, Juan y Santiago, los testimonios de la Transfiguración? La contraparte de la fecha de la Transfiguración, entre el equinoccio de Primavera y el solsticio de verano, 8 Mayo, resulta ser ¡la fiesta de San Juan el evangelista! Además, cincuenta días después de la Transfiguración, encontramos el punto que se debe situar en el equinoccio de otoño: el 26 de septiembre, es la fiesta de la Partida (Metástasis) de este mismo San Juan. El período, por lo tanto, entre el 6 de Agosto  y 26 de Septiembre será el de la purificación completa y las pruebas iniciáticos de los Pequeños  Misterios, al término del cual  podemos proceder a la Navidad.
Hay que señalar que nada de lo que aquí es festejado se encuentra en el evangelio  atribuido a este mismo Juan. El esquema será por lo tanto  el siguiente:


Antes de ir más lejos, recortemos el período de prueba aún más:
-9 días después de la Transfiguración (6/8), Dormición de la Virgen María (15/8)
-La decapitación de San Juan Bautista seguida (29/8), 9 días más tarde, por el nacimiento de la Virgen María (8/9).

-A los cuarenta días, Exaltación de la Cruz (14/9), seguida tres días después de la fiesta de las tres virtudes (17/9) y 9  días más tarde, de la Concepción de San Juan  Bautista (23/9 )y, doce días después, de la partida del otro Juan (26/9).

El nueve denota una transición o ciclicidad, es decir, una cierta causa espiritual.
Transformación-Dormición: nueve días

Decapitación-Nacimiento. Vg M : nueve días
Cruz -3 Virtudes:                     tres días
Concepción J. Bautista:          nueve días
Salida de Juan:                         doce días  
3 Virtudes-Salida de  Juan:     nueve días

Los Guías 
Las Guías con las que nos tenemos que identificar son, por lo tanto,

La Virgen María
San Juan Evangelista
San Juan Bautista

las tres prefiguraciones o dobles, a títulos diversos, de Cristo. Las correspondencias que se pueden establecer entre estos personajes y los principios cosmológicos u ontológicos son múltiples:

MARIA es el alma pura, o, en algunos aspectos, el Mundo sacralizado o la Materia Prima antes de la manifestación. Su estación se puede ver como la Creación o como la respuesta  a la llamada de la Vía.

JUAN BAUTISTA representa al hombre en su plena conciencia de Pontifex, o su teomorfia (Imagen y Semejanza). Está situado en la Puerta de los Hombres y Vía de los Acestros, porque también puede simbolizar el Hombre Primordial antes de la caída.

JEAN EVANGELISTA a él (o, en Oriente, EL TEÓLOGO) representa el Intelecto o el Verbo reflejo (la combinación de inteligencia/ lenguaje en el hombre), y la posibilidad de llegar al Hombre Universal. Su pasaje en el círculo anual, por lo tanto es rápida.

Es evidente que se pueden construir varias tríadas sobre estas tres guías: hablaremos aquí solamente de una, para volver al final sobre las tríadas de la iconografía.
Las estaciones de María (1), Juan el Bautista (2) y Juan (3) (Transfiguración-Pruebas) se pueden ver  aplicar a las tres virtudes teologales, traducidas en versión metafísica: conocimiento (St. 3), voluntad y confianza (St. 2), amor y confianza (St. 2);  es decir, las rutas vías artesanales (María), Real (Juan Bautista), Sacerdotal (Juan). Además, siempre que la Transfiguración se vive como discípulo, se comprende que es equivalente a una prueba.

No olvidemos que la fe, la esperanza y la caridad (siempre nombres humanos, en Oriente, la forma griega Pístis, Agápe, Elpís y en ruso Vera, Nadyezhda, Lioubov) fueron las hijas de una madre que se llamaba Sofía (Sabiduría o Sufiyya). La Virgen y Juan el Bautista son dos seres humanos, una llamada Santísima y Bendita entre las mujeres y el otro más grande hombre nunca nacido de mujer; estos son los padres de los hombres ordinarios llamado a la Vía, ambos emparentados con el Cristo y llamados a cumplir algo que los supera:

-a contener lo incontenible para María
-a bautizar (a alguien) más grande que él, que habría, Él, debido bautizarle, para Juan.

Juntos, han preparado (y permitido) la Encarnación y la Misión de Cristo, uno en ella, el otro fuera. Por eso es por lo que están representados invariablemente a ambos lados de la puerta Velada del Santo de los Santos de cualquier iglesia ortodoxa y juntos a ambos lados de un Cristo entronizado sobre las imágenes (iconos, frescos, mosaicos)  la deesis (Suplicación), en Tanto que intercesores por excelencia.

Es únicamente por ellos que un ser humano puede, en el modo crístico, engancharse a la economía de la salvación (y la economía de la liberación). El icono análogo a éste, pero que figura, en medio,  la Sabiduría, con Cristo bendiciendo en una nube por encima de los personajes sería la única imagen tradicional que pone a Juan el Teólogo en este simbolismo; ella es llamada el icono de la Sabiduría divina. No es un detalle, sino por el contrario (lejos de indicar libre albedrío) una indicación de la completa asunción de la naturaleza humana por Cristo, como el hecho de que la economía de la salvación ha necesitado

-el consentimiento de María
-el bautismo de Juan

Juan el Bautista y María son la humanidad cooperando en su salvación y consciente de su deiformidad.

Juntos, el icono de la deesis (relativamente exotéricamente) y el de la Sabiduría (relativamente más intelectualmente) nos  muestran ( y , según la teología oriental, se supone que son los que tienen que actualizar) todo el programa del esoterismo cristiano, sea como la gracia, o como la aplicación de las tres virtudes. María presidió en la encarnación y por lo tanto puede ser el guru interno, así como la (simple) salvación. Juan el Bautista presidió la consagración y el testimonio, y por lo tanto puede ser el guru de los Pequeños Misterios. A notar su apariencia  exterior, muy hombre primordial, en los Iconos orientales. Juan el Teólogo, finalmente, fue identificado con el Cristo por medio de una palabra de éste en la cruz, y por lo tanto presidió en la deificación de los Grandes Misterios; su fin misterioso (análogo solamente al de Elías -visto por él en la Transfiguración y con quien el otro Juan había sido a veces confundido por los fariseos- y Enoc en toda la Biblia) lo atestigua. El fin de la Virgen fue una dormición. Juan Bautista en fin, fue decapitado.
¿Qué sentido se puede dar a estos tres fines, aparte del hecho general de que es preciso, una vez en la Vía, que el Guía  desaparezca a partir de un momento? La dormición denota la completa conformación del alma en el plano divino (correspondiente a la naturaleza humana, porque êthos anthropon daímon) y marca pues la salvación; la obtención de esta está atestiguada por la Asunción. De ahí la frase "y en la hora de nuestra muerte" del Avemaría. Eso es porque, por cierto, el fiel que dará a luz a Cristo lo hará en otro plano que el de la salvación (y porque el año eclesiástico comienza en septiembre) que María renace, veinticuatro días después de su nacimiento después de su dormición, como consecuencia de la desaparición del Bautista.

Juan Bautista alterna con su homónimo de los Grandes Misterios, porque la iniciación, o más bien la vía, es única, aunque la haya, en ella, estaciones; debe desaparecer tan pronto como los límites de la individualidad han sido alcanzados. Desde que la  gracia (o el Espíritu Santo)  desciende más allá de la mente, es decapitado. Juan el Teólogo, finalmente, desaparece para reaparecer en los Grandes Misterios (así como María, pero no Juan el Bautista) y para permanecer hasta el regreso de Cristo.

LAS ESTACIONES

Después de lo que ya hemos dicho, sólo la Estación de los Pruebas necesita todavía explicaciones más detalladas.

Estación de  María
Estación de Salvación. Adorando o contemplando la Encarnatriz  (con el Espíritu Santo) del Verbo, uno se convierte en Aquel en que ha hecho confianza  y el fin de esta vía será que Cristo nazca en nosotros. La identificación con María, sea alcanzado o no el fin del alumbramiento, es el mínimo requerido para la realización de las promesas del bautismo (de iniciación virtual).

Estación del Bautista
Es descubriendo su poder/deber de sacralizador del cosmos, además de adorador de Dios (un paso, si se puede decir, de más que el Fiat), como el hombre se convierte plenamente en hombre.
Este es el primer paso activo en la vía y el descenso del Espíritu Santo que testifica (como había cubierto a María). Independientemente de los actos descritos exteriormente por las fiestas, es la estación precedente la que corresponde al bautismo de Juan para los fieles, mientras que esta corresponde al bautismo del Espíritu Santo.

Estación de las depuraciones
Aquí se produce la metanoia sin posible retorno, Las fiestas desde la Transfiguración (aquí incluida) hasta la partida de Juan (aquí incluido) constituyen las tres pruebas y sus resultados:

a) Primero, se trata de no dormir (como Pedro, y como en el otro ciclo en el Jardín) para ver la Gloria del Señor. El resultado de esta vigilia del espíritu es el dormición del alma! ( Yo duermo, pero mi corazón vela). Se trata de la pacificación que sigue a la concentración del ser sobre el Si.

b) La decapitación del Bautista lleva al (re)nacimiento de María.
La decapitación misma, como hemos dicho, es una superación de la mente y la individualidad ordinaria-sin ser aun la muerte completa al yo individual,cumplida la Cruz a la que prefigura, sin embargo, dado el carácter de la Cruz, que ella prefigura, no obstante, visto el carácter de la próxima prueba / fiesta. Cuando la individualidad pacificada se convierte en una persona (1), es decir, un ser orientado (pros-opon) y no una máscara (persona), más que una unidad biológica y mental, es habitada por un alma nueva. (Quien pierde su alma por mí la ganará). No es la misma cosa, aquí, que la salvación, que no implica tanto cambio.

c) La Cruz conduce a la salida de Juan:
Si se puede, con esta des-individuación, alcanzar el centro del estado humano, entonces el espíritu (humano) puede volar, por primera vez, hacia los estados sobrehumanos. Juan testimonio de la 

(1)Muy importante terminología y distinción Ortodoxa en el cuadro de los Pequeños Misterios que son, después de todo, los que el exoterismo puede sostener mejor; antes de la muerte del ego (si continuas apestándonos con la personalidad de RG, vamos a suprimirla, dijo Guénon) se puede vivir la muerte al ego individual, sin perder la propia personalidad. Esta limitación está, además, bien adaptada a la naturaleza del cristianismo, economía encarnada.

