LA SUBSIDIARIEDAD, ENTRE LA LIBERTAD Y LA AUTORIDAD
http://www.angelfire.com/folk/celtiberia/
Stéphane Gaudin (*)
¿Qué se puede esperar de la subsidiariedad hoy en día? Este principio que levanta muchas interrogantes ha sido puesto de actualidad por el Tratado de Maastricht, así como gracias a numerosas obras que le han sido dedicadas. Puede resultarnos útil por tanto estudiar un poco más a fondo este concepto que ocupa hoy en día un lugar central en el cuerpo doctrinal de los eco-federalistas europeos.
Durante la Antigüedad el subsidium era un método de organización militar: una línea de tropa permanecía en alerta, por detrás del frente de batalla, dispuesta a dar auxilio en caso de debilidad. Con el tiempo, este método se convirtió en un principio que se extendió al orden filosófico, jurídico, social y político. Sus raíces son muy antiguas, incluso aunque el término "subsidiariedad" parece más reciente. Los trabajos de Aristóteles, de Tomás de Aquino, de Althusius, de Proudhon, la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII (1891), más la Quadragesimo Anno de Pío XII tienen su inspiración en este principio. Más tarde aún, el Papa Pío XII en su Discurso a los Cardenales, el 20 de febrero de 1946, precisará que: "toda autoridad social es por naturaleza subsidiaria".
LOS ORÍGENES DE LA SUBSIDIARIEDAD
En su obra "Política", Aristóteles describe una sociedad orgánica -la Polis- en cuyo seno encajarían jerárquicamente los grupos: familias - pueblos. Cada uno de estos grupos tratarían de ser autosuficientes, pero sin jamás conseguirlo del todo; a excepción de la Polis, considerada como un espacio político total. Aquí es el único cuerpo autónomo - y por tanto perfecto (la autonomía, Autarkeia, era considerada por los antiguos griegos como sinónimo de perfección) - en el que el ciudadano puede desplegar sus potencialidades, de cara al bien común. Este "estado natural", permite a los grupos de los que está constituido, ser "capaces de sobrevivir en el dominio de sus propias actividades":
1. Actividades que se complementan pero que no se solapan entre sí. De esta forma, la Polis respeta la autonomía (auto nomos: que se da a sí mismo sus propias leyes) de los grupos que son competentes para asegurarse a sí mismos sus propios asuntos. Tomás de Aquino retomará por su parte este antiguo principio, con este importante matiz: la persona sucede a la Polis como "substancia primera" (Boecio). La persona es, a imagen de Dios, única, a través de su voluntad, de su conciencia, de sus actos y de su libre albedrío. "La idea de persona, salida del pensamiento cristiano y hasta cierto punto de la cultura escandinava, consagra la dignidad de esta substancia autónoma, a la que ninguna autoridad le está permitido ignorar su existencia utilizándola como medio".
2. El hombre trasciende por tanto a su pertenencia por su relación íntima e individual con Dios, "es miembro de la sociedad en tanto que ser dependiente, obligado a captar de su alrededor, en su entorno social, los elementos vitales y de su desarrollo físico, intelectual y moral. Puesto que es un ser espiritual, cuyas acciones propias son inmanentes , la persona transciende el medio social en el que se encuentra incrustado".
3. Para el pensamiento tomista, el principio de subsidiariedad está al servicio de la persona (que pertenece a pesar de todo a una colectividad) mientras que para Aristóteles, se encuentra al servicio directo de los múltiples grupos - espaciales, "los clanes"; y temporales, los "linajes" - que conforman la Polis.
ALTHUSIUS, PRECURSOR DEL FEDERALISMO
A principios del siglo XVII, un jurista germánico y calvinista, Althusius (1557-1638), rector del Escuela Jurídica de Herborn desde 1602, escribió la gran obra "Política methodice digesta" (1603) que le hará célebre hasta convertirle, hoy en día, en uno de los precursores de la "doctrina" federalista.
Hombre de decisión y de acción, se propone poner en práctica sus ideas en el seno del Síndico de la ciudad portuaria de Emden, en Frisia oriental, para luchar contra la autoridad del conde soberano Enno. Permanecerá en ese cargo hasta su muerte. Althusius es un hombre de su tiempo, que defiende la tradición comunalista y los cuerpos intermedios que son muy numerosos en su época (familias, corporaciones, ligas, gremios, ciudades, provincias...).
Considerando que para ser solidario, es necesario, por encima de todo, ser libre y autónomo, Althusius es un feroz defensor de las comunidades en las que sus miembros respetan las leyes a través del "pacto jurado". Para él, "la política es la ciencia que consiste en unir a los hombres entre ellos para mejor integrarlos en la vida social, de forma que la comunidad permanezca mejor y más fuertemente conservada entre los asociados". A esto es lo que denominará "simbiótica". En esta frase se transluce la influencia aristotélica. Como él, Althusius considera que la sociedad humana no está formada por individuos sino por comunidades que se articulan alrededor de un principio de armonía. Estas comunidades orgánicas, en tanto que "persona representata" (personas morales) son, como cada ciudadano, sujetos de derecho, y gozan de las mismas libertades. Para subsistir, prosperar, realizarse y proyectarse, los hombres se asocian voluntariamente con el fin de paliar los deseos que solos, nunca hubieran podido satisfacer. Si la asociación se reconoce entonces insuficiente, más asociaciones se pueden reunir y se prestan a formar un "jus foederis" (o una confederación) para el bien común. Esta alianza no tiene necesariamente en cuenta necesariamente la proximidad geográfica. Dos comunidades alejadas la una de la otra pueden encontrar intereses e ideales comunes. Dentro de esta perspectiva Althuseriana, solo el pueblo detenta la soberanía "puesto que vive en esferas ya soberanas y casi autosuficientes. La participación en el poder solo se justifica por la autonomía social, que es ante todo un hecho, y se convierte en un derecho por su necesidad natural". Recordemos que en aquella época Alemania era una mosaico de pequeños estados, de ciudades libres y de minúsculos reinos (unos 350). El Estado, en aquella época, no debía intervenir en el interior de estas comunidades; sino que se debía ocupar de asuntos que se delegaban en su competencia, es decir la paz, la defensa, la policía, la moneda. El principio de subsidiariedad era un instrumento jurídico y un freno a las potenciales derivas totalitarias.Su pertenencia al Síndico de Emden, permite a Althusius concretizar socialmente este principio que había quedado como algo puramente filosófico en Aristóteles y Tomás de Aquino. Este pensamiento se iba a perpetuar de nuevo en la época contemporánea con Proudhon.
LA SUBSIDIARIEDAD EN PROUDHON
El principio de subsidiariedad está en el centro mismo de la teoría federalista de Proudhon; la subsidiariedad, según Proudhon, permite equilibrar las relaciones por lo general tirantes entre la autoridad y la libertad. Demasiada autoridad conduce al despotismo, demasiada libertad a la anarquía.En su obra: "El Principio Federativo", aparecido en 1862, afirmaba: "El problema político (...), reducido a su expresión más simple, consiste en encontrar el equilibrio entre dos elementos opuestos, la autoridad y la libertad. Todo falso balance se traduce inmediatamente para el Estado, en desorden y ruina, y para los ciudadanos, en opresión y miseria. En otros términos, las anomalías o perturbaciones en el orden social resultan del antagonismo de estos dos principios; éstos desaparecerán cuando los principios se encuentren coordinados de forma que no se puedan perjudicar el uno al otro". Esta "coordinación" ideal se encuentra en el principio de subsidiariedad. El ciudadano oscila entre estos dos polos (autoridad y libertad), con sus competencias, al servicio de las comunidades simples (familias, talleres, sindicatos) y de las comunidades más complejas (comunas, cantones, regiones, Estados). El fin buscado en cada uno de los escalones es siempre el de la autosuficiencia. El ciudadano conserva, en cada nivel, una parcela de soberanía que le convierte en un actor responsable en el seno de una ciudad federalista, ya no natural -el pacto- sino contractual -el contrato-. La forma del contrato prima sobre la del régimen. Para Proudhon, el enemigo principal sigue siendo primordialmente el centralismo estático y nivelador, ya sea democrático o monárquico. El centralismo beneficiándose de la "incapacidad ciudadana" (criterio por lo demás muy subjetivo) intentará progresivamente inmiscuirse en todos los asuntos sociales privados o públicos, transformando así al ciudadano-activo en sujeto-pasivo. El pensamiento proudhoniano nos advierte que la sociedad debe, en la medida de lo posible, superar al Estado si pretende la mejor vida.
En la misma época, los Papas, buscarán inspiración principalmente en los escritos del italiano Taparelli, del obispo alemán Kettele y del francés La Tour du Pin, para elaborar la "doctrina social de la Iglesia". En fin, los tres tienen en común el pretender rehabilitar los cuerpos intermedios. Para Ketteler (1848): "en tanto que familia, la comuna se basta para cumplir su fin natural, por lo que debemos dejarle libre autonomía...El pueblo gobierna por sí mismo sus propios asuntos: es necesario una escuela práctica de política en la administración comunal, donde se reproducen a pequeña escala los asuntos que son tratados a gran escala en los parlamentos. De esta forma el pueblo adquiere la formación política y la capacidad que hace al hombre sentirse independiente", así el autor podrá añadir las bases necesarias a la práctica de una "ciudadanía ascensional". Taparelli sugiere que: "el todo debe venir en ayuda de la parte y la parte del todo, es decir que la parte no desaparezca en el todo y que el todo no absorba la parte en su unidad". La Tour du Pin, por su parte, propone construir un orden orgánico, natural y jerarquizado, fundado en gran parte sobre las corporaciones. Es necesario, afirma, acabar con el hombre pervertido por el reinado del dinero y de la usura restableciendo una moralidad de la solidaridad e inyectando "Edad Media" en una sociedad cada vez más industrializada. La nostalgia social de La Tour du Pin acabaría inspirando el régimen fuertemente corporativista de Salazar, en Portugal; y en menor medida, el de Mussolini, en Italia.