Gloria el 6 de agosto, cincuenta  días después (49, exactamente), para hacer lugar a esta Gloria misma, en el iniciado. Acordarse, sin embargo, que no deben hablar a nadie sobre esta visión hasta que resucite de la muerte.

Estación de Navidad

Convertirse en el pequeño Jesús, controlando los tres modos de ser humano individual (los Reyes Magos), un ser de dos naturalezas, igualmente desarrolladas. Es solamente en los Grandes Misterios cuando sólo la naturaleza divina se tendrá en cuenta; ha sido preciso, no obstante, antes, cultivarla.

HIMNOLOGIA

No hemos hablado de correspondencias astrológicas, de los elementos o de la forma en que todo esto se complementa por la iconología (la Virgen como Guía-Hodegétria, Misericordia- Eleoúsa, o Más Grande  que los Cielos-Platytéra Cielo, etc.) y la himnología. De esta manera  señalaremos solamente algunas frases, para cada una de las fiestas consideradas; antes de esto, señalaremos que, en los oficios, utilizando el criterio de la cantidad de himnos específicos de cada fiesta, la salida del Teólogo y el Nacimiento y Concepción del Bautista están mucho menos acentuado que la Decapitación de este último y la fiesta del 8 de mayo del primero. En la himnología de la Anunciación, hay una referencia expresa a la abolición del pecado original y a la posible deificación del hombre. En el que concierne al  Bautista, observamos el Sello de la Profecía (sfragis profeteías ) que recuerda a Mahoma.

En la Transfiguración, la himnología aclara que es vivida desde en el lado de los discípulos, que lo reciben como pueden o como soportan; lejos de ser algo asimilable por todos, se vive según las posibilidades de cada uno. Está en cualquier caso claro de que se trata de devenires espirituales. En la Dormición, se dice que esta muerte libera nuestras almas de la muerte, como la de Cristo en la cruz nos libera totalmente; está claro que María es encargada de la salvación. En Ortodoxia, la himnología (entre otras cosas) hace las veces de dogmática; no ha habido y no habrá jamás(si la 0rtodoxia no se corrompe) ninguna obra que trate específicamente y, sobre todo, sistemáticamente de  este sujeto.
Por eso es útil anotar aquí algunas nociones muy importantes expuestas en todas las fiestas, incluso a las que no hemos examinado.

NAVIDAD  

Los Querubines ya no bloquea el acceso al árbol de la vida, la espada el fuego se apaga.
Cristo es un icono del Padre, y el hombre también, antes de la Caída.
La encarnación conduce al hombre a su dignidad primera, por una aleación de dos naturalezas.
Adán es recreado en el vientre de María.
María es la premisa de la salvación, la escalera de Jacob, el puente, el frasco conteniendo el maná.
La Navidad revela un misterio secular: Adán puede convertirse en Dios.

Bautismo de Jesús

En esta ocasión, Cristo fue mostrado al mundo (epifaneís) y la Trinidad apareció (Theofáneia)
Venid y tomad el Espíritu de sabiduría, de inteligencia, de temor de Dios. Tomad al Espíritu que se manifestó sobre el Cristo que se ha mostrado.
Cristo nos renueva en el Espíritu a través del agua.
La nube y el mar se fueron hacían progresivamente por el antiguo pueblo lo que el Espíritu y el agua hacen por nosotros: perfeccionar (1) al fiel.
Al comunicarle tu Espíritu, Rey-sin-comienzo, tú unges la naturaleza humana, tú la purificas y la perfeccionas, tú la llenas de gracia.

Transfiguración

Un secreto velado desde siempre fue revelado a Juan, Santiago y Pedro: los que se distinguen por la altura de las virtudes serán dignos de la gloria inhabitada de Dios. En el Thabor, el hombre
(1)Con toda la mala voluntad del mundo, no podemos evitar admitir que la teleíosis a la que nos referimos aquí no es más que una realización.
ha visto su belleza original, se ha reconocido icono; porque la naturaleza humana ha sido asumida por Dios - el mismo que habló a Moisés por símbolos diciendo: "Yo soy el Viente. Los discípulos reían: Nuestro Salvador es el molde del arquetipo, icono en todo parecido a Aquel que es, huella fiel, inalterable, Hijo Logos, sabiduría, mano derecha del Altísimo. La divinidad inmaterial del Padre y el Espíritu puede verse intelectualmente en el Hijo Único.

Pasión

La Muerte vive un mortal deificado, un todopoderoso lleno de cicatrices y esquimosis. La divinidad tomó una levadura (proslêmma) humana que ella inmortalizó por el hecho mismo de participar en su naturaleza. La sustancia terrestre de tu carne ha sufrido la Pasión, pero la divinidad permaneció impasible; tu trans-elementas (1) tu parte perecedera en imperecedera. El infierno reina sobre los mortales  pero no los domina. Salvador, tú te conviertes en el primer nacido de entre los muertos.

Resurrección

Ayer, Ungido, fui sepultado contigo; resucité otra vez contigo hoy. Fui crucificado contigo  ayer; glorifícame contigo, Salvador, en tu Reino. Padre todopoderoso , Logos y Espíritu, una  naturaleza en tres personas, sobreesencial y sobredivina, hemos sido inmersos en ti.

Ascensión

Ascendido en gloria, sin haber abandonado nunca el seno del Padre, tú elevas por analogía nuestra naturaleza para sentarnos al lado del Padre.
Tú has ascendido una vez que cumpliste el plan previsto para nosotros y has unido las cosas terrestres a las celestes.

Pentecostés

Santo Dios: Él creó todo por medio del Hijo, con la ayuda del Espíritu;
Santo Fuerte: por él conocimos al Padre, y el Espíritu habitó el mundo.
Santo Inmortal: el Espíritu Paráclito, procediendo del Padre y reposando el Hijo (El inverso de  una procesión del Hijo).
El Espíritu Santo deifica; actúa en nosotros, suministra los dones.

(1)Metastoikheiosis

Se expande  (ahora, o: por medios cristianos, a través de los medios cristianos) sobre toda carne. Comenzó con los Apóstoles y luego extendió la gracia a los fieles, por participación.
El Paráclito renovó a los Apóstoles, siendo Él mismo renovado en ellos; esta renovación es un conocimiento en el misterio.



(Nikos Vardhikas. Le Graal Roman. Cap 10)

jueves, 9 de noviembre de 2017

RITOS Y PROCESOS MASÓNICOS (Jean Tourniac)

JEAN TOURNIAC:

RITOS Y PROCESOS MASÓNICOS

I. SIGNOS Y SÍMBOLOS

El tesoro de la herencia masónica comprende tres clases de símbolos:
- Los símbolos "figurados" (Tablas de Logia, decoraciones, joyas, etc.).
- Los símbolos "sonoros" (Palabras de paso, palabras sagradas, leyendas de grados, etc.).
- Los símbolos "actuados", que son, propiamente hablando, los ritos.
Si los símbolos figurados se desarrollan generalmente en el espacio, como todo arte pictórico, los símbolos sonoros se desarrollan, por el contrario, en el tiempo. Pero los ritos tienen, como campo de expansión, a la vez:
- El espacio: Del oriente al occidente, del norte al sur, del Zénit al Nadir.
- El tiempo: De mediodía a medianoche, lo que, dicho sea de pasada, confiere a la Masonería de los tres primeros grados un carácter bastante aparente de "cosmología sagrada" (2).
¿En qué consisten los ritos? Esencialmente en "gestos" a los que la Masonería da el nombre de "signos" (3). Sin necesidad de recurrir a la "Teoría del gesto", propia de las doctrinas hindúes, se observa en las lenguas occidentales un doble significado de la palabra "gesto": en primer lugar, el de acción o acto, tales como los "Gesta Dei per Francos" de san Gregorio de Tours, y luego el de "generación" o creación, como puede constatarse en la palabra "gestación", derivada de "gesto". Así, el rito aparece como un acto creador o, al menos, como un retorno a un gesto o acto creador primordial, arquetipo que manifiesta la Omnipotencia del "Gran Arquitecto Divino", ordenador del mundo.
Basándonos en las instrucciones o lecturas del primer grado del Rito inglés, versión "emulación", comprobamos que estos signos son "sin número", pero se "reducen" a cinco: el gutural, el pectoral, el manual, el vocal y el pedestre.
Observemos además que el gutural sirve para hacer el signo de reconocimiento, el pectoral para hacer el signo de fidelidad, el manual el toque, el vocal para comunicar la palabra, y el pedestre para efectuar la marcha. Estas definiciones están extraídas, es cierto, del Rito de York, pero son de un alcance general.
El signo de fidelidad, especialmente conocido en la Masonería inglesa, cierra, por así decir, los "trabajos", mientras que el signo de reconocimiento los abre. Hace alusión a la Ley del Secreto y corresponde, en cierta medida, al juramento de silencio "pitagórico" de los ritos latinos, con el cual no entra sin embargo en competencia.
En cuanto al signo vocal, no es la palabra de grado. Designa la manera de pedir y de dar la palabra. Este proceso, bastante complejo, está por otra parte siempre ligado al toque y varía con cada grado. Al parecer, está relacionado con la "Ciencia de las letras", conocida en otras tradiciones, y, desde el momento en que permite constituir la palabra reuniendo sus letras, se hace eco de la exhortación masónica de "reunir lo disperso".
Se observará ahora que el vocal utiliza el sentido del oído, y el manual el del tacto. El toque es en efecto definido como un conjunto de signos manuales por medio de los cuales un Hermano puede hacerse reconocer por otro Hermano, no sólo en la claridad del día, sino también en las "tinieblas de la noche". En cuanto a los restantes signos, su revelación requiere del sentido de la vista.
La importancia de la audición, de la visión y de la sensación es señalada por el propio san Juan, en su Primera Epístola, a propósito del Conocimiento divino, cuando escribe:
"Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído,
lo que hemos visto con nuestros ojos,
lo que contemplamos y tocaron nuestras manos
acerca de la Palabra de vida..." (4).

Por otra parte, la importancia del signo vocal y la superioridad del sentido del oído sobre el de la vista se desprenden de las palabras de Cristo a Tomás tras la Resurrección: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído" (5). Palabras que por otra parte son retomadas en el Rito Escocés Rectificado en la iniciación, en el momento de la prestación del juramento sobre el Evangelio de san Juan.
¿Qué debe entonces comprenderse por la definición según la cual si los signos masónicos se reducen a cinco, son no obstante "sin número"? La frase expresa de hecho la idea de que los signos están "más allá del número", de modo que todo en la Masonería parece estar "signado" y, en consecuencia, nada debería carecer de significado.
Así, para dar un ejemplo, cuando la luz se hace al candidato, en el primer grado del Rito Emulación, los Hermanos baten sus manos al unísono con el mallete del Venerable Maestro. Para asegurar la simultaneidad, es costumbre que el Venerable Maestro ejecute tres movimientos con su mallete antes de dar el golpe final, de tal manera que los Hermanos puedan contar visualmente 1-2-3; gesto banal, se pensará, y sin embargo, reflexionando sobre él, ¿no traza en el aire el desplazamiento del mallete una línea quebrada en tres trazos, como la letra "Z", y evoca así el rayo? Podría haber aquí como un equivalente del "trueno" de los rituales latinos que, en la iniciación, marca la cualidad de "hijo del trueno" conferida al nuevo "Hermano de san Juan".
Si bien nada carece de significado en la Orden Masónica, es preciso decir que esta afirmación debe ser tomada al pie de la letra, no sólo en lo concerniente a lo que es "entendido, visto u oído" en el Templo, sino quizá también en lo que atañe a las experiencias y a los acontecimientos de la vida del masón. La Logia es en efecto el símbolo del mundo, pero el mundo es un Templo universal (6).
Volviendo a los signos, notemos además que los Masones de habla inglesa hacen corresponder los signos que hemos enumerado con las virtudes cardinales. De este modo, la marcha corresponde a la Justicia, y nada más normal si recordamos las citas bíblicas en las que se trata de marchar en los "senderos de la Justicia" y de ciertos justos, como Hénoch, por ejemplo, "que marchaba en presencia de Dios". El toque del signo manual corresponde a la Prudencia, el pectoral corresponde a la Fuerza, el gutural a la Templanza, que debe ser aquí tomada en el sentido de "disciplina de la garganta", tal como la entendían los pitagóricos, es decir, como una moderación de la palabra y un consentimiento al silencio.
Podemos ahora preguntarnos por qué el signo vocal es dejado aparte en la relación que acabamos de citar. La razón consiste en que, si hemos hablado de una primacía del vocal sobre los demás signos, así como de una primacía del sonido y del oído entre los cinco sentidos humanos -y recordemos a este respecto que el grito es la primera manifestación del recién nacido y que precede a la vista, mientras que el oído es el último signo vivo en el moribundo-, igualmente podemos decir que el "vocal" corresponde al conjunto de las virtudes teologales que dominan excelentemente a las virtudes cardinales.
En efecto, la "voz" está en relación con el "Verbo", con la "Palabra", es decir, con el "Théos" o Dios. Y a lo largo de los sucesivos grados de la jerarquía masónica, el "vocal" constituye una especie de aprendizaje de la pronunciación de esa "Palabra" que es el propio Nombre de Dios.
Desde otro punto de vista, es conveniente observar que el signo de fidelidad es propio del grado de aprendiz. Los otros cuatro signos varían según el grado y su revelación constituye siempre uno de los puntos esenciales del Ritual de recepción de los diferentes grados, llamado "comunicación de las palabras de reconocimiento".
Ignorando por el momento la marcha, el toque y el signo vocal, desearíamos emitir algunas reflexiones sobre el primero de los signos enumerados al principio de este estudio, y que se llama indiferentemente "signo de reconocimiento" -ligado al gutural, en el primer grado- o signo de penalidad, porque alude al "sufrimiento" que constituye "la imprecación" o la tercera parte del juramento de cada grado.

II. LA SUPERACIÓN DEL DOMINIO CÓSMICO

Notemos en primer lugar que este signo de reconocimiento, denominado a veces simplemente el "signo del grado", a causa de su importancia y de la frecuencia de su ejecución, responde a la definición general de los signos masónicos, que, por alusión a la escuadra, al nivel y al hilo de plomo, emblemas de los tres principales oficiales de la Logia, precisa que los signos se ejecuten por "Escuadra, Nivel y Perpendicular". En estas circunstancias, el "Nivel" se encuentra trazado a la altura de la garganta en el primer grado, del corazón en el segundo y de las caderas en el tercero.
Es entonces gutural en el grado de aprendiz, cordial en el grado de compañero y umbilical en el grado de Maestro.
Por otra parte, este signo es manifiestamente umbilical en la Maestría, sobre todo en el Rito Escocés Rectificado y en ciertas variantes del Rito inglés. Sin embargo, en los demás ritos, la ejecución del signo, al hacerse de una cadera a la otra, pasa necesariamente por el ombligo. Estamos pues obligados a realizar una extraña constatación: y es que la parte del cuerpo humano ligada al signo de reconocimiento es más inferior a medida que se progresa en la Masonería "azul" de los tres primeros grados del oficio ("craft masonry").
Como fácilmente se puede imaginar, el problema no ha dejado de intrigar a algunos de los autores que han estudiado los rituales masónicos. Si puede admitirse que la garganta y el corazón corresponden a dos de los centros sutiles del organismo humano descritos en la tradición hindú y que son particularmente puestos en acción en el Tantrismo, no es sorprendente que estos autores hayan podido establecer relaciones, muy interesantes por lo demás, entre los ritos masónicos y los ritos orientales. Pero si debiéramos creer en todas sus conclusiones, la Masonería de los tres primeros grados constituiría finalmente una especie de "descenso a los infiernos", lo que no puede ser admitido sino en una medida muy limitada. De hecho, es cierto que los signos de la Masonería simbólica revelan un descenso, pero indican, al mismo tiempo, un ascenso de otro orden, "macrocósmico", de tal modo que se puede, con razón, comparar la vía masónica con el viaje de Dante.
Para la justa comprensión de esta tesis, recurriremos a la teoría astrológica según la cual los planetas tienen su correspondencia en los órganos internos del cuerpo, mientras que los signos del Zodíaco están relacionados con las partes externas. Así, Aries corresponde a la frente, Tauro a la garganta, Géminis a los brazos, Cáncer a la región de los senos, Leo al plexo solar, Virgo a la parte superior del abdomen, Libra a la parte sub-umbilical, Sagitario a los muslos, Capricornio a las rodillas, Acuario a las pantorrillas y Piscis a los pies.
Señalemos en primer lugar que el ombligo está visiblemente en relación con Libra. Representa el eje de la balanza, y las caderas las extremidades del astil. Recordemos el papel que desempeñan las caderas y el centro del abdomen en los movimientos de balanceo de la mitad superior y de la mitad inferior del cuerpo, movimientos que constituyen la esencia misma de la danza tradicional, como puede comprobarse en nuestros días en oriente, en la liturgia cristiana de Etiopía, y quizá también en la liturgia católica mozárabe usada en la catedral de Toledo. El balanceo rítmico centrado sobre el ombligo sigue en la liturgia católica a cada "Gloria", y en la liturgia ortodoxa acompaña, en forma de "letanía", la invocación del Nombre de Jesús (7).
La tabla de correspondencias que acabamos de esbozar muestra también que los signos zodiacales están en mayor número en el centro del cuerpo que en sus extremidades. Pero la idea de abundancia, de plenitud, está ligada a la de centro, mientras que, a la inversa, el empobrecimiento o la debilidad es subyacente a la extensión y está ligado a la idea de circunferencia.
Limitando ahora nuestra investigación, observemos que los signos de reconocimiento de los tres primeros grados se ejecutan sobre las partes del cuerpo situadas en los signos zodiacales de Tauro, Cáncer y Libra.
Tauro es un signo de tierra, Cáncer un signo de agua, y Libra un signo aéreo, según los datos del hermetismo. Se comprueba entonces que el descenso corporal de los signos en la masonería "azul" condiciona una elevación cada vez más sutil en el orden de los elementos cósmicos. Es, pues, lógico que tras "la muerte de Hiram" y la elevación a la Maestría, los signos sean, por un brusco retorno, ejecutados en dirección a la parte superior de la cabeza. Desde el momento en que se efectúa el paso "from square to arch", los signos tienden hacia la "clave de bóveda" y corresponden a una superación del dominio cósmico, agotado en sus elementos. Se trata entonces de un "pasaje solar", que está indicado por los signos de los "side degrees", complementarios o superiores a la Maestría, signos puestos en relación con el oído, la vista y el "lugar del cráneo".
Tal es el sentido de la progresión en la Masonería. Hemos indicado que los acontecimientos de la vida masónica constituían igualmente signos "cargados de sentido". Deben entonces señalar las etapas de una progresión análoga a la de los signos.
De hecho, el ejemplo más notable en esta materia es el que ofrece el sistema practicado en las Logias masónicas británicas, que consiste en conferir sucesivamente a los Hermanos los diferentes "oficios", desde el de Maestro de Banquetes hasta el de Venerable Maestro que "gobierna con la Escuadra". Así, el oficio terminal es también el oficio central, lo que nos conduce a las ideas de "centro del cuerpo", de ombligo (pues la escuadra evoca por lo demás el cuerpo plegado en dos).
En esta perspectiva, la Logia puede ser concebida como una rueda, como un ciclo horizontal del que el Venerable Maestro es el cubo y los oficiales los rayos. Cuando el Venerable Maestro instala a su sucesor en la "Silla del Rey Salomón" y recibe él mismo los secretos de "Pasado Maestro Inmediato", deja el cubo y pasa al eje vertical recorrido antes que él por sus predecesores. El cubo en el centro de la rueda es, de este modo, la "huella del eje vertical" sobre el plano de la Logia. En el momento en que el Venerable Maestro, que continuaba participando en la rotación de la rueda, acaba de instalar a su sucesor, ha terminado su obra maestra, verdaderamente ha concluido su periplo simbólico en la Logia y encuentra el reposo o la paz sabática. Su presencia en la Logia es desde entonces una acción de presencia, no actuante. Ayuda a determinar la rotación de la rueda y la acción de su sucesor, pero ya no actúa directamente, y progresa en las funciones verticales en el seno de la "Gran Logia".
Se comprende desde ahora que el acceso a los capítulos de la "Santa y Real Arca de Jerusalén" haya sido antaño reservado sólo a los "Maestros Pasados" de las Logias. Era necesario que los Venerables Maestros que gobiernan con la Escuadra alcanzaran por su "Huella" ese eje vertical de los "Maestros Pasados", que recibieran el triángulo de Pitágoras desarrollado, para ser "exaltados" y remontados, gracias a un cierto cordón, a la clave de bóveda. Así, el proceso de las funciones en la Masonería anglosajona es propio para dar a cada masón, por el cumplimiento de los ritos, una posibilidad de "realización" latente, despertando aquello que puede ser despertado.
Cada rito tiene su valor y sus razones suficientes, sus particularidades, pero el fin es el mismo... no es otro que el retorno consciente al Origen uno y eterno.