"EL NUEVO ESTADO" DE FRANÇOIS PERROUX
El economista francés François Perroux ya intuyó los defectos que iban a presentar estos regímenes excesivamente corporativistas, inadaptados a la época contemporánea, indicando que "sin intervención rigurosa del Estado, un sistema corporativo conduce de forma irremisible a la formación de neo-feudalidades económicas". Por tanto, Perroux propone un "Estado Nuevo", puesto que estimaba que el Estado liberal no iba a ser capaz de superar las graves crisis sociales de los años treinta. Fundando, en parte, su teoría económico-social sobre las comunidades de trabajo, compuestas de representantes, de patronos, de asalariados, Perroux estimaba que era necesario contar con un ejecutivo fuerte y una descentralización de funciones sociales: numerosas competencias que hoy en día se confían al Estado estarán aseguradas igual de correctamente, con la misma eficacia y con menor coste en el marco regional, dotado de una existencia, de unos medios de acción efectivos incluidos los relacionados con la comunidad de trabajo. Estos órganos como los engranajes administrativos propiamente dichos se encuentran en situación de asegurar la regularidad y la continuidad de los intercambios entre el Estado y la sociedad. La Revolución Francesa destruiría los cuerpos intermedios, últimos vestigios del feudalismo. El 4 de agosto se hizo tabla rasa de las instituciones medievales para que primaran los engranajes de la República. Poco a poco, el recién creado ciudadano se encuentra solo cara al todopoderoso Estado cada vez más centralizador. El siglo XIX vio surgir el liberalismo triunfante, responsable de numerosos males sociales, siendo el del éxodo rural el más característico. El hombre había dejado de ser la "piedra angular" de la sociedad, puesto que el dinero le había reemplazado. Para contrarrestar esta involución, los Papas van a elaborar la "doctrina social de la Iglesia". Oscilando entre la ingerencia y la no-ingerencia del Estado, la Iglesia critica los excesos del materialismo que disuelve la dignidad, y por tanto la libertad humana. La encíclica Quadragesimo Anno, hace de la subsidiariedad el eje de su reflexión: "Como no se puede quitar a los individuos y dar a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, así tampoco es justo, constituyéndose un grave perju¡cio y perturbación de recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a uña sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero sin destruirlos y absorberlos" (Q.A.79; p.93).
UNA "TERCERA VIA" ESPIRITUAL
Los Papas, en particular León XIII, no pretendían una vuelta a una utópica Edad Media, sino que deseaban un proyecto cristiano de cara a la industrialización de una sociedad, una nueva actitud de cara al materialismo y al individualismo que afectaban de forma especialmente dramática a las clases más desfavorecidas; una "tercera vía" espiritual entre el capitalismo y el socialismo a través de un humanismo teocéntrico, respetuoso de la diversidad y de la riqueza del cuerpo social. Precediendo a la Rerum Novarum, la encíclica Humanum Genus (1884) precisaba: "Mas como no pueden ser iguales las capacidades de los hombres, y distan mucho uno de otro por razón de las fuerzas corporales o del espíritu, y son tantas las diferencias de costumbres, voluntades y temperamentos, nada más repugnante a la razón que el pretender abarcarlo y confundirlo todo y llevar a las leyes de la vida civil tan rigurosa igualdad. Así como la perfecta constitución del cuerpo humano resulta de la juntura y composición de miembros diversos, que, diferentes en forma y funciones, atados y puestos en sus propios lugares, constituyen un organismo hermoso a la vista, vigoroso y apto para bien funcionar, así en la humana sociedad son casi infinitas las diferencias de los individuos que la forman; y si todos fueran iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, nada habría más deforme que semejante sociedad; mientras que si todos, en distinto grado de dignidad, oficios y aptitudes, armoniosamente conspiran al bien común, retratarán la imagen de una ciudad bien constituida y según pide la naturaleza."
Así pues, durante mucho tiempo conducido por la Iglesia Católica a través de su doctrina social, el principio de subsidiariedad volverá a la esfera política en el siglo XX gracias al protagonismo dentro de su cuerpo doctrinal que le asignarán los grupos federalistas militantes por una nueva Europa democrática. Este término ya era familiar en los Estados dotados de estatutos de tipo federal o confederal como Alemania (Länder), Suiza (Cantones) o España (Comunidades Autónomas)...Solo el Estado francés, unitario y centralista desde hace siglos parece alérgico a este concepto; hasta el punto de que el término se encuentra aun ausente de la mayor parte de los diccionarios de la lengua francesa. Hoy en día este principio reaparece correlativamente a la construcción del espacio europeo y con la cuestión de la repartición de las competencias entre las Comunidades y sus Estados miembros (especialmente en el famoso artículo 3b del Tratado de Maastricht)[1], y viene bien recordárselo a ciertos "euroescépticos" asustados por la deriva centralizadora y burocrática bruselense.
¿HACIA UN NUEVO CONCEPTO DE SUBSIDIUM?
Pienso no obstante que conviene evitar considerar el principio de subsidiariedad como el remedio milagroso a nuestro estado de deficiencia democrática. Creo que hoy en día no se dan las condiciones mínimas en la base necesarias para una correcta aplicación de este principio. En efecto, las sociedades modernas industrializadas sufren una fragmentación del cuerpo social en una miríada de individuos reagrupados en estructuras antagonistas y que defienden sus intereses a corto plazo. Consustancial a esta atomización social y a la pérdida de referencias identitarias que supone, desaparece progresivamente el sentimiento natural de pertenencia comunitaria, a menudo en favor de una cultura de empresa artificial y pobre. Añadamos a todo esto la pérdida de la reflexión y de espíritu crítico de nuestros contemporáneos, distraídos de sus deberes de ciudadanía por los medios audiovisuales. Además, las estructuras nacional-estatales están dispuestas a integrarse (y desintegrarse) en la "Megamáquina" (Mumford, Bahro, Latouche) de la economía globalizada cuyos principales corolarios son: el nacimiento de las macro-regiones económicas (ALENA, MERCOSUR, UE, ANSEA..), la intensificación de los intercambios de mercancías, de personas y de capitales, la deslocalización de industrias, la sobreproducción, la aceleración de las transferencias de información, la disminución de los costes de transporte y el aumento del poder de las organización internacionales (ONU, OTAN, etc...).
Atenazada entre la mundialización de los objetivos y la individualización de las servidumbres, este tipo de sociedad no está en disposición de preservar su autonomía y su soberanía. En este contexto, las instituciones de Bruselas tienen todas las de ganar al reclamar la utilización de este principio, que de aplicarse hoy en día, entrañaría de hecho, la instauración de un principio de ingerencia insoportable y sin contrapartida en los asuntos nacionales, regionales y locales de los países europeos. El principio de subsidiariedad necesita para ser efectivamente aplicado la previa recomposición del cuerpo social alrededor de principios mutualistas. Esta recomposición ya está en curso, pero irá cada vez más contra las instituciones legales nacional-estatales y europeas. La legítima voluntad de los pueblos a hacerse cargo de su destino a través de la aparición de estas nuevas comunidades generatrices de solidaridades concretas y de verdadera convivencia, se nutrirá irremediablemente del sistema de partidos y de lobbys portadores de ideologías obsoletas, y que son hoy en día, los únicos beneficiarios del sistema oligárquico vigente.
[1]Artículo 3 B del Tratado de la Comunidad Europea,(TCE):
" La Comunidad actuará dentro de los límites de las competencias que le atribuye el presente Tratado y de los objetivos que éste le asigna.
En los ámbitos que no sean de su competencia exclusiva, la Comunidad intervendrá, conforme al principio de subsidiariedad, sólo en la medida en que los objetivos de la acción pretendida no puedan ser alcanzados de manera suficiente por los Estados miembros, y, por consiguiente, puedan lograrse mejor, debido a la dimensión o a los efectos de la acción contemplada, a nivel comunitario.
Ninguna acción de la Comunidad excederá de lo necesario para alcanzar los objetivos del presente Tratado."
(*) Stéphane Gaudin para Breizh-2004, Movimiento Federalista Bretón y Europeo.
martes, 17 de febrero de 2009
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES
(Diario de Ávila 15 febrero 2009)
Retratos y simplificaciones
Cada vez que vemos retratos de personas de hace 500 años, cuya imagen aun tiene presencia verdadera individual, - que es lo esencial que hace el arte del retrato-, tenemos que preguntarnos necesariamente si es que al famoso hombre moderno le interesa ser él y no otro, tener una presencia real y sentirse entre otras presencias reales. Pero es que ya tiene sus presencias, muy bien documentadas.
Desde que los dos grandes totalitarismos del siglo XX hicieron del crimen un humanismo, y la biografía de cada quien y cada cual se encomendó a denunciantes anónimos, servicios de información y dossiers de la corrección y la ortodoxia estatales, todo el mundo tendría ya asegurado su retrato verdadero y su biografía oficial, en varios soportes técnicos.
Un poco o un mucho como los individuos antes llamados criminales, que ya no existen, porque, aunque todavía habrá en adelante conductas definidas como delitos en los códigos, no habrá ya criminales; y, en el peor de los casos, el crimen sería una variante humanística, una expresión de la subjetividad, que sería de la misma naturaleza creativa que la que produjo la Pasión según san Mateo, aunque desgraciadamente transformada en delito por las circunstancias de la estructura social no adecuada, como lo es nuestra desdichada civilización occidental, greco-romana y judeocristiana.