III. LA BÚSQUEDA DE LA PALABRA

Hemos visto anteriormente que el "signo vocal" puede ser considerado como un "aprendizaje" en la pronunciación de la "Palabra". Es decir, que el "Nombre divino", o la "Palabra", desempeña un papel esencial en la Masonería, por lo que nos parece útil dedicar algunas líneas a este asunto.
En realidad, la Masonería incorpora en sus rituales numerosos "Nombres divinos" del Antiguo o del Nuevo Testamento (8), pero especialmente se refiere al "Dios Omnipotente", el "Potente", implicando así la idea de medida cósmica, y designando, por ello, al Ordenador del Universo, el "Gran Arquitecto Divino".
Simbolizado por el número de letras hebreas de las "palabras sagradas" de los tres primeros grados, por la escuadra del Venerable Maestro en el Rito Escocés, por el triángulo de "Past Master" en el Rito inglés, claramente "revelado" en ciertos "side degrees" o altos grados de la Masonería británica (9), comunicado abiertamente por un lado, aunque igualmente "enmascarado" por el valor numérico de la fórmula trinitaria "Padre, Hijo y Espíritu" en los Ritos de la "Santa y Real Arca de Jerusalén" y puesto entonces en concordancia con la función "profética" del "Triple Poder" (10), este Nombre divino es, si no el más elevado y el más empleado, al menos uno de los más misteriosos que conoce la Masonería de Salomón y Zorobabel. Bajo la forma simplificada del "Potente", el Nombre es sugerido por las tres rosetas y las catorce bellotas del mandil de Maestro en el Rito inglés, y por la divisa -"curiosamente" extraída del Salmo 115- de tres palabras y catorce letras de los Rituales Templarios.
Se observará que, en el Judaísmo, el "Dios Omnipotente" es principalmente y sobre todo una teofanía patriarcal (11). Nombre evocado por el oráculo de Balaam (12), se aplica por un lado al aspecto devastador del Juez divino, en el "Día del Señor" (13), pero por otra parte designa al "Trueno de la Voz Divina", en el pasaje de la "Gloria" (14).
También el Nombre es puesto en concordancia con la "Piedra de Israel" y aplicado a la bendición de José (15). Reducido a la calificación de "Potente", es citado más de treinta veces por Job, profeta no judío y no prosélito, aunque "surgido de la raza idumenea, nacido y muerto en esta región" (16). Bajo esta misma forma se lo encuentra aún en el centro del Magen David, o Sello de Salomón, e impuesto como una marca sobre la frente y las manos de los judíos piadosos y sobre los dinteles de las puertas de sus casas. En fin, si bien es velado por los tres nombres del "Schéma" (Adonaï, Elohenou Adonaï) referidos a las tres ramas del Schin y compuestos por catorce letras hebraicas, se descubre en el valor de las letras iniciales de esa oración central del Judaísmo que es el Schema Israël, "Adonaï Alohenou, Adonaï Echad", y que Cristo retoma en la definición del primero de los Mandamientos (17).
Es necesario ahora observar que la Masonería conoce en otros grados, templarios o rosacruces, el monograma de Cristo "I H S", el Nombre de Cristo Emmanuel (al que hace referencia la Pax Profunda o Amén), así como por otra parte el nombre hebreo de "Salvador", de donde provienen el Nombre "Jesús" (18) y la "llamada" del Hosana en el Sanctus de las misas latinas (19).
Pero es verdad que hay, entre todos estos Nombres divinos, "relaciones" que traducen las equivalencias numéricas o las analogías numéricas de las letras. Es así que el Dios Altísimo, El Elyon, tiene el mismo valor que el Nombre de Cristo "Emmanuel", es decir, ciento noventa y siete (20). Pero en "segundo grado", se puede decir que El Elyon = Emmanuel = Yeschouah = diecisiete, mientras que en "tercer grado", El Elyon = Emmanuel = Yeschouah = Shaddaï = Y H W H = ocho, la cifra de las Beatitudes (21) y de la letra hebrea de la vida y de la misericordia: Heth.
Es oportuno señalar además que la "diferencia numérica" que subsiste entre el nombre contraído de Jesús y el de "Dios Omnipotente" corresponde al nombre de Elie, "Mí Dios", tal como fue pronunciado por Cristo en la cruz. Las letras Schin, Iod y Daleth pueden también designar en hebreo el símbolo de las "Tres manos" unidas, lo que hace pensar en un "secreto" relativo a la técnica de la invocación de los Nombres, secreto comunicado y empleado en la "Santa y Real Arca de Jerusalén", así como en ciertas representaciones medievales de la "Santa Trinidad en un solo Dios". Las mismas letras, por otra parte, son dibujadas por la posición de los dedos en el gesto de bendición de la Iglesia de Oriente.
Nos vemos entonces llevados a plantear la siguiente cuestión: el "Dios Omnipotente", en el Cristianismo, cuando no es aplicado al Padre, ¿se refiere a Cristo o a la Trinidad? Cuestión ésta que no carece de importancia, en muchos aspectos, para un masón cristiano.
De hecho, en la liturgia católica, la bendición del Omnipotens Deus es referida al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y san Agustín ha escrito: "...Trinidad a causa de la propiedad de las personas, un solo Dios a causa de la divinidad inseparable de la Omnipotencia; y sin embargo cada Persona en particular es Dios y Omnipotente, y todas juntas no son ni tres dioses, ni tres omnipotentes..." (22).
Ahora bien, ¿no debería encontrarse como una alusión al "Omnipotente" en esas "tres veces catorce generaciones" que separan la genealogía de Jesús en san Mateo y que forman puntos de unión alrededor de los Templos de Salomón (23) y Zorobabel, y aquel que no está construido por manos humanas y que será reedificado en tres días? Estas tres veces catorce generaciones quieren "decir algo" (24), y unen los dos Testamentos y los Templos para desembocar en la Clave de Bóveda.
¿No es también una alusión al Omnipotente la que se encuentra en la curiosa disposición de los prósforos sobre la patena en la misa bizantina? Ciertamente, esta "búsqueda" simbólica, basada en los números, si bien es admitida por las tradiciones orientales, ciertamente podrá sorprender a algunos desde el instante en que se aplica al Cristianismo. Pero bastará recordar la patrología griega, que ha visto en los trescientos dieciocho servidores de Abraham una prefiguración del Nombre de Jesús, y también las conclusiones de san Agustín respecto a las predicciones de la sibila de Erythra (25), para comprobar que no se trata en absoluto de una vana especulación.
Volviendo al tema de la personalización de la "Omnipotencia", no debemos olvidar las propias palabras de Cristo, en san Mateo, XXVIII, 18-20, precisamente retomadas en la liturgia de la Celebración de la Santa Trinidad: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra"; y, ¿cómo no citar en fin la oración del Hermano Aymeri, de la diócesis de Limoges, el día de la comparecencia de los templarios ante los procuradores, en 1310? (26): "Señor Jesús, Cristo Santo, Padre Eterno y Dios Omnipotente... Redentor, Salvador clemente y misericordioso... Dios Omnipotente y Eterno que tanto amabas al bienaventurado Juan el Evangelista, tu Apóstol, y le permitías reposar sobre tu corazón en la Cena; que le revelaste los secretos celestiales, y, desde la Cruz en que yacías por la salvación del mundo, le recomendaste a Tu santa Madre y Virgen, en cuyo honor fue fundada nuestra Orden... Dios Omnipotente y Eterno que ha iluminado al Bienaventurado Jorge, tu valiente caballero y santo martir... por la Gloriosa y bienaventurada Virgen María, Tu Santísima Madre, en cuyo honor se fundó nuestra Orden... Tú, que siendo Dios vives y reinas, por los siglos de los siglos, Amén" (27).
Esta "oración de los templarios en prisión", fundamentalmente cristocéntrica, pone lo suficientemente el acento en la "Omnipotencia", encarnada en el Señor Jesús, como para responder a la cuestión que planteábamos antes y para indicar así cuál es el "Puente" entre la Masonería y el Cristianismo, cuál es la "Cúspide" del edificio y, al mismo tiempo, cuál es el fin del proceso espiritual de los "Constructores" (28).