De aquí que sea tan notable y decidida la determinación de realizar los más queridos ideales hitlerianos, disimulados entonces sin embargo, mientras que hoy son preconizados como Derechos Humanos y descubrimientos de progreso tal y como la filosofía darwinista del siglo IX había afirmado para integrar en ese progreso a la muerte, bajo el nombre entones de higienismo: aborto, eutanasia y asesinato legal de Estado, liquidación de seres humanos inútiles en general.
Es decir, la .estancia misma del Leviathan que es el Estado totalitario dueño de los destinos humaos en cuerpo y alma, adoctrinada bajo la tiranía de la ideología de holocausto, los logotipos y la opinión, el pienso y adiestramiento de Granja, los diseños políticos y comerciales, potitos de mermelada higienizada para el nene y la nena que son servidos en el carrito del progreso.
Suceda lo que suceda, días tras día, se pasa página, y se espera la inanidad de la siguiente, con sus adornos culturales desde luego, cuidando de que sean geniales y minimalistas ocurrencias, porque esto es cuanto tolera nuestro delicado estómago. Y como ya se ironizaba en el tiempo de la República de Weimar, el gran logro artístico-intelectual vuelve a ser salir desnudos a un escenario, trazar dos líneas paralelas, o poner un crucifijo en un inodoro. Pero estamos tan contentos, si logramos tener un amo consensuado y podemos dedicarnos a los asuntos de ingeniería de almas, y también de cuerpos sanos, engorde y matadero.
Todo queda muy simplificado.
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES
(Diario de Ávila 15 febrero 2009)
Retratos y simplificaciones
Cada vez que vemos retratos de personas de hace 500 años, cuya imagen aun tiene presencia verdadera individual, - que es lo esencial que hace el arte del retrato-, tenemos que preguntarnos necesariamente si es que al famoso hombre moderno le interesa ser él y no otro, tener una presencia real y sentirse entre otras presencias reales. Pero es que ya tiene sus presencias, muy bien documentadas.
Desde que los dos grandes totalitarismos del siglo XX hicieron del crimen un humanismo, y la biografía de cada quien y cada cual se encomendó a denunciantes anónimos, servicios de información y dossiers de la corrección y la ortodoxia estatales, todo el mundo tendría ya asegurado su retrato verdadero y su biografía oficial, en varios soportes técnicos.
Un poco o un mucho como los individuos antes llamados criminales, que ya no existen, porque, aunque todavía habrá en adelante conductas definidas como delitos en los códigos, no habrá ya criminales; y, en el peor de los casos, el crimen sería una variante humanística, una expresión de la subjetividad, que sería de la misma naturaleza creativa que la que produjo la Pasión según san Mateo, aunque desgraciadamente transformada en delito por las circunstancias de la estructura social no adecuada, como lo es nuestra desdichada civilización occidental, greco-romana y judeocristiana.
De aquí que sea tan notable y decidida la determinación de realizar los más queridos ideales hitlerianos, disimulados entonces sin embargo, mientras que hoy son preconizados como Derechos Humanos y descubrimientos de progreso tal y como la filosofía darwinista del siglo IX había afirmado para integrar en ese progreso a la muerte, bajo el nombre entones de higienismo: aborto, eutanasia y asesinato legal de Estado, liquidación de seres humanos inútiles en general.
Es decir, la .estancia misma del Leviathan que es el Estado totalitario dueño de los destinos humaos en cuerpo y alma, adoctrinada bajo la tiranía de la ideología de holocausto, los logotipos y la opinión, el pienso y adiestramiento de Granja, los diseños políticos y comerciales, potitos de mermelada higienizada para el nene y la nena que son servidos en el carrito del progreso.
Suceda lo que suceda, días tras día, se pasa página, y se espera la inanidad de la siguiente, con sus adornos culturales desde luego, cuidando de que sean geniales y minimalistas ocurrencias, porque esto es cuanto tolera nuestro delicado estómago. Y como ya se ironizaba en el tiempo de la República de Weimar, el gran logro artístico-intelectual vuelve a ser salir desnudos a un escenario, trazar dos líneas paralelas, o poner un crucifijo en un inodoro. Pero estamos tan contentos, si logramos tener un amo consensuado y podemos dedicarnos a los asuntos de ingeniería de almas, y también de cuerpos sanos, engorde y matadero.
Todo queda muy simplificado.
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lunes, 16 de febrero de 2009
Los españoles están pagando la bala que les va a matar
PODEROSA RED ELÉCTRICA
LOS ESPAÑOLES ESTÁN PAGANDO LA BALA QUE LES VA A MATAR
(Boletín Libertad Cautiva nº 20
1 septiembre 2007, C. Claudio Coello 1º Izda 28001 Madrid)
Los suministros dependen de una mano que los puede ahogar
por Mankak Mista
He venido siguiendo las informaciones que va dando en sus boletines «Investigación Libre» y «Libertad Cautiva», durante muchos años, y me han llamado la atención sus muy oportunos avisos y su nula repercusión en los ciudadanos y los gobernantes de su país, que están sufriendo las primeras consecuencias de un desastre anunciado, que se deja llegar, cruzando los brazos.
En «Investigación Libre»,nº 21, 1 de julio de 1991, comunicó la celebración de su II Demostración de los medios técnicos obtenidos en su Instituto Auxiliar deEstudios Ecoantropológicos, con pequeñas autocentrales eléctricas para recuperar la «individualización energética», que los ciudadanos tenían hace siglo y medio.
Entonces podían sobrevivir, con recursos múltiples, en caso de cualquier conflicto, catástrofe o guerra. La gente disponía de leña y carbón para sus chimeneas, braseros, hornos y cocinas, de telas y ropas, de pozos y aljibes, de bodegas, corrales, huertos y campo.
En la actualidad, ¿Cuánto resistirá la gente en su casa sin corriente y sin comunicaciones ni transportes?. ¿Tres cuatro, cinco o seis días?. En los pueblos estarán casi lo mismo. Los mercados y supermercados están en todas partes y por lo general todo el mundo tiene neveras.
¿Se acuerdan de la espada de Damocles?. Un corte del suministro eléctrico total, depende de un dedo que baje una palanca. Se dice que el apagón de Nueva York, fue un ensayo de dominio de red. La vejez y la sobrecarga de las líneas, con apagones de horas o pocos días, en áreas limitadas, sólo afectan a consumidores que, cuando surja una situación seria, verán, en conjunto, que las asociaciones que les parecen protectoras, son gubernativas.
Apagones en California, Madrid, Valencia, Barcelona y otras poblaciones, advierten que las compañías que contratan el suministro con los particulares y las industrias, dependen de la red eléctrica general y su control.
Las energías alternativas, que podrían servir para conseguir la individualización energética de una proporción creciente de personas, están siendo también absorbidas por la red eléctrica general, al ser conectadas a ellas como suministradoras.
Le dan sus aportes intermitentes que se suman a las contaminaciones y los retornos de
armónicos, que sobrecargan las líneas, contribuyendo a su calentamiento, quemas de transformadores y otras averías. Llevadas por este camino controlado, compensando su baja rentabilidad con subvenciones y ventajas, acabarán en la ruina, cuando convenga.
Mucha gente cree y se la deja creer, que quien lleva la luz a su domicilio es la compañía con la que tiene contratado el servicio y no repara en que todas se sirven de la misma línea. Cobran la parte de la energía que sirven y extras, con independencia de la que entreguen como fuentes.
Señor Prada, apoyo su llamada de atención. Es urgente lograr suficientes puntos estratégicos, con autocentrales individuales, para seguridad particular y colectiva, en mercados de bienes perecederos y servicios básicos. Hace veinte años presentó el sistema de conexiones de luz fría, de Jaime Santana, y siguen muriendo miles de mineros en explosiones de grisú. Con la misma inercia, los consumidores que están cayendo en el cepo energético, nunca saldrán de su ceguera.
LOS ESPAÑOLES ESTÁN PAGANDO LA BALA QUE LES VA A MATAR
(Boletín Libertad Cautiva nº 20
1 septiembre 2007, C. Claudio Coello 1º Izda 28001 Madrid)
Los suministros dependen de una mano que los puede ahogar
por Mankak Mista
He venido siguiendo las informaciones que va dando en sus boletines «Investigación Libre» y «Libertad Cautiva», durante muchos años, y me han llamado la atención sus muy oportunos avisos y su nula repercusión en los ciudadanos y los gobernantes de su país, que están sufriendo las primeras consecuencias de un desastre anunciado, que se deja llegar, cruzando los brazos.
En «Investigación Libre»,nº 21, 1 de julio de 1991, comunicó la celebración de su II Demostración de los medios técnicos obtenidos en su Instituto Auxiliar deEstudios Ecoantropológicos, con pequeñas autocentrales eléctricas para recuperar la «individualización energética», que los ciudadanos tenían hace siglo y medio.
Entonces podían sobrevivir, con recursos múltiples, en caso de cualquier conflicto, catástrofe o guerra. La gente disponía de leña y carbón para sus chimeneas, braseros, hornos y cocinas, de telas y ropas, de pozos y aljibes, de bodegas, corrales, huertos y campo.
En la actualidad, ¿Cuánto resistirá la gente en su casa sin corriente y sin comunicaciones ni transportes?. ¿Tres cuatro, cinco o seis días?. En los pueblos estarán casi lo mismo. Los mercados y supermercados están en todas partes y por lo general todo el mundo tiene neveras.
¿Se acuerdan de la espada de Damocles?. Un corte del suministro eléctrico total, depende de un dedo que baje una palanca. Se dice que el apagón de Nueva York, fue un ensayo de dominio de red. La vejez y la sobrecarga de las líneas, con apagones de horas o pocos días, en áreas limitadas, sólo afectan a consumidores que, cuando surja una situación seria, verán, en conjunto, que las asociaciones que les parecen protectoras, son gubernativas.
Apagones en California, Madrid, Valencia, Barcelona y otras poblaciones, advierten que las compañías que contratan el suministro con los particulares y las industrias, dependen de la red eléctrica general y su control.
Las energías alternativas, que podrían servir para conseguir la individualización energética de una proporción creciente de personas, están siendo también absorbidas por la red eléctrica general, al ser conectadas a ellas como suministradoras.
Le dan sus aportes intermitentes que se suman a las contaminaciones y los retornos de
armónicos, que sobrecargan las líneas, contribuyendo a su calentamiento, quemas de transformadores y otras averías. Llevadas por este camino controlado, compensando su baja rentabilidad con subvenciones y ventajas, acabarán en la ruina, cuando convenga.
Mucha gente cree y se la deja creer, que quien lleva la luz a su domicilio es la compañía con la que tiene contratado el servicio y no repara en que todas se sirven de la misma línea. Cobran la parte de la energía que sirven y extras, con independencia de la que entreguen como fuentes.
Señor Prada, apoyo su llamada de atención. Es urgente lograr suficientes puntos estratégicos, con autocentrales individuales, para seguridad particular y colectiva, en mercados de bienes perecederos y servicios básicos. Hace veinte años presentó el sistema de conexiones de luz fría, de Jaime Santana, y siguen muriendo miles de mineros en explosiones de grisú. Con la misma inercia, los consumidores que están cayendo en el cepo energético, nunca saldrán de su ceguera.
martes, 3 de febrero de 2009
Karamazov en autobús (José Jiménez Lozano, Diario de Ávila 1-2-2009)
A LA LUZ DE UNA CANDELA/ JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, Premio Cervantes
(Diario de Ávila1 febrero 2009 )
Karamazov en autobús
Este asunto del anuncio en autobuses de una improbable existencia de Dios, y de una invitación al disfrute de la vida, como si se tratase de una consecuencia necesaria, no es otra cosa, al fin y al cabo, que un intento de fastidiar, si se puede, a las gentes cristianas europeas, ya que esto se hace en capitales europeas, pero no en Ryad, pongamos por caso. Pero hay que reconocer que este trágala, que se supone un producto de la democracia avanzada es puro pensamiento débil, y casi tan divertido como aquella votación de los años previos a la Guerra Civil en los que, en la sede del Ateneo de Madrid se votó tranquilamente la inexistencia de Dios, sin que aquellas grandes cabezas tuvieran ni barrunto, al parecer, de la tremenda página de Nietzsche del anuncio de la muerte de Dios, hecho por boca de un loco, en el mercado.
Pero es que estos anuncios publicitarios de los autobuses no se prestan a mucho discurso, ciertamente, y es seguro que no va a desasosegar á nadie con filosofías hacia las tesis sartrianas, pascalianas, o materialistas de varias clases, estos asuntos son muchas y muy molestas cavilaciones por estas fechas. Pero lo que nos recuerdan inevitablemente, y como yendo de suyo, es la vieja escena del viejo Karamazov hablando con sus hijos, Iván y Aliosha, después de la comida familiar, en el momento en que pregunta a Iván: «Por última vez y decididamente, ¿hay Dios o no lo hay? ¡Por última vez te lo pregunto!
- Y por última vez te contesto que no lo hay.
- ¿Quién se burla así de los hombres, Iván?
- El diablo debe de ser - rió Iván Fiodorovich.
- Pero ¿hay diablo?
- No, tampoco hay diablo.
- Lástima. El demonio sabe lo que yo haría con el primero que inventó a Dios. Ahorcarle sería poco.
- Civilización no habría en absoluto si no se hubiera inventado a Dios.
- ¿Qué no habría? ¿Si no hubiese Dios?
- Ni coñac tampoco habría. Y el coñac, a pesar de todo, le gusta a usted tomarlo.
- Detente, detente, querido, una copita más».
Así es de divertida y seria la escena de Los hermanos Karamazov a la que me refiero; y, desde luego, podemos imaginarnos a Iván Karamazov viajando en esos autobuses, y siguiendo el juego: «Pero si no hay Dios, no hay coñac, señores». Quienes le escuchan se quedan perplejos, aunque no del mismo modo que quienes oían al loco del mercado de Nietzsche, porque la gran cuestión transcendente, ahora, ya sólo es el coñac.
Un ateo serio, precisamente porque parte de que no hay Dios, sabe que tampoco puede haber ninguna realidad que sea entitativa y no accidental; y, si vive en una cristiandad mundana, posee un espíritu más profundo –decía Kierkegaard -, y advierte a esa cristiandad que no puede tratar de acordar su fe con «el uso delicioso y criminal del mundo».
Lo demás son politiquerías y agnosticismos, a los que no parece importar mucho el destino humano, sino asuntos de venta de productos de última ocurrencia; probables o improbables es lo mismo.
(Diario de Ávila1 febrero 2009 )
Karamazov en autobús
Este asunto del anuncio en autobuses de una improbable existencia de Dios, y de una invitación al disfrute de la vida, como si se tratase de una consecuencia necesaria, no es otra cosa, al fin y al cabo, que un intento de fastidiar, si se puede, a las gentes cristianas europeas, ya que esto se hace en capitales europeas, pero no en Ryad, pongamos por caso. Pero hay que reconocer que este trágala, que se supone un producto de la democracia avanzada es puro pensamiento débil, y casi tan divertido como aquella votación de los años previos a la Guerra Civil en los que, en la sede del Ateneo de Madrid se votó tranquilamente la inexistencia de Dios, sin que aquellas grandes cabezas tuvieran ni barrunto, al parecer, de la tremenda página de Nietzsche del anuncio de la muerte de Dios, hecho por boca de un loco, en el mercado.
Pero es que estos anuncios publicitarios de los autobuses no se prestan a mucho discurso, ciertamente, y es seguro que no va a desasosegar á nadie con filosofías hacia las tesis sartrianas, pascalianas, o materialistas de varias clases, estos asuntos son muchas y muy molestas cavilaciones por estas fechas. Pero lo que nos recuerdan inevitablemente, y como yendo de suyo, es la vieja escena del viejo Karamazov hablando con sus hijos, Iván y Aliosha, después de la comida familiar, en el momento en que pregunta a Iván: «Por última vez y decididamente, ¿hay Dios o no lo hay? ¡Por última vez te lo pregunto!
- Y por última vez te contesto que no lo hay.
- ¿Quién se burla así de los hombres, Iván?
- El diablo debe de ser - rió Iván Fiodorovich.
- Pero ¿hay diablo?
- No, tampoco hay diablo.
- Lástima. El demonio sabe lo que yo haría con el primero que inventó a Dios. Ahorcarle sería poco.
- Civilización no habría en absoluto si no se hubiera inventado a Dios.
- ¿Qué no habría? ¿Si no hubiese Dios?
- Ni coñac tampoco habría. Y el coñac, a pesar de todo, le gusta a usted tomarlo.
- Detente, detente, querido, una copita más».
Así es de divertida y seria la escena de Los hermanos Karamazov a la que me refiero; y, desde luego, podemos imaginarnos a Iván Karamazov viajando en esos autobuses, y siguiendo el juego: «Pero si no hay Dios, no hay coñac, señores». Quienes le escuchan se quedan perplejos, aunque no del mismo modo que quienes oían al loco del mercado de Nietzsche, porque la gran cuestión transcendente, ahora, ya sólo es el coñac.
Un ateo serio, precisamente porque parte de que no hay Dios, sabe que tampoco puede haber ninguna realidad que sea entitativa y no accidental; y, si vive en una cristiandad mundana, posee un espíritu más profundo –decía Kierkegaard -, y advierte a esa cristiandad que no puede tratar de acordar su fe con «el uso delicioso y criminal del mundo».
Lo demás son politiquerías y agnosticismos, a los que no parece importar mucho el destino humano, sino asuntos de venta de productos de última ocurrencia; probables o improbables es lo mismo.
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lunes, 26 de enero de 2009
Menos inmigrantes y más dependientes (Enrique Arias Vega, Diario de Ávila 24-1-2009)
A CONTRACORRIENTEI ENRIQUE ARIAS VEGA
(DIARIO DE ÁVILA SÁBADO 24 DE ENERO DE 2009)
Menos inmigrantes, y más dependientes
La crisis económica está dando al traste con todo, incluso con las estadísticas. No hace tanto, la Fundación Sistema, que preside Alfonso Guerra, pronosticaba que de mantenerse su ritmo de aumento, habría 15,3 millones de extranjeros en 2015; o sea, el 27 por ciento de la población total. Como en España ya no crece más que el desempleo, muchos inmigrantes en potencia prefieren lógicamente ser pobres en su casa que padecer la pobreza aquí. Por eso, el INE acaba de predecir que el número de extranjeros en 2018 solo será de cinco millones escasos; es decir, el diez por ciento de los habitantes en aquel año.