NOTAS:
1.Cap. II de "Symbolisme maçonnique et tradition chrétienne", París, Dervy-Livres, 1965, 1982.
2. Cf., sobre este tema, "Propos sur René Guénon", caps. VI y VII.
3. Lucas, XXIV, 16, y Juan, XX, 19. Los discípulos reconocen al Señor en una "Palabra" o en un "Signo".
4. 1ª Epístola de san Juan, I, 1.
5. Juan, XX, 28-29.
6. Según la conocida fórmula, "Los Hermanos de la Rosa- Cruz se reúnen en el Templo del Espíritu Santo, que está en todas partes".
7. En el Cristianismo, la "Dabar" o Palabra Divina, que estaba en el principio, es hecha carne. Es personificada, corporalmente personificada. Desde entonces, el "rito central" del Cristianismo es, en "memoria" o "recuerdo del Verbo", la comunión con la Carne y la Sangre del Señor. Pero también puede decirse que la Exhortación de Cristo durante la institución de la Cena : "Haced esto en memoria mía", si bien es imperativo y "esencial", no excluye sin embargo a la invocación del Nombre, como puede comprobarse por los textos siguientes: - Hechos, IX, 21: "¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre (el de Jesús)?". - Hechos, IX, 14: "...y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre (el de Jesús)". - Filipenses, II, 9-11: "Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos". - Romanos, X, 8-13: "Entonces, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón... si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo... pues uno mismo es el Señor de todos, rico para los que le invocan. Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará". - Hechos, IV, 8-12: "...ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo... Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos". - Liturgia de la Comunión, Misa latina: "...Yo tomaré el Cáliz de Salvación e invocaré el Nombre del Señor". Es interesante notar que, entre las reformas litúrgicas introducidas desde hace una veintena de años en la misa latina, figura la pronunciación "activa" del Amén, por parte del comulgante en respuesta al anuncio, por el sacerdote, del Cuerpo de Cristo. Amén es, en efecto, uno de los Nombres divinos de Cristo en el Judeo-Cristianismo (cf. "Les Tracés de Lumière", cap. IV).
8. Además de los veintiún Nombres divinos de los antiguos "Talleres", existen en los rituales otros
 nombres hebreos, latinos o griegos.
9. Y en el grado 32 Escocés, bajo la forma simplificada de "Shaddaï"... En este grado figura también la divisa "Ad Majorem Dei Gloriam", que es la de la Compañía de Jesús.
10. Se sabe que el ritual de la "Real Arca" hace corresponder a cada uno de los "Poderes" una parte de la triple exclamación angélica "Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad", dando preeminencia a la "función real", según la perspectiva del "Arte Real", pero reservando un lugar "central", entre el Sacerdocio y la Realeza, a la "función profética". Volveremos sobre estos diferentes puntos en la tercera parte de la presente obra. En cuanto a las cuestiones que conciernen a la invocación de los Nombres divinos en la Franc-Masonería, cf. "Les Tracés de Lumière", caps. II y III.
11. Cf. Génesis, XVII, 1; XVIII, 3; XXXV, 11; XLVIII, 3; y especialmente Éxodo, VI, 2.
12. Números, XXIV, 4 y 16.
13. Isaías, XIII, 6.
14. Ezequiel, I, 24, y X, 4. Este "doble aspecto" de un Nombre a la vez destructor y vivificante, justificado metafísicamente en el complementarismo de Justicia y Misericordia, ya está esbozado por las raíces del Nombre que designan tanto la fecundidad, los campos, los pechos, como la devastación y la ruina, incluso los "demonios". Es la fuerza "doble".
15. Génesis, XLIX, 24-26.
16. San Agustín, "La Ciudad de Dios".
17. Marcos, XII, 29 (cf. Deuteronomio, VI, 4, 5, y Levítico, XIX, 18).
18. En la Iglesia, se podría ver una alusión al "314", bajo la forma de la "gloria divina", en ciertos ritos del "Oficio de las Tinieblas" del Jueves Santo. Hasta ahora, la liturgia situaba en efecto en medio del coro un candelabro triangular, sobre el que se encontraban quince cirios encendidos, que eran apagados uno tras otro, -salvo el último y más elevado-, tras la recitación de cada uno de los catorce salmos del oficio. No quedaba entonces, al final del oficio, más que este último cirio encendido, que era ocultado tras el altar (a oriente) y que representaba la Luz Eterna, triunfante de la muerte. "En ese momento que nos recuerda la muerte del Salvador, cuando las tinieblas reinaban alrededor de la cruz, el sacerdote da algunos golpes sordos en las sillas del coro, que significan los temblores de tierra en la noche del Gólgota o en la mañana de la Resurrección, simbolizada por el cirio encendido que, en ese instante, es situado sobre el altar" (Misal Vespertino Romano, Dom Garpard Lefebvre, 1931). Las catorce luces sobre el candelabro triangular se aplicarían así a la gloria visible de Cristo, y no a la "totalidad divina" del Emmanuel.
19. "Hoschiya-na", es decir: "¡Da la Salvación!" - "Ven Salvación", fórmula extraída del Salmo 118, el mismo que, en el verso 22, especifica que "...la piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido". Se recordará también que los Nombres de "Jhésus-Maria" constituían la invocación de san Bernardo y de santa Juana de Arco, y que el Nombre de Jesús era invocado sin cesar por san Ignacio de Loyola. La misa hebrea de Jerusalén ha retomado para el triple Kaddosch (Sanctus) de Isaías, VI, 3, la fórmula de los Evangelios en hebreo (Marcos, XI, 9, 11): "hoschana, Ba Merômim".
20. Cf. René Guénon, "Le Roi du Monde".
21. Es curioso notar que la suma de los diecisiete primeros números enteros da "ciento cincuenta y tres", número de los "AVE" del Rosario y número también de los "peces" de la pesca milagrosa y, en consecuencia, número de las invocaciones de Jesús y María en el Rosario completo. En cuanto al número "ocho", Orígenes lo definió como conteniendo la virtud de la Resurrección y como símbolo del mundo futuro, y san Agustín ha visto en el octavo Día eterno el reposo, no sólo del espíritu, sino también del cuerpo. En lo que respecta al "3.1.4.", número de "Schaddaï", también puede descubrirse según los procedimientos de la gematría en el ensamblaje de tres letras que tengan individualmente el mismo valor "entero". Así ocurre con las tres letras "madres" del alfabeto hebreo: "Aleph. Mem. Schin.": 1.4.3., o también con las letras "Aleph. Lamed. Mem." = 1.3.4., que forman la raíz del nombre "Almanah", la Viuda. Se conoce el papel que desempeña la Viuda, tanto en la Biblia hebrea, con la historia de la Viuda de Sarephta, para el profeta Elías el tesbita (1, Reyes, XVII, 21), como en el Evangelio, con el hijo de la viuda de Naïm (Lucas, VII, 12, 13). En ambos casos, se trata de una resurrección de los muertos antes de que sea demasiado tarde, y de un "renacimiento de Hiram", en términos masónicos.
22. "La Ciudad de Dios", lib. XI, 24.
23. Mateo, I, 17. Se observará que tres veces catorce es cuarenta y dos (3 x 14 = 42), número formado por las letras hebreas Mem y Beth que figuran en el mandil del tercer grado escocés antiguo y aceptado.
24. El Canónigo Crampon explica en sus notas que san Mateo quiso encerrar toda la genealogía de Jesús en un marco sistemático, en el que cada período compuesto de catorce generaciones reproduce dos veces el número siete, sagrado entre los judíos... Citemos también a Orígenes, que precisa que las 42 estaciones que los hebreos pasaron en el desierto antes de llegar al Jordán, en busca de la Tierra prometida, representan un doble misterio: "Cristo descendió hasta nosotros a través de 42 antepasados según la carne, como por otras tantas estaciones, y es a través del mismo número de estaciones que los Hijos de Israel ascendieron hasta el lugar en que comienza la herencia prometida" ("27ª Homilía sobre los Números"). Ver a propósito de ello y relativamente a la disposición de los prósforos sobre la patena (misa del rito bizantino), "Les Tracés de Lumière", cap. II.
25. "La Ciudad de Dios", lib. XVIII, 23. Señalemos que la Santa Virgen representa con respecto a Cristo la "Omnipotencia Suplicante".
26. A título de curiosidad, se notará que la alianza entre Escocia, simbolizada por el rey Robert Bruce, "protector de la Orden Benedictina", y los templarios, se remonta según la leyenda a la victoria de Bannockburn, que tuvo lugar el día del solsticio de verano del año... 1314, que puede leerse, como el 515 de Dante, "uno trescientos catorce".
27. Albert Ollivier, "Les Templiers", Ed. du Seuil, 1958 (cf. el texto publicado en apéndice de la p. 171).
28. Debemos todavía hacer notar que el "fin de la construcción", el Templo acabado, es, en su orden, el equivalente a la "posesión de la Tierra prometida". El largo trabajo de edificación, lleno de dificultades y de obstáculos, corresponde a la marcha de las tribus en el desierto. Ahora bien, es interesante observar que no es Moisés -cuyo nombre tiene el valor numérico del Dios Omnipotente- quien alcanza a penetrar en Tierra Santa ("Tú no pasarás este Jordán... Será Josué quien pasará delante de ti", Deuteronomio, XXXI, 2-3), sino José, hijo de Nun, el "hombre en quien está el espíritu" (Números, XVII, 18), y que "estaba lleno del espíritu de sabiduría" (Deoteronomio, XXXIV, 9), aquel que, en Gabaón, detuvo el sol y la luna (Josué, X, 10-15) prefigurando la victoria de Jesús en la Cruz, bajo el sol y la luna inmóviles. Pero precisamente el hijo de Nun se llamaba "Salvador" - Hoschea-, y su nombre se cambió en Josué, Yoschoua, forma hebrea del Nombre de Jesús (Números, XIII, 16-17). El número de este Nombre -391- es también el de la palabra "Liberación" en hebreo, y está formado por la suma de los números de "Dios Omnipotente" y de "Mi Dios", en hebreo, es decir, El Schaddaï y El Yah, 345 y 46.

martes, 7 de noviembre de 2017

Los preliminares de un esoterismo cristiano (Nikos Vardhikas)

Los preliminares de un esoterismo cristiano

El misterio de la salvación es para los que lo quieren, no para los que lo padecen
San Máximo el Confesor

Al abordar este tema, no nos proponemos proporcionar una receta de operatividad, sino solamente a delimitar las condiciones indispensables, sin que ellas garanticen un resultado. Para eso, una razón simple y real: la realización espiritual no es predetermina ni colectiva. Una vez que los medios de su reconocimiento están en su lugar, entonces el Espíritu “sopla donde  quiere”. Lo que es necesario es poder solamente, si “eso se nos da”, “tomarlo”.
Ya que el Pensamiento/Palabra de Dios ha estado en el mundo anteriormente a la Encarnación; “a los que la tomaron, dio poder devenir hijos de Dios”. El problema era mientras que “sus prójimos no lo conocieron”. El cristiano, sin embargo, dispone ahora de las “explicaciones” otorgadas por el Mesías.
Es de eso que trataremos aquí
Antes de entrar en el meollo de la cuestión, debemos una explicación a nuestros lectores. Nos dimos cuenta, un poco tarde es verdad, que nuestra posición en cuanto a la posibilidad de un esoterismo cristiano “operativo' atraía sobre nosotros y, por extensión, sobre la revista que nos acoge, de las sospechas de “filiación” intelectual completamente erróneos.
Pensábamos que estaba claramente que nuestra primera fuente para nuestros afirmaciones era la tradición cristiana; pero puesto que las sospechas existen, acabemos  una vez por todas

1.1 El error schuoniano sobre los sacramentos.

Aunque, admitiendo un carácter iniciático al bautismo y la crismación tenemos el aire de adoptar la posición schuoniana a este respecto, esta última  está  a nuestros ojos muy lejos de la verdad, al menos tal como es expresada  y explotada.
En efecto a nuestros ojos contribuye a una concepción mágica y laxista de la “vida en Cristo”, concepción que acaba por justificar “por anticipado” todo vagabundeo del exoterismo más limitado. La expresión “exo-esotérismo' es a rechazar si se entiende por eso que no hay ningún “esfuerzo” a hacer, una vez que se está bautizado, para poder “acceder” al esotérismo
La indiferencia de esta concepción para el comprensión del fin pero también del ordenamiento  mismo los sacramentos, así como su ignorancia de lo que constituye, hablando propiamente, la “tradición apostólica” son lo opuesto de la concepción cristiana oriental que nos es propia
F. Schuon rechaza, sobre la base de su concepción tiene a priorista, por ejemplo, la necesidad de la Epíclesis en la consagración de los Dones; y su definición del carácter iniciático de un rito solamente por la intención ignora completamente la posibilidad de alteración y de anulación, sobre todo en una vía como la cristiana, que es por definición, en su parte virtual, una vía de tabarruk.( favores y gracias a Dios en seres humanos, objetos, lugares o cosas)
Es sobre esta base que J. Borella, cuyo análisis propiamente teológico es correcto, afirma (a nuestro juicio sin razón) que la Iglesia no puede invalidar el sentido de sus sacramentos.
Es por tales concepciones que el exo-esoterismo deviene, a fin de cuantas una confusión entre los dos dominios, y acaba pues por justificar todo exoterismo, aunque sea el más reductor. Se tratan en realidad de una extensión ilegítima de la concepción del rito hecho “ex opere operato”
1.2 René Guénon y el Oriente cristiano
En su respuesta a esta concepción, que constituye el artículo “Cristianismo e iniciación”, R. Guénon:
-se asombra del grado al cual el cristianismo “que vemos a nuestro entorno” “ha podido” ”cambiar de carácter”;
- insiste sobre el hecho de que el famoso “descenso” del carácter iniciático se ha operada por la alteración de la comprensión de los sacramentos;
-constate que en Oriente ha permanecido desde siempre “más” de consciencia del  esoterismo cristiano, que es negado expresamente por los representantes del exoterismo en Occidente (1) y concluye que “debe” existir una iniciación cristiana oriental, que atribuye a los hesicastas -ironiza (con razón) sobre los que se imaginan ser “las excepciones”, en el marco de esta concepción “laxista” del esoterismo.
En su conjunto, es necesario decir que, desde el momento en que entendemos ( sobre todo, debido a su extensión numérica) le Catolicismo bajo el vocablo “Cristianismo”, la posición de R Guénon es no solamente más correcta que la de F Schuon, sino es también menos peligrosa.
En efecto, la acusación que nos ha dirigido A. Delarocquev-Colombière en el Nº 517 de  Études Traditionnelles, de extraviar a nuestros lectores y de impedirles encontrar los medios verdaderos que estarán quizá en condiciones, si tienen las calificaciones, de asegurarse al menos las condiciones póstumas superiores a las de la salvación”
No toma un cariz realista más que si se cree que compartimos la concepción shuoniana, es suficiente seguir la misa católica actual para “merecer” más que la salvación. En  verdad, estamos a tal punto alejados que dudamos incluso de la concesión de la salvación misma, si todo lo que puede asegurar una “conformación psíquica”, tal como la procurada por los 5 Pilares del Islam o el “yugo del Tora”, está cada vez más limitada a simples “palabras desnudas”.
La objeción de R. Guénon más importante concierne al hecho de que lo que llamamos “iniciación cristiana” es dada a todos. Pero es necesario ver cuál es, precisamente, la  hermenéutica tradicional que rodea esta concepción. No solamente esta iniciación no es más que virtual, sino que es necesario, según los Padres Orientales “activar” las “primicias del Espíritu” por la por la adquisición del Consolador, que no viene más que después del “duelo” apropiado.
No hay nada de “dado” en esto, ni ninguna pasividad: “la fe no es para todos” (2). Según San Dionisio el Areopagita, el grado más debajo de la “jerarquía eclesiástica ” está constituido no solamente por los catecúmenos, sino también por los fieles “cobardes” que les están asimilados. La jerarquía de los Dones del Espíritu de que habla Pablo denota, precisamente, distintos grados de asimilación y no justifica en absoluto la concepción carismática, que la tesis  schuoniana arriesga, sin embargo, a justificar Finalmente, “dado a todos” no significa “asimilado por todos”. La palabra misma “dado” tiene dos sentidos: “nadie viene a mi si eso no le ha sido dado por el Padre”; el sentido “ofrecido” no es similar que el sentido “hecho posible”.
En cualquier caso, como lo dice R. Guénon, lo que es difícil hoy día no es tanto obtener la iniciación virtual (incluso en el caso de organizaciones iniciáticas), como más bien encontrar el maestro que puede “activar” todo eso en vista de una verdadera realización
Pensamos que este puesta a punto hecha, se puede comprender que nosotros no consideramos nuestra posición (y la de las Iglesias orientales) como incompatible con la de R – Guénon , que “no corregimos” más que en lo que concierne a la concepción hesicasta misma  de lo que confiere la iniciación cristiana (virtual).
Una última aclaración, sobre la palabra “misterio”. Lejos de  constituir, en Oriente, una escapatoria fácil para evitar explicar lo que no se comprende, esta palabra designa los “sacramentos”. Su sentido siguió siendo el sentido antiguo. Todo lo que no es necesario explicar por palabras, es puesto en acto en los ritos. Las palabras de estos últimos no hacen más que proclamar los dogmas (públicos); pero es en “el silencio del signo y del símbolo”, del  gesto ritual, que “la explicación” se da al iniciado (3).
Es por estas razones que hemos podido parecer, en nuestros textos hasta ahora, acusar  el Catolicismo de los todos males”; teniendo en cuanta que no queremos colocarnos más que en un punto de vista esotérico, eso nos parecía un medio de evitar el extravío de nuestros lectores “en callejones sin salida”. Cuando lo hacemos, se nos acusa que ser demasiado polémicos; cuando lo omitimos, somos sospechosos de schuonismo. Somos de la opinión, actualmente, de considerar, desde un punto de vista esotérico, el Catolicismo como una tradición completamente distinta de la Ortodoxia, si esta es la única manera de disipar los malentendidos.

2- Los requisitos

Cuatro condiciones son indispensables para que el contenido del Cristianismo puede ser vivido normalmente por los fieles.
1 — 1 'existencia de una cadena apostólica ininterrumpida
2 — el dogma, es decir una teología trinitaria y una Cristología conformes a la tradición
3 — el rito adecuado
4 — la doctrina de realización *
Entre las condiciones, (1) y la (3) lo son técnicamente indispensable; su ausencia invalida toda pretensión a un esoterismo cristiano operativo.
Su existencia sin la condición (4) puede conferir una iniciación cristiana virtual, pro entonces la realización será desconocida o desalentada. Además, la ausencia de la condición (4) puede favorecer las alteraciones y las incomprensiones; su presencia es un testimonio de la  existencia de lo que J. Borella  llama la “hermenéutica tradicional”, un conocimiento mucho más real del sentido de los ritos y dogmas que la “simple intención “.
La condición (3) se deriva naturalmente et totalmente de la condición (2)
II es pues evidente que si una de estas condiciones falta, la operatividad está ausente, y no se podrá, en el mejor de los caso, hablar más que de latencia, por lo que se refiere a conferir una iniciación virtual.
Una quinta condición podría ser añadida: la eclesiología que se deriva de cuatro condiciones anteriores. En efecto, no es el clero (o el Magisterio) quién es infalible o contra quien “las puertas del Infierno no prevalecerán”, sino la  Iglesia. La mejor traducción sería “Comunidad” en el sentido del árabe umma; S Dionisio el  Areopagita vuelve perfectamente claro este  asunto, en  su Jerarquía Eclesiástica.
Eso significa que lo gobierno apostólico de la  Iglesia es desgraciadamente capaz (parcialmente , al menos) de engañarse  y alterar los ritos en un sentido anti-tradicional, o incluso de ignorar el condición (4). Esto no quita en absoluto al Cristo de la Iglesia universal; peros eso puede la puerta que ahí conduce, en una Iglesia particular.

3- La cadena

Esta condición excluye sin discusión todas las confesiones protestantes excepto las que guardaron una sucesión episcopal.

4-1 La teología trinitaria

Como hemos mencionado “El preservador del error” (4) solo una distinción entre la esencia a de Dios y su “atributos”, “energías” u otras manifestaciones puede permitir una participabilidad, en un clima de monoteísmo.
La Trinidad cristiana, bien que poniendo la igualdad esencial (consubstancialidad) de las tres personas, reconocen también una “monocatoria” del Padre absolutamente incognoscible en el estado humano, ya que no-manifestado. Incluso si las dos otras personas no son manifestaciones formales, ellas no constituyen menos potencias o principios de manifestación y desde este punto de vista son “inferior” a Dios Padre
Todas las Iglesias cristianas, incluso los monofisistas, admiten este principio. Desde el siglo X, como lo remarca el Patriarca de Constantinopla Fotios y el Patriarca Copto de Alejandría, la sede de Roma admite, a través del filioque, no considerar la Trinidad más que desde un punto de vista no erróneo sino solamente “humano”; El Espíritu no “procede” del Hijo más  que después de la Ascensión, y aún, es entonces simplemente enviado en tanto que Consolador a los que han hecho “duelo” de su ego. Toda reducción de la concepción Trinitaria a la misión terrestre de los Logo eterno reduce  las posibilidades de realización, falseando la doctrina que se puede tener, por la confusión entre el Espíritu como “primicia” y el Paráclito. Como el  Espíritu es la única posibilidad de realización después de la Ascensión, el filioque puede hacer  creer que la adoración del Hijo basta, viniendo el resto en modo, de algún modo, “superfetatorio”.
Esta concepción anula la relativa “inferioridad” del Hijo y del Espíritu con relación al Padre (que el Cristo admitía) en lo que se refiere a la facultad de engendramiento/procesión y, por tanto, anula la universalidad de la concepción trinitaria como posibilidad participativa en un marco monoteísta.
A este nivel, pues, no se puede reconocer una validez a la teología romana más que a “medias”. No obstante, la existencia del filioque  no prohíbe el esoterismo cristiano; digamos que ella no contribuye a que se tenga conciencia de ello, y que ella manifiesta una inconsciencia a este respecto.