No sé si serán ciertas o no esas previsiones. También ignoro cuánto tiempo durará la crisis económica, aunque tanto el ministro Solbes, como el comisario europeo Almunia -y hasta el incorregible optimista Rodríguez Zapatero van reconociendo cada día que pasa que la recesión será más profunda, duradera y de difícil salida de lo pronosticado. Lo cierto es que la falta de nueva mano de obra de reemplazo complicará aún más la solución de la crisis. De confirmarse las estadísticas, dentro de diez años podemos encontramos con una mayor población joven -los hijos de los inmigrantes actuales- y otra aun más elevada de gente de tercera edad, dado que la esperanza de vida de nuestros conciudadanos aumentará casi dos años.
¡Menudo panorama Si ya ahora, con un paro que ronda el 14 por ciento, nos hemos pulido el superávit público acumulado durante los últimos años y hemos entrado en un pavoroso déficit a un coste creciente, ¿qué no nos pasará cuando el desempleo alcance el 20 por ciento, tengamos entonces las arcas públicas esquilmadas, no nos quede dinero para inversiones productivas y hayamos de pagar una deuda que habremos contratado en condiciones penosas?
Lo peor es que cuando tal hipótesis acontezca tendremos una población menor de 16 años un 13,1 por ciento más alta que la actual y un censo de mayores de 64 años un 19,2 por ciento superior al de ahora. O sea, que mientras en la actualidad el 53 por ciento de la población debe atender sus necesidades y las del resto de los ciudadanos dependientes, dentro de diez años ese esfuerzo le corresponderá al 47 por ciento. Ello, en el supuesto de que todos tuviesen trabajo. Con un paro como el de ahora, serían sólo cada cuatro personas las que deban producir lo que consuman cada diez. ¡La leche!
Se argüirá que todo esto sólo es catastrofismo interesado. Pero me gustaría que alguien aportase estadísticas creíbles que lo desmientan. Si no, ignorar la desagradable realidad podrá ser más tranquilizador a corto plazo, pero muchísimo más insensato si aspiramos de verdad a superarla.
(DIARIO DE ÁVILA SÁBADO 24 DE ENERO DE 2009)
Menos inmigrantes, y más dependientes
La crisis económica está dando al traste con todo, incluso con las estadísticas. No hace tanto, la Fundación Sistema, que preside Alfonso Guerra, pronosticaba que de mantenerse su ritmo de aumento, habría 15,3 millones de extranjeros en 2015; o sea, el 27 por ciento de la población total. Como en España ya no crece más que el desempleo, muchos inmigrantes en potencia prefieren lógicamente ser pobres en su casa que padecer la pobreza aquí. Por eso, el INE acaba de predecir que el número de extranjeros en 2018 solo será de cinco millones escasos; es decir, el diez por ciento de los habitantes en aquel año.
No sé si serán ciertas o no esas previsiones. También ignoro cuánto tiempo durará la crisis económica, aunque tanto el ministro Solbes, como el comisario europeo Almunia -y hasta el incorregible optimista Rodríguez Zapatero van reconociendo cada día que pasa que la recesión será más profunda, duradera y de difícil salida de lo pronosticado. Lo cierto es que la falta de nueva mano de obra de reemplazo complicará aún más la solución de la crisis. De confirmarse las estadísticas, dentro de diez años podemos encontramos con una mayor población joven -los hijos de los inmigrantes actuales- y otra aun más elevada de gente de tercera edad, dado que la esperanza de vida de nuestros conciudadanos aumentará casi dos años.
¡Menudo panorama Si ya ahora, con un paro que ronda el 14 por ciento, nos hemos pulido el superávit público acumulado durante los últimos años y hemos entrado en un pavoroso déficit a un coste creciente, ¿qué no nos pasará cuando el desempleo alcance el 20 por ciento, tengamos entonces las arcas públicas esquilmadas, no nos quede dinero para inversiones productivas y hayamos de pagar una deuda que habremos contratado en condiciones penosas?
Lo peor es que cuando tal hipótesis acontezca tendremos una población menor de 16 años un 13,1 por ciento más alta que la actual y un censo de mayores de 64 años un 19,2 por ciento superior al de ahora. O sea, que mientras en la actualidad el 53 por ciento de la población debe atender sus necesidades y las del resto de los ciudadanos dependientes, dentro de diez años ese esfuerzo le corresponderá al 47 por ciento. Ello, en el supuesto de que todos tuviesen trabajo. Con un paro como el de ahora, serían sólo cada cuatro personas las que deban producir lo que consuman cada diez. ¡La leche!
Se argüirá que todo esto sólo es catastrofismo interesado. Pero me gustaría que alguien aportase estadísticas creíbles que lo desmientan. Si no, ignorar la desagradable realidad podrá ser más tranquilizador a corto plazo, pero muchísimo más insensato si aspiramos de verdad a superarla.
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Enrique Arias Vega
martes, 13 de enero de 2009
Contención, educación, postmodernidad (Dr. Aníbal D'Angelo Rodriguez, Buenos Aires 2004)
Contención, Educación, Post-modernidad
por el Dr. Aníbal D´Angelo RodríguezTomado de Revista Cabildo, Bs.As., noviembre de 2004, pp. 27-30.
Contención.
Con cualquier motivo, cada vez que se habla de escuelas y colegios, salta el sustantivo “contención”, el adjetivo “contenido” y el verbo “contener”.El diccionario de la Academia da, de este último, tres acepciones
1. Llevar o encerrar dentro de sí una cosa a otra;
2. Reprimir o sujetar el movimiento o impulso de un cuerpo;
3. Reprimir o moderar una pasión.
Desde luego, hay que descartar la tercera acepción. Nada más ajeno a la cultura moderna que semejante idea. Las pasiones tienen vía libre y a eso se lo conoce con el nombre de “libertad”. Veamos entonces la segunda acepción de la palabra: reprimir o sujetar a algo o a alguien. La primera idea que se nos viene a la mente es que, puesto que “reprimir” está prohibido, se ha acudido a la palabra contención para reemplazar una idea nefanda para la modernidad. Pero me parece que aquí hay algo más que el escamoteo de un término y su reemplazo por un sinónimo. En definitiva, la educación moderna no sabe qué hacer con el supuesto objeto de sus desvelos, es decir el alumno, el “educando”. Guiada por una psicología sin alma, enredada en los laberintos de una pedagogía que no sabe pasar más allá de los “métodos”, el alumno ha terminado por convertirse en una incógnita y, eventualmente, en un peligro. Si hasta ha empezado a hablarse del riesgo educacional como una clase muy especial –y muy aguda- del riesgo laboral. Con sus agresiones físicas cada vez más comunes pero sobre todo con su indiferencia cada vez más profunda, con su desapego cada vez más acentuado, el alumno se ha convertido en un desconocido, en un ser del que cualquier cosa puede esperarse, desde una cuchillada hasta una mirada de infinito desprecio. Me corrijo: el desprecio es –al fin y al cabo- una cierta relación entre personas. El que desprecia le está diciendo al despreciado: “Te he pesado y medido y te rechazo por lo que eres”. La actitud del alumno posmoderno es mucho peor. Se puede traducir simplemente en “No tengo interés en vos, ni en pesarte ni en medirte. No tengo interés en lo que pretendes enseñarme. Para decirlo todo de una vez: no tengo interés en nada. Y de la cultura socialmente vigente, no de tus envejecidas enseñanzas, saco como conclusión que puedo hacer –y probablemente intentaré hacer- cuanto se me venga en gana”.
En estas condiciones debe entenderse lo de la “contención”. El alumno es como una bomba de tiempo cuyo reloj nadie sabe cuándo va a dar la señal de estallar. Entonces hay que contenerlo, es decir “contentarlo” (esa es la verdadera traducción de la palabra) para demorar lo más posible el estallido. O –en todo caso- que acontezca lejos, en el tiempo y en el espacio, de las aulas. Y eso, al fin y al cabo, más o menos se logra. Chicos que matan a tres de sus compañeros y hieren a cinco, son pocos. (Este es el argumento de un lamentable sueltito de Orlando Barone en La Nación del 3 de Octubre [2004])
La mayoría de los alumnos, ya lejos de las aulas, cuando se mira en el espejo y ve que nada serio ha aprendido, que nada le han dicho ni sabe sobre el sentido de su vida, estalla en mil pedazos y se convierte en la nada que le han metido en el alma durante su paso por las escuelas, colegios y universidades, cuando apenas si ponía en práctica la primera acepción del verbo contener: estaba dentro de un aula en vez de vagar por las calles. Y no mucho más.
Educación y contención.
Desde luego, hay que agregar que nada más opuesto a la educación que la contención. Aún en la primera y casi inocente versión de la contención, cuando se refería simplemente a sacar a los chicos de las calles y meterlos en un colegio pensando que de esa manera consumirían menos drogas, realizarían menos asaltos y golpearían a menos gente. Porque educar (e-ducere) tiene la misma raíz que conducir (con-ducere) y consiste precisamente en llevar al educando a donde debe llegar para ser el mismo en su versión mejor.
En ese “ser lo que se debe ser” bajo la amenaza de –en caso contrario- “ser nada” que San Martín aprendió de los griegos. O sea, se opone aquí una educación que conduce a algún lado y una contención que mantiene al alumno inmóvil aunque intentando –eso sí- llenarlo de conocimientos. Sólo que no se aprende ni literatura, ni inglés, ni matemática para saber literatura, inglés o matemática. Las asignaturas son los instrumentos para embellecer, mejorar y desarrollar al máximo de sus posibilidades el alma de los educandos. Todo esto no niega ni las “salidas laborales” que tanto preocupan a nuestros especialistas, ni los estudios sobre metodologías mejores o peores que ocupan hoy un espacio desproporcionado. Simplemente relega todo eso al papel instrumental y secundario que tiene y pone el acento en un proceso que debe ser difícil (“no hay métodos fáciles de aprender cosas difíciles”: Chesterton) pero gozoso para el profesor y el alumno, al menos en la perspectiva que dan los años, cuando se borran los inevitables accidentes de la ruta.