4-2 La Cristología

Este criterio fue la base de todas las herejías conocidas. Desde un punto de vista del esoterismo cristiano, solamente la formulación del Papa León reconocida en el Concilio de Calcedonia (451) como “pilar de la ortodoxia” permite enfocar una posibilidad unitiva: una persona en dos naturalezas significa el maestro que los cristianos “comen” comparte a la vez la humanidad y la divinidad
La fórmula de San Cirilo de Alejandría que sirvió más tarde de base a las formulaciones monofisistas es también aceptable: una sola naturaleza, pero entonces dos esencia (5) del Verbo encarnado.
Sólo el monofisismo  de tipo “Eutiquiano” prohíbe la participación: una sola naturaleza divina; lo mismo se aplica al arrianismo: una única naturaleza humana.
La formulación Ciriliana aun así ha conducido algunos a decir “nosotros no conocemos a Dios que no sea el Cristo y a - traducir  Rom.- 9,5 no como “Dios lleno de todos (o de todo)” sino “Dios por encima de todo”(7).
Entre las iglesias monofisistas actuales, solo la Iglesia Copta parece no haber hecho esta amalgama, si se juzga por las declaraciones de su Patriarca actual, en sesiones de Diálogo con las Iglesias Ortodoxas (Calcedonianas) y la Iglesia latina.
Malentendida o no, el fórmula calcedoniana precisa que las dos naturalezas se unan “sin mezcla” pero también “sin separación”. S tratan efectivamente de unión, pero de unión hipostática (en una persona), es decir temporal.
Hay claramente, en la insistencia monofisista, la tendencia a considerar todo eso como “adquirido” de una vez por todas y, por tanto, pensar que no es necesario ya hacer nada más que adorar al Verbo encarnado.

5- Los ritos

La tradición apostólica es admitida (excepto por los Protestantes) como una fuente de igual importancia que la Escritura para la fe cristiana.
Ahora bien, esta tradición no se encuentra inscrita en fórmulas secretas o en otros dogmas que los “oficiales”, sino más bien en lo que se hace “en silencio”: en la ordenación de los ritos, que no proviene de las Escrituras. He aquí el “secreto” de la tradición apostólica: cada rito cristiano no es (solamente) la conmemoración de un episodio preciso de la vida terrestre del Verbo, sino que recapitula y actualiza toda la  economía de la salvación, e incluso todo lo que se sabe (en nuestra perspectiva particular) de Dios.
El  bautismo no es (solamente) el de Jesús en el Jordán, bautismo de Juan o agua; sino también una inmersión en la muerte y resurrección del Cristo
La crismación (confirmación) no es (solamente) la admisión en la comunidad , sino también una Unción real y sacerdotal confiriendo las “primicias del  Espíritu”. Todos crismados son Cristos.
El Comunión no es (solamente) la conmemoración de la Última Cena (8) sino  también el Sacrificio del  Cordero de Dios, no solamente sobre la Cruz, sino “antes de todos los siglos”.
Es de esta aproximación que provienen los detalles simbólicos del ritual como los que se van a enumerar, fuera de los cuales (el celebrante mismo no siendo eficaz, en el Cristianismo, más que ex opere operato) no hay otro soporte o agente para “hacer pasar” la 'influencia espiritual:
-todos los gestos y todos las fórmulas consagradas
-la triple inmersión.
- la prohibición hecha a un no—bautizado de conferir le bautismo , incluso en caso de urgencia (et incluso el simple "bautismo de agua”)
-la utilización de agua consagrada y “crismada” en el óleo  en el bautismo.  
-la crismación, siguiendo inmediatamente este, con la mirra consagrada par el obispo del lugar  (o el arzobispo, o el metropolita, o el Patriarca de la Iglesia “madre")
- La utilización de pan con levadura, et, en todo caso, de uno o varios panes verdaderos (fermentados y cocidos), debidamente "inmolados"
-la comunión bajo las dos especies
-la invocación del Espíritu Santo, después de las palabras de Institución, pues es la única capaz de operar la transformación de los dones  
[para el rito bizantino  solamente]
La mezcla del vino con el agua caliente para actualizar la que salió del costado de Cristo en la crucifixión.  
A excepción de la Iglesia latina desde el siglo XII, et de la Iglesia Armenia, todas las Iglesias Orientales, Ortodoxas y Monofisistas , aplican estos “detalles” rituales. Ya que estas Iglesias no están en Comunión desde el  451 esto prueba cela prueba el origen antiguo del ordenamiento.
L Iglesia Armenia utiliza ácimos y no utiliza agua. Por otra parte el Concilio de Constantinopla “en Trullo” del 691, ha notado en su canon 33, que las ordenaciones se hacen en Armenia , ek génous hieratikoû ; había pues una concepción “judaizante” del clero en tanto familia, tribu o casta.
Por otra parte, los orígenes de la Iconoclasmo en Bizancio (al cual, más tarde, sacrificó también la corte de Carlomagno cf. Concilio de Frankfort en 794) no son, como se supuso durante mucho tiempo, islámicos sino más bien armenios. Ahora bien, la teología del icono enfoca la representación de cuerpos deificados, y no una representación naturalista; la ausencia de iconos no es una condición invalidante, desde un punto de vista del esoterismo cristiano. Por el contrario, la oposición iconoclasta, bajo pretexto de blasfemia, lo es; aun más grave es la admisión de estatuas, tridimensionales y forzosamente “realistas”. Todo esto constituye los indicios de la pérdida de la consciencia esotérica.  

6- La doctrina

La concepción (entre otras, schuoniana) de que una iniciación pueda ser conferida no solamente aun inconsciente, sino también por un inconsciente, y no solamente esto, sino todavía en vista de una evolución ulterior inconsciente o “repescable” gratia sola  es inconcebible.
La ausencia de una doctrina de realización, forzosamente limitada a ciertos círculos más “interiores”, incluso se ella prevé que los métodos no son exclusivamente operativos en el interior solamente de estos círculos (9), es una condición de cierra de la puerta tan grave como la de la alteración del rito; la única esperanza en este caso es un “despertar” ulterior, teóricamente siempre posible. El caso de las Iglesias Uniatas que conservan un ritual en principio “operativo”, pero debido a que están en comunión  con la Iglesia romana, rchazan toda doctrina de realización, es un ejemplo de esta situación.  
 ¿Es una casualidad si solamente la Iglesia Ortodoxa (reconocida por R. Guénon como la forma “más completa” del Cristianismo) es la única entre las Iglesias orientales que conserva una tal doctrina?
La concepción de un rito "válido pero no lícito", reconocido a los Cátaros es propiamente inconcebible y testimonia una incomprensión abisal.
Hemos tratado de demostrar claramente en que límites hablamos de un esoterismo cristiano. Esperamos así no constituir un “escándalo” a los ojos de cualquier “familia” esoterista que sea.

Nikos VARDHIKAS

NOTAS

l) Lo que el libro de CH. Andruzac R. Guénon, la contemplación metafísica et la experiencia
mística (con imprinmatur y nihil obstat) confirma de manera “brillante”.
2) 2 Tés 3,2.
3) Nicolas Cabasitas, la vida en el Cristo y Explicación de la Divina Liturgia.
4) V L T 54.
5) La “diferencia” entre esencia y naturaleza es el famoso “malentendido” entre grecofonos y no grecofnos.
6) Epístola a los monjes de Philoxêne de Mabbug (sirio ortodoxo),m. en 523.
7) griego: espi pántõn (y no: hyper pántõn).
8) llamado en Oriente, “Cena Secreta” (o “mística” o “initiatica”) y no “última”.
9) Una comparación de las homilías públicas de St Gregorio Palamas, que suministró en tanto
que obispo de Tesalónica, con sus obras más especialmente monásticos, es, a este respeto,
significativa. Aunque la realización no está exclusivamente reservada a los monjes, son ellos los  
“guardianes” de la doctrina, que los interesados deben ir a buscar al lado de  ellos, dejan
“volver de nuevo al mundo” para, por ejemplo, “para aprovechar de otra manera los misterios.
Por otra parte. en Oriente los monjes no forman parte dl  “clero regular”.
* Nota: Sr. A. Delaroque-Colombiêre, del que ha sido cuestión supra, siempre al acecho, a partir de un cierto momento, de tomar hacia Vers la Tradition en defecto de ortodoxia guenoniana, había creído  bueno poner en el índice, en el N 517 de los Études Traditionelles, una expresión M. Nikos  Vardhikas sacada de su artículo: “El testimonio de los cuatro evangelios” (V.I. T. N 47) que llamaba la atención sobre el hecho de que el Cristianismo en tanto que religión - al menos en su forma oriental - permanecía como un “soporte adecuado de realización”
¡Horresco referens! Ante similar incongruencia de lenguaje, M. Dclaroque-Colombiêre no tuvo  otro recurso que de citar largos pasos de la CH. III y XIII de las Apreciaciones sobre la iniciación cuyo tenor le parecía de naturaleza a hacer aparecer el propósito del Sr. Nikos Vardhikas como “contra-verdad " que podía hacer correr a su autor “el riesgo (...) de ridiculizar deliberadamente la obra de René Guénon en una revista que muestra “su voluntad de ampliar siempre más el campo de influencia de la obra guenoniana”.
Se presenta pues la oportunidad  para que a nuestra vez citáramos un texto de René Guénon, que aclarará el tema (cf. El hombre y su devenir según el  Vêdânta - Cap. XXI): “ “…En cuanto a aquellos cuya contemplación (dhyâna) no ha sido más que parcial, aunque activa (realización metafísica quedada incompleta) o fue puramente pasiva (como lo es la de los místicos occidentales) gozan de algunos Estados superiores…”. Y tiene en cuenta: “La posesión de tales Estados (...) constituyen, para el ser que goza de ello, una adquisición personal y permanente  (...)”
El empleo por el M. Nikos Vardhikas del término “realización” en la observación sacada no tiene pues nada de incorrecto en un contexto exotérico, menos aún si él se refiere al “esoterismo cristiano - al hesicasmo en particular – que mantiene el autor del presente artículo- a poco que no se pierda nunca de vista la diferencia entre “realización metafísica” y “realización mística” (dixit René Guénon; somos nosotros quienes subrayamos) que se relacionan; en efecto, con grados de existencia diferentes, ni entre la “Liberación” y la “salvación”.