Pero esta educación moderna se empantana en los métodos y su himno debería ser el que canta Serrat con letra de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y entonces ¿cómo podrían convencer a los convocados a las aulas que tiene sentido seguir un camino tan marcado como el de la enseñanza, que hasta tiene “programas” como mapas de recorrido? ¿Hay camino o no hay camino?. Y si lo hay, ¿lleva a alguna parte?.
Convencer a alguien que llega a las aulas con el alma ya impregnada del relativismo de la cultura actual de que vale la pena un esfuerzo cuya meta se ha desdibujado hasta borrarse… es tarea no difícil sino imposible. El único reemplazo a mano es el de la utilidad y de la “salida laboral”. Pero en primer lugar esa salida ya no es tan clara como lo era hace cincuenta años y los “medios” nos regalan los ojos día a día con las imágenes de señores y señoras (y hasta señoritas) que con tercer grado aprobado –con suerte- se ganan muy bien la vida pateando una pelota o moviendo la colita en las pasarelas.
Lo de la utilidad de las aulas naufraga así lastimosamente. Por otra parte, ya Platón (La República, Libro II) ponía entre los bienes “penosos” aquellos que se refieren al “ejercicio de cualquier profesión lucrativa”. Se aprecian porque nos son útiles y pueden ser útiles a los demás, pero no pueden compararse a aquellos que se aprecian por sí mismos, como la alegría y la virtud. Dos cosas que han huido de las aulas modernas. Ya no hay la alegría de saber ni se busca el goce de la virtud ni de la sabiduría. Pero si ha desaparecido hasta la minúscula pero apreciable alegría propia de la juventud, esa que estalla sin motivo preciso, por el solo hecho de ser jóvenes. Una violencia apenas contenida, un turbio resentimiento contra todo lo noble, un espeso magma sexual que inunda las aulas precozmente y las mutila… ése es el clima de nuestras aulas y por eso “contener” al alumno en ellas es ya una hazaña digna de Hércules.
Y muy pocos directivos o profesores alcanzan la estatura del mitológico protagonista de los doce trabajos, aunque a veces tengan que tener esos doce trabajos para alcanzar un sueldo apreciable.
Educación y posmodernidad.
Es que la educación de nuestros tiempos se ha convertido en un teorema sin solución, como el de Fermat. Si educar es, como dijimos, llevar al alumno a algún lado (o mejor, ayudar al alumno a que llegue por su pie a algún lado) entonces el relativismo reinante equivale a la muerte de la educación tal como se la entendió por milenios: un proceso que exige del alumno la actitud (ya que no el conocimiento) previa de que hay algún lado al que ir. Pero esa actitud es rigurosamente incompatible con un mundo en que ya no hay verdad sino verdades que cada cual hace a su gusto, en el que ya no hay bien o mal sino “valores” que cada uno construye como se le da la gana.
Esta situación pone inexorablemente al alumno en la más profunda imposibilidad de pisar siquiera el umbral del conocimiento auténtico, que comienza con las preguntas ¿qué es esto? ¿dónde estoy, de dónde vengo y adónde voy? No hay educación sin pregunta por el ser, sin conciencia de las raíces, es decir sin tradición. En la revista Ñ de Clarín del 16/10/04 le dan la palabra (y una página) a un señor Lecuna, que es –parece- “educador e investigador pedagógico en management educativo” (sabe Dios lo que será ese oficio). Comienza no del todo mal, lamentando la disolución de los “roles sociales paradigmáticos: papá, mamá, la maestra, el policía y el sentido de pertenencia e identidad nacional” pero luego tropieza en el feo bache de una cita de Sarmiento para el cual “la educación no debe tener otro fin que el aumentar (las) fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las posea”.
Bueno, que lo creyera Don Domingo Faustino en la segunda mitad del siglo XIX, lo entiendo. Pero es difícil aceptar que se repita hoy esa idea, justo cuando asistimos a las exequias de una educación inspirada en ella. Es como pretender resucitar a un muerto de tuberculosis rociándolo con una dosis generosa de bacilos de Koch. Por otra parte, la cultura posmoderna tiene dos versiones: una para imbéciles, difundida por la televisión. Y otra para… imbéciles también, pero entonces cultos. O por lo menos leídos.
Los pocos establecimientos educativos que tratan de escapar de este esquema se dedican, en definitiva, al trabajo de Penélope. Tejen por la mañana, en las aulas, lo que la TV desteje por las noches en el hogar. Y después se asombran de que los alumnos practiquen una violencia emparentada con la de los animales (aunque peor, porque la de estos nunca es gratuita).
A mí no me admira que un educando reparta balazos como confites entre sus compañeros. Lo que me admira es que no arrojen todos los días granadas de mano en unas aulas que los convocan a un esfuerzo duro sin explicarles jamás nada que se acerque siquiera a sus verdaderas preocupaciones. Por ejemplo, el sentido de sus vidas.
Publicado por Cruzamante en 13:53
http://cruzamante-actualidad.blogspot.com/2009/01/contencin-educacin-post-modernidad.html
por el Dr. Aníbal D´Angelo RodríguezTomado de Revista Cabildo, Bs.As., noviembre de 2004, pp. 27-30.
Contención.
Con cualquier motivo, cada vez que se habla de escuelas y colegios, salta el sustantivo “contención”, el adjetivo “contenido” y el verbo “contener”.El diccionario de la Academia da, de este último, tres acepciones
1. Llevar o encerrar dentro de sí una cosa a otra;
2. Reprimir o sujetar el movimiento o impulso de un cuerpo;
3. Reprimir o moderar una pasión.
Desde luego, hay que descartar la tercera acepción. Nada más ajeno a la cultura moderna que semejante idea. Las pasiones tienen vía libre y a eso se lo conoce con el nombre de “libertad”. Veamos entonces la segunda acepción de la palabra: reprimir o sujetar a algo o a alguien. La primera idea que se nos viene a la mente es que, puesto que “reprimir” está prohibido, se ha acudido a la palabra contención para reemplazar una idea nefanda para la modernidad. Pero me parece que aquí hay algo más que el escamoteo de un término y su reemplazo por un sinónimo. En definitiva, la educación moderna no sabe qué hacer con el supuesto objeto de sus desvelos, es decir el alumno, el “educando”. Guiada por una psicología sin alma, enredada en los laberintos de una pedagogía que no sabe pasar más allá de los “métodos”, el alumno ha terminado por convertirse en una incógnita y, eventualmente, en un peligro. Si hasta ha empezado a hablarse del riesgo educacional como una clase muy especial –y muy aguda- del riesgo laboral. Con sus agresiones físicas cada vez más comunes pero sobre todo con su indiferencia cada vez más profunda, con su desapego cada vez más acentuado, el alumno se ha convertido en un desconocido, en un ser del que cualquier cosa puede esperarse, desde una cuchillada hasta una mirada de infinito desprecio. Me corrijo: el desprecio es –al fin y al cabo- una cierta relación entre personas. El que desprecia le está diciendo al despreciado: “Te he pesado y medido y te rechazo por lo que eres”. La actitud del alumno posmoderno es mucho peor. Se puede traducir simplemente en “No tengo interés en vos, ni en pesarte ni en medirte. No tengo interés en lo que pretendes enseñarme. Para decirlo todo de una vez: no tengo interés en nada. Y de la cultura socialmente vigente, no de tus envejecidas enseñanzas, saco como conclusión que puedo hacer –y probablemente intentaré hacer- cuanto se me venga en gana”.
En estas condiciones debe entenderse lo de la “contención”. El alumno es como una bomba de tiempo cuyo reloj nadie sabe cuándo va a dar la señal de estallar. Entonces hay que contenerlo, es decir “contentarlo” (esa es la verdadera traducción de la palabra) para demorar lo más posible el estallido. O –en todo caso- que acontezca lejos, en el tiempo y en el espacio, de las aulas. Y eso, al fin y al cabo, más o menos se logra. Chicos que matan a tres de sus compañeros y hieren a cinco, son pocos. (Este es el argumento de un lamentable sueltito de Orlando Barone en La Nación del 3 de Octubre [2004])
La mayoría de los alumnos, ya lejos de las aulas, cuando se mira en el espejo y ve que nada serio ha aprendido, que nada le han dicho ni sabe sobre el sentido de su vida, estalla en mil pedazos y se convierte en la nada que le han metido en el alma durante su paso por las escuelas, colegios y universidades, cuando apenas si ponía en práctica la primera acepción del verbo contener: estaba dentro de un aula en vez de vagar por las calles. Y no mucho más.
Educación y contención.
Desde luego, hay que agregar que nada más opuesto a la educación que la contención. Aún en la primera y casi inocente versión de la contención, cuando se refería simplemente a sacar a los chicos de las calles y meterlos en un colegio pensando que de esa manera consumirían menos drogas, realizarían menos asaltos y golpearían a menos gente. Porque educar (e-ducere) tiene la misma raíz que conducir (con-ducere) y consiste precisamente en llevar al educando a donde debe llegar para ser el mismo en su versión mejor.