(Vers la Tradition)





lunes, 6 de noviembre de 2017

Más allá del Mc-Mindfulness

artículo: mc-mindfulness


Artículo de Ron Purser y David Loy, que pone de manifiesto el peligro de la “comerciacialización” y sobreexplotación del concepto Mindfulness.

Beyond McMindfulness

Más Allá del McMindfulness, por Ron Purser y David Loy
De repente, la meditación mindfulness se ha convertido en un fenómeno de masas, abriéndose camino hacia escuelas, empresas, prisiones y agencias del gobierno incluyendo el ejército americano. Millones de personas están recibiendo beneficios tangibles de su práctica de mindfulness: menos estrés, mejor concentración, quizá un poco más de empatía. No es necesario decir que esto es un gran avance que debe ser bienvenido, pero que tiene una sombra.
La revolución del mindfulness parece ofrecer una panacea universal para resolver casi todas las áreas de las preocupaciones diarias. Libros recientes sobre el tema incluyen: Padres mindfulness, Comer (de forma) mindfulness, Política mindfulness, Terapia mindfulness, Liderazgo mindfulness, Una nación mindfulness, Recuperación mindfulness, El poder del aprendizaje mindfulness, El cerebro mindfulness, El camino del mindfulness a través de la depresión, El camino del mindfulness hacia la autocompasión. Casi diariamente, los medios citan estudios científicos que informan los numerosos beneficios para la salud de la meditación mindfulness y cómo una práctica sencilla puede producir cambios neurológicos en el cerebro.
La popularidad creciente del movimiento mindfulness también se ha convertido en una lucrativa industria artesanal. Los consultores promueven la formación en mindfulness prometiendo que mejorará la eficiencia laboral, reducirán el absentismo e incrementarán las habilidades sociales cruciales para el éxito laboral. Algunos incluso afirman que la formación mindfulness pueden actuar como una “tecnología disruptiva”, reformando incluso las compañías más disfuncionales en organizaciones más amables, compasivas y sostenibles. Hasta el momento, no obstante, no se han publicado estudios empíricos que sostengan dichas afirmaciones.
En sus esfuerzos de promoción, los partidarios de la formación mindfulness habitualmente incluyen en el prólogo que sus programas  están “inspirados en el budismo“. Hay un cierto caché a la hora de decir a los neófitos que el mindfulness es un legado del budismo, una tradición famosa por su antiguedad y sus métodos de meditación probados. Pero, al mismo tiempo, los consultores a menudo aseguran a sus patrocinadores corporativos que su particular marca de mindfulness ha retirado todos los lazos y afiliaciones con los orígenes budistas.
Desligar el mindfulness de su contexto ético y religioso del budismo es un movimiento comprensible para hacer dicha formación como un producto viable en el mercado. Pero la urgencia para secularizar y acomodar el mindfulness a una técnica de mercado puede llevar a una desafortunada desnaturalización de esta antigua práctica, cuyo objetivo es mucho más que aliviar una jaqueca, reducir la presión sanguínea o ayudar a los directivos a estar más centrados y ser más productivos.
Generar una técnica más simplificada y secularizada (lo que algunos críticos empiezan a llamar “McMindfulness“) puede volverla más apetecible al mundo empresarial, pero esta descontextualización del mindfulness de su propósito original de liberación y transmisión de ética social tiene algo de “negocio fáustico“. En lugar de aplicar mindfulness como una forma de despertar a personas y organizaciones de las malsanas raíces de la avaricia, aversión y la ignorancia, habitualmente se moderniza hacia técnicas banales, terapéuticas y de auto-ayuda que en verdad refuerzan esas raíces.
La mayor parte de las opiniones científicas y populares que circulan por los medios han retratado el mindfulness en términos de reducción de estrés y mejora de la atención. Los beneficios de estas habilidades son una herencia sine qua non del mindfulness y es su mayor atractivo para las empresas actuales. Pero el mindfulness, entendido y practicado dentro de la tradición budista, no es meramente una técnica éticamente neutra para reducir el estres y aumentar la concentración. En su lugar, el mindfulness es una cualidad distintiva de la atención que depende y se ve influida por muchos otros factores: la naturaleza de nuestros pensamientos, acciones y palabras, nuestra forma de ganarnos la vida y nuestros esfuerzos para evitar comportamientos poco saludables y desarrollar otros comportamientos que propicien acciones sabias, harmonía social y compasión.
Los budistas diferencian entre el mindfulness correcto (samma sati) y mindfulness incorrecto (miccha sati). La distinción no es moral; la cuestión es si la calidad de la consciencia se caracteriza por tener las intenciones saludables y cualidades mentales positivas que lleven a la prosperidad y al bienestar a los demás y a uno mismo.
De acuerdo con el Canon Pali (las primeras enseñanzas registradas del Buda), incluso una persona que cometa un crimen premeditado y cruel puede estar practicando mindfulness, el mindfulness incorrecto. Claramente, la atención “mindful” y la concentración de un terrorista, un francotirador o un criminal de guante blanco no es la misma cualidad de mindfulness que el Dalai Lama y otros adeptos del budismo han desarrollado. El Mindfulness Correcto está guiado por intenciones y motivaciones que se basan en la contención, estados mentales correctos y conductas éticas, objetivos que incluyen pero superan la reducción del estrés y el incremento de la concentración.
Otro malentendido común es que la meditación mindfulness es un asunto privado e interno. A menudo se comercializa el mindfulness como un método para la autorrealización personal, como una forma de aplazar los problemas y tribulaciones del sofocante mundo laboral. Dicha orientación individualista y consumista hacia la práctica de mindfulness puede ser efectiva para la autoconservación y el desarrollo personal, pero es esencialmente inútil para mitigar las causas del sufrimiento colectivo y empresarial.
Cuando la práctica del mindfulness se paquetiza de esta forma, la interconexión de los motivos personales se pierde. Hay una disociación entre la transformación personal de cada uno y el tipo de transformación social y organizacional que tiene en cuenta las causas y condiciones del sufrimiento en un entorno más amplio. Esta colonización del mindfulness también tiene un efecto de instrumentalización, reorientando la práctica hacia las necesidades del mercado en lugar de una reflexión crítica de las causas de nuestro sufrimiento colectivo o “dukkha social“.
El Buda enfatizó que sus enseñanzas trataban sobre la comprensión y cesación de dukkha (sufrimiento en el sentido más amplio). Así pues, ¿qué ocurre con el dukkha generado por cómo funcionan las instituciones?
Muchos defensores del mundo empresarial argumentan que el cambio transformador comienza en uno mismo. Si la mente de cada uno pudiera estar más centrada y en paz, entonces la transformación social y empresarial vendría después. El problema con esta formulación es que las tres motivaciones que el budismo señala (avaricia, odio e ignorancia) hoy por hoy no están confinadas a las mentes individuales sino que se han institucionalizado en fuerzas más allá del control personal.
Hasta el momento actual, el movimiento del mindfulness ha evitado cualquier consideración seria de por qué el estrés es tan generalizado en las modernas instituciones empresariales. En su lugar, las empresas se han subido a la moda del mindfulness porque desplaza, de manera muy conveniente, la carga de la responsabilidad al individuo: el estrés se encuadra dentro de un problema personal y el mindfulness se ofrece como la medicina correcta que ayuda al empleado a trabajar de manera más calmada y eficiente dentro de un entorno tóxico. Envuelto en un aura de cuidado y humanidad, el mindfulness se pone de moda como una válvula de escape, una manera de liberar la tensión, una técnica para afrontar y adaptarse al estrés del mundo laboral.
El resultado es una versión atomizada y altamente privatizada de la práctica de mindfulness, que se ha confinado en lo que Jeremy Carrette y Richard King (en su libro “Vendiendo Espiritualidad; la conquista silenciosa de la religión“) describen como una orientación acomodaticia. La formación en Mindfulness resulta atractiva porque es un método de moda para suavizar el disconfort de los empleados, promoviendo una aceptación tácita del status quo y un instrumento para mantener la atención centrada en los objetivos empresariales.
En muchos aspectos, la formación del mindfulness en las empresas (con su promesa de que empleados más calmados y menos estresados serán más productivos) tiene muchas similitudes con el movimiento, actualmente desacreditado, de las “relaciones humanas” , populares en las décadas de 1950 y 1960. Esos programas de formación fueron criticados por su uso manipulador de las técnicas de asesoramiento como las de “escucha activa”, establecidas como un método de pacificar a los empleados haciéndoles sentir que se oían sus preocupaciones aunque las condiciones laborales permanecían inalteradas. Esos métodos terminaron siendo conocidos como “Cow psychology”  porque las vacas (Cow en inglés) dóciles producen más leche.
Bhikkhu Bodhi, un monje budista occidental ha advertido: “Ausentes de critica social aguda, las prácticas budistas pueden ser fácilmente utilizadas para justificar y estabilizar el estatus quo, convirtiéndose en un refuerzo del capitalismo consumista“. Desafortunadamente, un punto de vista del mindfulness más ético y socialmente responsable se percibe hoy como una preocupación secundaria, o como una politización innecesaria del viaje personal de auto-realización.
Uno tiene la esperanza de que el movimiento del mindfulness no siga el camino habitual de la mayoría de modas empresariales – entusiasmo desenfrenado, aceptación sin crítica del status quo y desilusión final. Para convertirse en una fuerza genuina para la transformación positiva personal y social, debe reclamar un marco ético y aspirar a propósitos más nobles que tengan en cuenta el bienestar de todos los seres vivos.