En ese “ser lo que se debe ser” bajo la amenaza de –en caso contrario- “ser nada” que San Martín aprendió de los griegos. O sea, se opone aquí una educación que conduce a algún lado y una contención que mantiene al alumno inmóvil aunque intentando –eso sí- llenarlo de conocimientos. Sólo que no se aprende ni literatura, ni inglés, ni matemática para saber literatura, inglés o matemática. Las asignaturas son los instrumentos para embellecer, mejorar y desarrollar al máximo de sus posibilidades el alma de los educandos. Todo esto no niega ni las “salidas laborales” que tanto preocupan a nuestros especialistas, ni los estudios sobre metodologías mejores o peores que ocupan hoy un espacio desproporcionado. Simplemente relega todo eso al papel instrumental y secundario que tiene y pone el acento en un proceso que debe ser difícil (“no hay métodos fáciles de aprender cosas difíciles”: Chesterton) pero gozoso para el profesor y el alumno, al menos en la perspectiva que dan los años, cuando se borran los inevitables accidentes de la ruta.
Pero esta educación moderna se empantana en los métodos y su himno debería ser el que canta Serrat con letra de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y entonces ¿cómo podrían convencer a los convocados a las aulas que tiene sentido seguir un camino tan marcado como el de la enseñanza, que hasta tiene “programas” como mapas de recorrido? ¿Hay camino o no hay camino?. Y si lo hay, ¿lleva a alguna parte?.
Convencer a alguien que llega a las aulas con el alma ya impregnada del relativismo de la cultura actual de que vale la pena un esfuerzo cuya meta se ha desdibujado hasta borrarse… es tarea no difícil sino imposible. El único reemplazo a mano es el de la utilidad y de la “salida laboral”. Pero en primer lugar esa salida ya no es tan clara como lo era hace cincuenta años y los “medios” nos regalan los ojos día a día con las imágenes de señores y señoras (y hasta señoritas) que con tercer grado aprobado –con suerte- se ganan muy bien la vida pateando una pelota o moviendo la colita en las pasarelas.
Lo de la utilidad de las aulas naufraga así lastimosamente. Por otra parte, ya Platón (La República, Libro II) ponía entre los bienes “penosos” aquellos que se refieren al “ejercicio de cualquier profesión lucrativa”. Se aprecian porque nos son útiles y pueden ser útiles a los demás, pero no pueden compararse a aquellos que se aprecian por sí mismos, como la alegría y la virtud. Dos cosas que han huido de las aulas modernas. Ya no hay la alegría de saber ni se busca el goce de la virtud ni de la sabiduría. Pero si ha desaparecido hasta la minúscula pero apreciable alegría propia de la juventud, esa que estalla sin motivo preciso, por el solo hecho de ser jóvenes. Una violencia apenas contenida, un turbio resentimiento contra todo lo noble, un espeso magma sexual que inunda las aulas precozmente y las mutila… ése es el clima de nuestras aulas y por eso “contener” al alumno en ellas es ya una hazaña digna de Hércules.
Y muy pocos directivos o profesores alcanzan la estatura del mitológico protagonista de los doce trabajos, aunque a veces tengan que tener esos doce trabajos para alcanzar un sueldo apreciable.
Educación y posmodernidad.
Es que la educación de nuestros tiempos se ha convertido en un teorema sin solución, como el de Fermat. Si educar es, como dijimos, llevar al alumno a algún lado (o mejor, ayudar al alumno a que llegue por su pie a algún lado) entonces el relativismo reinante equivale a la muerte de la educación tal como se la entendió por milenios: un proceso que exige del alumno la actitud (ya que no el conocimiento) previa de que hay algún lado al que ir. Pero esa actitud es rigurosamente incompatible con un mundo en que ya no hay verdad sino verdades que cada cual hace a su gusto, en el que ya no hay bien o mal sino “valores” que cada uno construye como se le da la gana.
Esta situación pone inexorablemente al alumno en la más profunda imposibilidad de pisar siquiera el umbral del conocimiento auténtico, que comienza con las preguntas ¿qué es esto? ¿dónde estoy, de dónde vengo y adónde voy? No hay educación sin pregunta por el ser, sin conciencia de las raíces, es decir sin tradición. En la revista Ñ de Clarín del 16/10/04 le dan la palabra (y una página) a un señor Lecuna, que es –parece- “educador e investigador pedagógico en management educativo” (sabe Dios lo que será ese oficio). Comienza no del todo mal, lamentando la disolución de los “roles sociales paradigmáticos: papá, mamá, la maestra, el policía y el sentido de pertenencia e identidad nacional” pero luego tropieza en el feo bache de una cita de Sarmiento para el cual “la educación no debe tener otro fin que el aumentar (las) fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las posea”.
Bueno, que lo creyera Don Domingo Faustino en la segunda mitad del siglo XIX, lo entiendo. Pero es difícil aceptar que se repita hoy esa idea, justo cuando asistimos a las exequias de una educación inspirada en ella. Es como pretender resucitar a un muerto de tuberculosis rociándolo con una dosis generosa de bacilos de Koch. Por otra parte, la cultura posmoderna tiene dos versiones: una para imbéciles, difundida por la televisión. Y otra para… imbéciles también, pero entonces cultos. O por lo menos leídos.
Los pocos establecimientos educativos que tratan de escapar de este esquema se dedican, en definitiva, al trabajo de Penélope. Tejen por la mañana, en las aulas, lo que la TV desteje por las noches en el hogar. Y después se asombran de que los alumnos practiquen una violencia emparentada con la de los animales (aunque peor, porque la de estos nunca es gratuita).
A mí no me admira que un educando reparta balazos como confites entre sus compañeros. Lo que me admira es que no arrojen todos los días granadas de mano en unas aulas que los convocan a un esfuerzo duro sin explicarles jamás nada que se acerque siquiera a sus verdaderas preocupaciones. Por ejemplo, el sentido de sus vidas.
Publicado por Cruzamante en 13:53
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miércoles, 7 de enero de 2009
Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada (Fernando Gamboa)
Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada'.
Es posible que algunos ya lo conozcáis pero no está de más recordarlo. Al fin y al cabo también nosotros le sostenemos
Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa,y hace unos meses terminé una nueva novela de aventurastitulada GUINEA que en este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El Andén.El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor cantidad de personas posibles, y no sólo con las queadquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación previos a la redacción del libro.
Lo que a continuación detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente increíble),es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.
A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial, aún menos sabrían dónde situarlo en un mapade África, y serán contados los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los ecuatoguineanos erantan ciudadanos españoles como un alicantino o un gaditano. Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más deEspaña enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; 'La perla de África' la llamaban.
Hoy, cuatro decenios después de su independencia, bajo el yugo dictatorial de la familia Obiang Nguema y con elbeneplácito de las grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petróleo y expolian sus reservasmadereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno de los países más subdesarrollados y corruptos del mundo, y elpueblo ecuatoguineano en uno de los más aterrorizados a manos de su propio gobierno.
El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, quien lleva 29 largos años en el poder trasejecutar al anterior presidente (su propio tío, otro asesino), ha saqueado, robado y asesinado sistemáticamentehasta extremos inconcebibles, amasando una fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del planeta, enuno de los países más pobres de África. Aunque para ser exactos, no puede decirse que el país en sí sea pobre,pues alberga una de las mayores reservas petrolíferas del continente, cuyos beneficios de explotación reportan alrégimen guineano miles de millones de euros. Lo que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo que pagan gobiernos y petroleras extranjeras(norteamericanas y chinas sobre todo) por los derechos de extracción. Pero aunque parezca mentira, la familia Obiangno se limita sólo a quedarse con esa ingente cantidad de dinero, sino que además se dedican a robar propiedadesprivadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de los terrenos edificables del país, y no han pagado un céntimopor ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del presidente gran parte de lo que ganan) onegocios de los guineanos no afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo mismo), cuyaignominia llega al punto de despojar impune y caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquierbien que posean sin justificación alguna.
Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo haría un esclavista con su hacienda. Para ellos, losciudadanos guineanos son esclavos a su disposición, y el país una finca privada que saquear sin tener que darcuentas a nadie.
A pesar del río de dinero que fluye desde este desdichado rincón de África, sus habitantes no disponen de serviciossanitarios, educación, seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia médica el Hospital de Malabo esla única opción de asistencia, pero eso sí, bajo ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento poradelantado, y además, llevar todo lo necesario para dicha estancia y tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desdelas jeringas o medicamentos necesarios, al colchón, las sábanas o la comida). Sin ir más lejos, cuando hace unosaños estuve en Guinea, para realizarle a mi pareja un análisis de sangre el método de extracción consistió enhacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.
Pero, por inaceptable que resulte, esto es sólo el principio, y ni mucho menos la peor parte.
Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como 'El Jefe') y sus acólitos no sólo en ladrones, si no enpeligrosos criminales, es la política de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas yasesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineanoha exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una cantidad indeterminada ha desaparecido o seencuentra encarcelada ilegalmente y sin juicio previo.
Según el último informe de Amnistía Internacional, los detenidos por la policía y el ejército son torturadossistemáticamente con métodos tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones, descargaseléctricas en los genitales o, atención: clavar tenedores en la vagina de las detenidas...
Y para quien guste de datos e imparciales estadísticas, ahí van unas cuantas.
- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petróleo
- Exporta casi 1.000.000 de metros cúbicos de madera tropical al año.
- Su Renta per Cápita la sitúa en el número 38 del ranking mundial (por encima de Kuwait o Arabia Saudita)
- En cambio, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el puesto 121.
- El 151 sobre 163 en corrupción, según Transparency International
- La esperanza de vida es de sólo 43,3 años, según Amnistía Internacional.
- La élite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional
- El 80% de la población vive con menos de 20 euros al mes.
- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el centro del tráfico de drogas de África Occidental.
- Teodoro Obiang ganó las últimas elecciones con un 99,5% de los votos. Los 13 partidos políticos autorizados,estaban formados por miembros del gobierno.
- En una reciente visita a Estados Unidos, la secretaria de estado Condoleezza Rice describió a Obiang como 'buenamigo'.
- En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es un dios que está en contacto permanente conel todopoderoso, y puede matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno, porque es el Diosmismo'
Sobran comentarios.
Y lo que personalmente hace que esta vergüenza común me resulte aún más dolorosa, es que el pueblo guineano, unode los más amables, hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cité al principio, parteintegrante del estado español. La atropellada y negligente descolonización de Guinea Ecuatorial por parte de Españaen 1968, es el origen de la inadmisible situación que ahora sufren los guineanos y a la que hoy asistimos con absolutaindiferencia y desafecto.
Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no sólo siguen hablando en castellano, si no que muchas de suscostumbres, celebraciones y tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que lasnuestras. Son, por decirlo así, unos primos cercanos de los que nos hemos olvidado totalmente, una parte de nuestrafamilia de la que nos hemos desentendido, ajenos y a veces cómplices de un castigo que de ningún modo merecen.
Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana agonizando de malaria pide un médico que nuncallegará.
Un niño está preguntando dónde están sus padres desaparecidos.
Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada salvajemente en una comisaría.Y cada día, Guinea Ecuatorial se hunde un poco más en las tinieblas.
Cada día, nuestra ignorancia nos hace más culpables.
Cada día cuenta.
Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada'.
Quizá este sea un buen momento, para averiguar qué tipo de hombres y mujeres somos en realidad.
Y si te estás diciendo en este instante 'Pero bueno, ¿y yo que puedo hacer? Aquello está muy lejos'.
Lo cierto es que, por desgracia, no vas mal encaminado.
Guinea Ecuatorial es víctima de la maldición del petróleo, y como puedes imaginar, estados como China,U.S.A. o Francia harán todo lo posible para mantener a Obiang en su poltrona y así garantizar un suministro fiablede crudo para sus compañías petroleras. Así que será muy difícil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero aún hermosa Guinea.
Y sin embargo, sí hay algo que podemos hacer por aquella gente: correr la voz.
Estos dictadores de opereta, sólo se mantienen gracias al desconocimiento que tiene el resto del mundo de lasfechorías que cometen. Cuantos más de nosotros sepamos lo que sucede, y por qué sucede, más probabilidades hay deque un día quizá no muy lejano, seamos suficientes para decir basta. Cuando políticos propios y ajenos sientanvergüenza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que darse abrazos dictadores que no respetan los máselementales derechos humanos tiene un costo político que sus votantes les van a hacer pagar, puede que las cosascambien, y entre todos expulsemos de una vez por todas a esos demonios del paraíso
Pero esta carta es sólo el primer paso, ahora te toca a ti dar el siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidadposible de personas.
Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de arena, reenvía este mensaje a todos tus contactos.Gracias por tu tiempo y tu ayuda.
FERNANDO GAMBOA
Es posible que algunos ya lo conozcáis pero no está de más recordarlo. Al fin y al cabo también nosotros le sostenemos
Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa,y hace unos meses terminé una nueva novela de aventurastitulada GUINEA que en este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El Andén.El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor cantidad de personas posibles, y no sólo con las queadquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación previos a la redacción del libro.
Lo que a continuación detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente increíble),es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.
A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial, aún menos sabrían dónde situarlo en un mapade África, y serán contados los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los ecuatoguineanos erantan ciudadanos españoles como un alicantino o un gaditano. Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más deEspaña enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; 'La perla de África' la llamaban.
Hoy, cuatro decenios después de su independencia, bajo el yugo dictatorial de la familia Obiang Nguema y con elbeneplácito de las grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petróleo y expolian sus reservasmadereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno de los países más subdesarrollados y corruptos del mundo, y elpueblo ecuatoguineano en uno de los más aterrorizados a manos de su propio gobierno.
El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, quien lleva 29 largos años en el poder trasejecutar al anterior presidente (su propio tío, otro asesino), ha saqueado, robado y asesinado sistemáticamentehasta extremos inconcebibles, amasando una fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del planeta, enuno de los países más pobres de África. Aunque para ser exactos, no puede decirse que el país en sí sea pobre,pues alberga una de las mayores reservas petrolíferas del continente, cuyos beneficios de explotación reportan alrégimen guineano miles de millones de euros. Lo que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo que pagan gobiernos y petroleras extranjeras(norteamericanas y chinas sobre todo) por los derechos de extracción. Pero aunque parezca mentira, la familia Obiangno se limita sólo a quedarse con esa ingente cantidad de dinero, sino que además se dedican a robar propiedadesprivadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de los terrenos edificables del país, y no han pagado un céntimopor ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del presidente gran parte de lo que ganan) onegocios de los guineanos no afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo mismo), cuyaignominia llega al punto de despojar impune y caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquierbien que posean sin justificación alguna.
Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo haría un esclavista con su hacienda. Para ellos, losciudadanos guineanos son esclavos a su disposición, y el país una finca privada que saquear sin tener que darcuentas a nadie.
A pesar del río de dinero que fluye desde este desdichado rincón de África, sus habitantes no disponen de serviciossanitarios, educación, seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia médica el Hospital de Malabo esla única opción de asistencia, pero eso sí, bajo ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento poradelantado, y además, llevar todo lo necesario para dicha estancia y tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desdelas jeringas o medicamentos necesarios, al colchón, las sábanas o la comida). Sin ir más lejos, cuando hace unosaños estuve en Guinea, para realizarle a mi pareja un análisis de sangre el método de extracción consistió enhacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.
Pero, por inaceptable que resulte, esto es sólo el principio, y ni mucho menos la peor parte.
Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como 'El Jefe') y sus acólitos no sólo en ladrones, si no enpeligrosos criminales, es la política de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas yasesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineanoha exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una cantidad indeterminada ha desaparecido o seencuentra encarcelada ilegalmente y sin juicio previo.
Según el último informe de Amnistía Internacional, los detenidos por la policía y el ejército son torturadossistemáticamente con métodos tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones, descargaseléctricas en los genitales o, atención: clavar tenedores en la vagina de las detenidas...
Y para quien guste de datos e imparciales estadísticas, ahí van unas cuantas.
- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petróleo
- Exporta casi 1.000.000 de metros cúbicos de madera tropical al año.
- Su Renta per Cápita la sitúa en el número 38 del ranking mundial (por encima de Kuwait o Arabia Saudita)
- En cambio, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el puesto 121.
- El 151 sobre 163 en corrupción, según Transparency International
- La esperanza de vida es de sólo 43,3 años, según Amnistía Internacional.
- La élite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional
- El 80% de la población vive con menos de 20 euros al mes.
- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el centro del tráfico de drogas de África Occidental.
- Teodoro Obiang ganó las últimas elecciones con un 99,5% de los votos. Los 13 partidos políticos autorizados,estaban formados por miembros del gobierno.
- En una reciente visita a Estados Unidos, la secretaria de estado Condoleezza Rice describió a Obiang como 'buenamigo'.
- En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es un dios que está en contacto permanente conel todopoderoso, y puede matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno, porque es el Diosmismo'
Sobran comentarios.
Y lo que personalmente hace que esta vergüenza común me resulte aún más dolorosa, es que el pueblo guineano, unode los más amables, hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cité al principio, parteintegrante del estado español. La atropellada y negligente descolonización de Guinea Ecuatorial por parte de Españaen 1968, es el origen de la inadmisible situación que ahora sufren los guineanos y a la que hoy asistimos con absolutaindiferencia y desafecto.
Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no sólo siguen hablando en castellano, si no que muchas de suscostumbres, celebraciones y tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que lasnuestras. Son, por decirlo así, unos primos cercanos de los que nos hemos olvidado totalmente, una parte de nuestrafamilia de la que nos hemos desentendido, ajenos y a veces cómplices de un castigo que de ningún modo merecen.
Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana agonizando de malaria pide un médico que nuncallegará.
Un niño está preguntando dónde están sus padres desaparecidos.
Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada salvajemente en una comisaría.Y cada día, Guinea Ecuatorial se hunde un poco más en las tinieblas.
Cada día, nuestra ignorancia nos hace más culpables.
Cada día cuenta.
Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada'.
Quizá este sea un buen momento, para averiguar qué tipo de hombres y mujeres somos en realidad.
Y si te estás diciendo en este instante 'Pero bueno, ¿y yo que puedo hacer? Aquello está muy lejos'.
Lo cierto es que, por desgracia, no vas mal encaminado.
Guinea Ecuatorial es víctima de la maldición del petróleo, y como puedes imaginar, estados como China,U.S.A. o Francia harán todo lo posible para mantener a Obiang en su poltrona y así garantizar un suministro fiablede crudo para sus compañías petroleras. Así que será muy difícil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero aún hermosa Guinea.
Y sin embargo, sí hay algo que podemos hacer por aquella gente: correr la voz.
Estos dictadores de opereta, sólo se mantienen gracias al desconocimiento que tiene el resto del mundo de lasfechorías que cometen. Cuantos más de nosotros sepamos lo que sucede, y por qué sucede, más probabilidades hay deque un día quizá no muy lejano, seamos suficientes para decir basta. Cuando políticos propios y ajenos sientanvergüenza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que darse abrazos dictadores que no respetan los máselementales derechos humanos tiene un costo político que sus votantes les van a hacer pagar, puede que las cosascambien, y entre todos expulsemos de una vez por todas a esos demonios del paraíso
Pero esta carta es sólo el primer paso, ahora te toca a ti dar el siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidadposible de personas.
Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de arena, reenvía este mensaje a todos tus contactos.Gracias por tu tiempo y tu ayuda.
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